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La ciudad se tiñe de rosa y blanco

Cada estación del año tiene su propio lenguaje. El otoño tiñe de amarillo la ciudad pero también le aporta coloridos. Los palos borrachos son protagonistas de ese rico aporte.

Fotos: Emanuel Brianne

“Aprovechemos el otoño/antes de que el invierno nos escombre/entremos a codazos en la franja del sol/y admiremos a los pájaros que emigran”. Mario Benedetti

La llegada del otoño pinta con otros tonos la ciudad. Poco a poco lo árboles perciben la cercanía del frío y comienzan a amarillar su follaje. Ese paisaje amarillo es una postal de la estación. Pero hay otras.

Una de ellas es la floración de los palos borrachos, árboles que se han multiplicado en la ciudad, que han sabido crecer y adaptarse y que en esta época lucen sus flores rosas y blancas.

Uno de esos paisajes se verifica en la plaza Rivadavia, que luego de sufrir la pérdida de muchos de sus árboles por estar en mal estado, secos o en riesgo y devastados por el temporal de viento y lluvia, tuvo una interesante replantación, considerando incluso cuestiones de aireación y soleado.

Gordos botellones

La plaza en particular luce distinta gracias al aporte de estos tonos rosados y amarillos. No es un detalle menor: las flores en el espacio público mejoran la calidad del aire y son buenas para la salud: relajan, tranquilizan, mejoran el estado emocional y disminuyen la ansiedad.

Los palos borrachos generan además flores con mucho néctar, atrayendo a colibríes y mariposas.

Fuera de la plaza se los puede encontrar por toda la ciudad. Están ahí, para ser descubiertos y disfrutarlos. Una propuesta diferente, que se consolida como propia y que no hace necesario tener que visitar otros lugares para maravillarse de este tipo de paisaje.

Curiosidades al palo

Con forma de botella, de tronco verde, rodeados de espinas. Las curiosidades de los palos borrachos.

¿Por qué la forma? Debido a una adaptación que les permite sobrevivir en climas secos y cálidos. Su tronco abultado almacena agua, diseñado para retener humedad en su interior.

¿Por qué el tronco es verde? Porque contiene una alta concentración de clorofila, lo que le permite realizar fotosíntesis a través de la corteza, especialmente cuando es joven.

¿Por qué tiene espinas? Para protegerse de los animales que trepaban y quebraban sus ramas. Estas espinas cónicas son características en su juventud para asegurar su supervivencia.

¿Por qué florecen? Para producir semillas. La floración atrae polinizadores y es una señal de buena salud.

¿Por qué se adaptan a nuestra ciudad? Porque toleran la sequía y los veranos secos, resisten bastante el viento y toleran heladas débiles y ocasionales.

Un familiar famoso

Como todo árbol que se precie, el palo borracho tiene un nombre científico: Chorisia insignis. También un familiar muy: el boabad, árbol que crece en la isla de Madagastar, en África, y que ganó fama por ser el árbol que crece en el asteoride B612 donde vive El principito, el protagonista de la maravillosa historia escrita por Antoine de Saint Exupéry.

En Madagascar existe incluso una “avenida de los Boababs” que bordea un camino de tierra, 25 ejemplares distribuidos en 300 metros que alcanzan 30 metros de alto y algunos de ellos con una edad estimada de 800 años.

Al igual que los palos borrachos sus troncos robustos almacenan agua, por lo cual también son conocidos como "árboles botella" o "pan de mono".