Retiros voluntarios: la “salida amigable” que esconde la crisis del empleo
Especialistas y sindicatos advierten que, en muchos casos, se trata de “despidos encubiertos” en un contexto de caída del empleo.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
En medio de la caída del consumo, el retroceso de la actividad industrial y el ajuste del gasto público, los planes de retiro voluntario se multiplican en empresas privadas y organismos del Estado. Presentados formalmente como acuerdos de desvinculación consensuada, en muchos casos funcionan como una alternativa para reducir planteles sin recurrir a despidos directos.
El fenómeno se observa en distintos sectores y, según especialistas y sindicatos, se convirtió en una herramienta cada vez más utilizada para encarar procesos de ajuste laboral. Incluso, advierten, suele encubrir situaciones de pérdida de empleo en contextos de crisis económica.
Un ejemplo reciente se registró en la empresa Electrolux, con sede en Rosario. En octubre del año pasado la firma suspendió a unos 400 trabajadores alegando una caída en las ventas de electrodomésticos de producción nacional. Meses después avanzó con un plan de retiros voluntarios que dejó en evidencia la magnitud del problema.
Según trascendió, la empresa esperaba que se anotaran unos 100 empleados, pero en pocas horas se registraron 130 interesados en adherir al esquema. El dato refleja la presión que enfrentan muchos trabajadores ante la incertidumbre laboral y la necesidad de acceder a una compensación económica inmediata.
Desde el punto de vista legal, el retiro voluntario consiste en un acuerdo mediante el cual el trabajador acepta finalizar la relación laboral a cambio de una compensación calculada según su salario y su antigüedad. En escenarios de crisis del empleo, esta figura permite a las empresas reducir personal sin afrontar los costos y conflictos de los despidos directos. Por eso, en ámbitos sindicales y académicos se lo define con frecuencia como un “despido encubierto”.
El ajuste en el Estado
En los últimos años, estos programas también se expandieron dentro del sector público. Comenzaron a aplicarse con mayor intensidad desde el inicio del gobierno de Javier Milei, en el marco de la política oficial orientada a reducir el tamaño del Estado.
La creación del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado respondió a ese objetivo. Desde el Gobierno sostienen que la meta es “reducir el sobredimensionamiento y aliviar el gasto salarial”, revisando la estructura de organismos públicos y su planta de trabajadores.
Uno de los casos recientes es el del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), donde el cierre del área de metrología legal y certificaciones implicará la salida de cerca de 200 empleados. Con esa decisión, el organismo acumulará una reducción de alrededor del 26 por ciento de su personal en los últimos dos años.
Una situación similar se registra en el Banco Nación. Allí el plan oficial prevé recortar alrededor de 1.500 puestos de trabajo para cerrar el año con una dotación cercana a los 14 mil empleados. En los últimos dos años la plantilla pasó de 17.515 a 15.585 trabajadores.
Fuentes del sector bancario aseguran que la cifra final podría ser mayor y acercarse a los 2 mil retiros. Según explicaron, muchos de los que se sumaron al plan son mujeres de unos 55 años y hombres de 60, que reciben el 70 por ciento del salario bruto hasta alcanzar la jubilación.
“Incluso en algunos casos es más de lo que cobraban en actividad porque no se les descuenta Impuesto a las Ganancias”, señalaron. A cambio, quienes aceptan el retiro dejan de percibir aguinaldo, premios u otras bonificaciones.
“El personal que se fue era mayor, pero lo que se redujo fue la dotación que realiza tareas de atención al público”, indicaron las fuentes.
El ajuste podría continuar este año en otros organismos. Entre los apuntados aparece la Dirección Nacional de Vialidad, donde el Gobierno busca reducir la planta del organismo encargado de planificar, construir y mantener las rutas nacionales.
Empresas en retroceso
En el sector privado, la expansión de los retiros voluntarios está estrechamente vinculada con la crisis que atraviesan numerosas industrias orientadas al mercado interno.
El caso de Electrolux es ilustrativo. Para el abogado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Pablo Cerra, detrás de la adhesión masiva al plan aparece una problemática común entre los trabajadores.
“El 99 por ciento de quienes se anotan lo hacen porque necesitan cobrar todo junto para salir de su estado de deudor”, explicó.
Un informe reciente también detectó dificultades en otras empresas del sector de electrodomésticos y equipamiento del hogar, entre ellas Mabe, Eskabe y Lumilagro, afectadas por la caída del consumo y el deterioro de la actividad industrial.
El relevamiento también identificó procesos de reorganización o reducción de actividad en compañías de otros rubros como Acindar, Ferrum, Mirgor —con impacto en sus unidades IATEC, Famar y Brightstar—, Essen, Acerbrag y Vassalli.
En paralelo surgieron versiones sobre recortes en la firma de servicios profesionales PwC. Aunque en redes sociales se habló de hasta 200 despidos, desde la empresa indicaron que las salidas oscilarían entre 40 y 60 personas dentro de una plantilla de 6.300 empleados.
Por su parte, el gremio La Bancaria advirtió sobre retiros voluntarios en el Banco Santander vinculados a un plan de cierre de sucursales. Desde la entidad confirmaron que este año se cerraron nueve oficinas, aunque aseguraron que eso no implicó necesariamente despidos.
Más conflictos laborales
La expansión de los retiros voluntarios se produce en un contexto de creciente conflictividad laboral. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) registró al menos 717 conflictos laborales en todo el país entre enero de 2024 y comienzos de febrero de 2026.
La industria fue el sector más afectado, con el 62,1 por ciento de los casos, especialmente en las ramas textil, alimenticia y metalúrgica-siderúrgica. Le siguieron los servicios con el 16,9 por ciento y el comercio con el 8,2 por ciento.
Según el estudio, la principal causa de conflicto fueron los despidos, que explicaron el 63,6 por ciento de los casos. También se registraron cierres de empresas, suspensiones y crisis empresarias.
En ese marco, el deterioro del empleo registrado aparece como telón de fondo. De acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 272.607 puestos de trabajo registrados en el país.
La expansión de los retiros voluntarios se inscribe en ese escenario: una herramienta que permite reducir plantillas sin despidos formales, pero que refleja las dificultades que atraviesa el mercado laboral argentino.