Bahía Blanca | Sabado, 21 de febrero

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Therian, ese sentimiento animal

Son personas que se asumen como animales, o lo sienten en su interior o lo perciben. O lo que fuere.

“Se perciben animales”. Así se define, de manera elemental, la conducta de personas que sienten, según ellos mismos señalan, "una identificación profunda —psicológica o espiritual— con un animal no humano", a las que se conoce con el nombre de Therian.

No implica necesariamente que crean ser físicamente ese animal, sino que "experimentan esa identidad como parte de su mundo interior".

Nuestra ciudad no ha permanecido ajena a esa modalidad y ha tenido su convocatoria –las redes sociales suman—para quienes tienen este comportamiento.

Es llamativo, raro y extravagante verlos, que el tema gane tanto espacio en los medios y que comience a ser aceptado o al menos deje de ser una rareza.

Como fenómeno social, la psicología clínica no lo considera un trastorno mental, salvo que al therian le genere un malestar significativo, pérdida de funcionamiento social o laboral o desconexión con la realidad.

Algunos profesionales lo interpretan como una forma de identidad simbólica o narrativa personal, similar a otras subculturas o identidades alternativas.

La psiquiatría no lo tiene (todavía) en sus manuales con un diagnóstico y lo está evaluando por caso. Si hay delirios sostenidos (creer literalmente tener un cuerpo animal), podría analizarse en otro marco clínico. La mayoría de los therians no presentan ese cuadro.

Desde la antropología se lo ve como un fenómeno identitario, mencionando que hay antecedentes históricos de identificación humano-animal en mitologías y simbolismos culturales.

La sociología lo entiende como parte de las nuevas formas de identidad en la era digital mientras que la filosofía, se pregunta: "¿Qué significa ser humano”? ¿La identidad es biológica, psicológica o narrativa? Si alguien siente que su experiencia interna es animal, ¿eso redefine algo ontológicamente o es una metáfora intensa?".

Lo cierto es que se trata de algo que llama la atención, que confunde y alarma, y que desde algunos sectores lo ven como una manifestación más de los nuevos tiempos.

Más allá de esperar que sean conductas sin consecuencias importantes para sus hacedores, sin dudas la humanidad ha atravesado (y atraviesa) cosas peores, más preocupantes, dañinas y perversas que estas personas con caretas.