El HCD deja el recinto y va al encuentro de los vecinos
El cuerpo legislativo sesionará fuera de su sede de Sarmiento 12 con el objetivo de acercar el debate y la toma de decisiones a distintos sectores del partido. "Mejorará la calidad del proceso deliberativo”.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
La sesión realizada la primera semana de este mes por el Concejo Deliberante (HCD) en dependencias de la Universidad Nacional del Sur (UNS) en adhesión a los 70 años de esa casa, tiene relación también con la decisión de ese cuerpo de establecer la propuesta de una “Concejo itinerante”, con el objetivo de “fortalecer la interacción institucional entre los vecinos y los ediles”.
Para ello decidió implementar esta modalidad bajo el nombre de “Sesiones territoriales”, que propone el tratamiento de asuntos de interés fuera del recinto habitual.
El esquema consiste en llevar adelante sesiones ordinarias en barrios y sectores del partido de Bahía Blanca, de manera de “acercar el trabajo legislativo al territorio y mejorar la calidad del proceso deliberativo”.
La propuesta es que “al menos una de las sesiones mensuales” se celebre bajo esa modalidad, manteniéndose el resto en la sede de Sarmiento 12.
La actividad territorial se llevará a cabo en instituciones aptas para su desarrollo (sociedades de fomento, clubes, establecimientos educativos, centros comunitarios), debiendo garantizar las mismas “condiciones mínimas de funcionamiento, seguridad, accesibilidad y registración”.
Queda ahora a cargo de la presidencia del HCD establecer las primeras sedes, las fechas y los aspectos logísticos, tratando además que en cada visita los temas a tratar guarden relación con el sector en el cual se realice la sesión.
Cabe recordar que el HCD tiene como principales funciones crear y sancionar ordenanzas y normas, controlar al Departamento Ejecutivo (Intendente y su gestión), aprobar el presupuesto municipal, tasas e impuestos, y representar los intereses de los vecinos, actuando como intermediario ente el gobierno local.
Hablando de lugares
Desde su creación como cuerpo legislativo en 1886, el Concejo Deliberante funcionó al menos en cuatro lugares diferentes. El primero fue la casa municipal de Alsina 65, lugar que dejó de manera provisoria en 1905 por la construcción del Palacio comunal.
Regresó al edificio en 1909, donde permaneció durante 64 años. Fue decisión del intendente Víctor J. M. Puente acondicionar el último piso del edificio del mercado Municipal, en calle Donado 40, espacio pensado originalmente para funcionar como restaurante, donde se instaló con el efímero regreso de la democracia en 1973. Le correspondió al Eugenio Martínez, jefe comunal electo, inaugurar esa sede.
Finalmente, en 2009 se mudó al edificio que ocupa hasta el presente, en Sarmiento y Estomba, construido en 1911 como sede del banco Alemán Trasatlántico.
De gira
Hay pocos antecedentes del HCD sesionando en un ámbito ajeno a su sede.
En junio de 1986 realizó una sesión en el estadio de básquet Osvaldo Casanova del club Estudiantes –Santa Fe 51—invitando a alumnos de 7º grado de unas 70 escuelas para que vean su funcionamiento. El encuentro se realizó ante unos 5 mil estudiantes y los temas que se discutieron incluyeron la posible mudanza del Concejo al ex banco Provincia –Alsina 43—y la pavimentación del entubado del arroyo Napostá.
En septiembre de 1984 el legislativo se trasladó hasta la sede de la Unión Ferroviaria de Ingeniero White, como adhesión a los 99 años de la localidad.
Finalmente, en julio de 1986, sesionó en Cabildo, como parte de la celebración de los 85 años de su fundación.
¿Por qué es honorable?
En términos formales, cuando se menciona como Honorable al Concejo Deliberante, el adjetivo describe al cuerpo como institución, no a las cualidades de cada concejal.
Es una denominación tradicional, heredada del lenguaje parlamentario, que refiere a la investidura y la función pública del cuerpo. De hecho, si un concejal comete algún acto carente de ética, no se elimina el carácter “honorable” del cuerpo.
Para justificar esta condición se puede asumir que lo es como poder del Estado, por su rol democrático y representativo.
Si bien muchos consideran que la calidad de “honorable” se relaciona con la expresión “ad honoren”, en referencia a que los legisladores en algún momento no recibían remuneración alguna por su tarea, ya que la frase define a quien ocupa ese cargo “por el honor”. Hoy es inviable pensar que pueden trabajar sin percibir pago, porque la ley exige no tener otra ocupación y se correría además el riesgo de tener un cuerpo legislativo de personas pudientes, con recursos suficientes para dedicar su tiempo a legislar sin cobrar.
Es claro que para una persona sea considerada honorable debe actuar “con honor”, cualidad moral que hace a una persona honrada, es decir, listando sinónimos de esta palabra, que lo caracteriza por ser honesto, respetable, digno, estimable, integro, venerable, ilustre y distinguido, entre otras cualidades no menores.
Cada edil percibe una dieta mensual, así se llama a una remuneración que originalmente era una suerte de viático, y cuyo monto se relaciona, de acuerdo a la Ley orgánica de los municipios, con los sueldos de los funcionarios o empleados del Departamento Ejecutivo.