Donado y Chiclana: ¿se viene otro elefante blanco?
El edificio quedó desocupado luego de un siglo de albergar a distintas entidades bancarias. Su nuevo propietario, el banco Galicia, sigue operando en sus propias sucursales.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Audionota: Mariano Muñoz
La inquietud no pretende ser negativa, ni pesimista, ni tremendista. Pero, dada la cantidad de casos similares que sufre la ciudad con varios de sus edificios emblemáticos (Aduana, ex banco Hipotecario, ex Centro de Compras), no puede menos que generar inquietud la desocupación del histórico inmueble de Donado y Chiclana, donde hasta hace poco funcionara la sucursal del banco HSBC.
El edificio está desde hace varios meses sin uso, situación que se advierte no sólo por sus puertas cerradas, sino también por la falta de limpieza y cuidado que se verifica en sus paredes y veredas, en particular por el accionar de las palomas.
Fuentes consultadas, relacionadas con la actividad bancaria local, explicaron que el inmueble es, desde junio de 2025, propiedad del Banco Galicia, entidad que adquirió la totalidad de los bienes del HSBC.
Lo preocupante del caso es que no hay señal alguna de que el nuevo propietario tenga interés en ocupar el lugar: la entidad sigue funcionando con normalidad en su sucursal de Chiclana 302.
Al pedir información sobre el tema con las autoridades del banco, se indicó a este medio que la sucursal local no tiene todavía un gerente asignado, al tiempo de señalar que en principio no tienen indicación alguna sobre un posible traslado.
La situación podrá emparentarse con la que atraviesa el edificio que fuera sede del banco Hipotecario en avenida Colón y Vicente López, entidad que lo ocupó durante casi 70 años pero que hoy lo mantiene sin uso y sin prestarle atención, desarrollando sus actividades en un local de Chiclana 417. El lugar lleva dos décadas desocupado, sin mantenimiento, invadido por las palomas y en proceso de degradación.
Es de esperar que el Banco Galicia, la principal entidad bancaria privada del país, con 350 sucursales en todo la república, tenga un plan para el inmueble y que la esquina no se convierta en otro de los tantos edificios a los que se suele identificar como “elefantes blancos”, una expresión que define a una posesión costosa, difícil de mantener y que ofrece pocos beneficios, como así también a todo proyecto ostentoso que requiere una inversión desproporcionada en comparación con la utilidad que puede generar.
La historia
El edificio de Chiclana y Donado fue inaugurado en junio de 1922, como sede del banco Anglo Sud Americano, entidad que hasta entonces funcionaba en Chiclana 174 y que lo ocupó durante 20 años.
En 1943 se instaló en el lugar el Banco de Italia y Río de la Plata, donde operó durante 44 años. En 1987 esa entidad pasó a manos de la Banca Nazionale del Laboro, que puso en valor el edificio y lo pintó del color blanco que todavía luce. Finalmente, en 2006 fue adquirido por el HSBC.
Con cada cambio de dueño, el bien tuvo adecuaciones, modificó del nombre en el frente y mantuvo su continuidad funcional. Hasta ahora.
Valor patrimonial
El Anglo Sud Americano, primer ocupante del lugar, es una entidad fundada en Chile en 1888, como banco de Tarapacá y Londres, modificando su nombre al absorber el banco Anglo Argentino.
La propiedad de Chiclana y Donado fue diseñada por Fredk. Sage & Cía, ingenieros-arquitectos, y construido en apenas ochos meses por la empresa de Pedro Cabré Salvat.
Está inventariada como bien patrimonial de la ciudad, con un grado de protección 3 sobre 5, destacándose por su valor histórico-cultural.
Tiene estructura de hierro, la cual fue calculada para, en caso de ser necesario, sumar hasta tres pisos adicionales. El banco era propietario, además, del terreno vecino, sobre Donado, lo cual le permitiría un eventual crecimiento hacia esa calle.
Tiene una fachada de estilo neoclásico, con componentes tomados de la arquitectura griega y romana, trasmitiendo una idea de elegancia, equilibrio y sabiduría pero también de solidez, un lugar donde el dinero está a resguardo y seguro. Cuando se inauguró se dijo que el edificio significaba “un progreso digno de ser mencionado”.
La primera sede
Antes de instalarse en Chiclana y Donado, el Anglo ocupó, desde 1908, su sede propia en Chiclana 174, un edificio de líneas clásicas diseñado por el prestigioso estudio de los arquitectos Paul Chambers y Louis Newbery Thomas, autores, entre tantísimas obras, de las terminales ferroviarias de Plaza Constitución y La Plata.
Una vez desocupado, ese inmueble fue ocupado por la firma Amado Cattáneo, representante de la automotriz Ford, y tuvo una reconversión completa en 1928, al instalarse en el lugar el Palacio del Cine, una de las salas más modernas del país. La fachada original fue reconstruida en 1932 para dar lugar a un frente de líneas art decó, la cual sobrevive hasta la fecha, recientemente acondicionada y puesta en valor.
Elefante blanco
En Siam (actual Tailandia), los elefantes eran animales de trabajo, salvo los albinos, que eran venerados y propiedad del monarca. Como requerían alimentación, alojamiento y cuidados sin brindar servicio alguno, se convertían en una verdadera carga, en un problema.
Avenida Colón y Terrada, también cerrada
“Cerrado permanentemente”. Así indica el sitio web de la sucursal de avenida Colón y Terrada que desde 2018 ocupara el banco Galicia.
En los últimos tiempos en el lugar solo operaban un par de cajeros automáticos, casi sin personal, hasta que se decidió el cierre definitivo.
Lo particular del caso es que también esa propiedad es parte del patrimonio arquitectónico local, conocida como Casa Greco, un diseño de arquitecto Bernardo Paesa que ahora ha quedado también sin destino.
Cuando el banco decidió ocuparla se preocupó por adecuarla respetando esa condición, lo cual habilitó la intervención de la Comisión Asesora de Preservación del Patrimonio Arquitectónico, Urbanístico e Histórico de
Bahía Blanca, que evaluó la propuesta y dio el visto bueno. Si bien se trató de una intervención importante, la misma fue abordada con “mucha profesionalidad desde las cuestiones patrimoniales y constructivas”.
Uno de los cambios fue generar un nuevo ingreso por la esquina, a partir de desmaterializar las ventanas, y realizar cambios en la planta baja, dejando los elementos estructurales den testimonio de la división original.
El banco además contrató a una profesional con experiencia en intervenciones patrimoniales, que participó, entre tantísimas obras, en la puesta en valor del teatro Colón y la Usina de la Italo en la Boca.
La Comisión consideró acertada la ubicación del banco. “Traerá seguridad al barrio y permitirá el desarrollo del área”, se mencionó.
Se indicó además que el desafío es mantener vivo al patrimonio, respetándolo e intentando tener en cuenta su “capacidad de carga”, analizando qué suma la nueva función y mantenerlo vivo hace que la esquina urbana tome otra dinámica.