Advirtieron por el impacto de los despidos en el Programa de Cardiopatías Congénitas
La reducción del equipo técnico generó alertas sobre la continuidad del dispositivo que desde 2008 articula la derivación de personas gestantes, bebés y niños con patologías cardíacas complejas en todo el país.
Luego de la absorción de la ANDIS y los cambios en la conducción de la ANMAT, el Ministerio de Salud registró un nuevo movimiento interno: seis de los trece integrantes del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas fueron despedidos.
El programa funciona desde 2008 y se encarga de atender y derivar a personas gestantes, bebés y niños con patologías cardíacas complejas a 15 centros de salud categorizados en todo el país, con el objetivo de garantizar intervenciones especializadas que eviten riesgos de vida.
Los profesionales fueron notificados de su desvinculación inmediata mediante un mensaje de texto. Tras los despidos, el equipo quedó conformado por un asesor médico del Hospital Garrahan y seis personas que cumplen tareas administrativas.
Desde la Federación Argentina de Cardiología (FAC) manifestaron su preocupación por el impacto de la medida. "La desvinculación de profesionales especializados pone en riesgo la continuidad del equipo técnico que sostenía el programa, con la consecuente pérdida de la experiencia acumulada a lo largo de los años", señalaron. Además, precisaron que "en promedio, se realizaban unos 800 procedimientos quirúrgicos por año y se recibían más de 6000 notificaciones, además de haber incorporado con el tiempo la atención de personas gestantes y el diagnóstico de cardiopatías fetales".
A través de sus redes sociales, el Ministerio de Salud aseguró que el Programa de Cardiopatías Congénitas "sigue funcionando y su continuidad está plenamente garantizada". Según el organismo, durante 2025 el programa contaba con 13 personas y registraba "un promedio de 7,4 llamados diarios", por lo que consideraron que existía "un exceso de personal para esa cantidad de trabajo". En ese marco, indicaron que se resolvió "reorganizar y optimizar su funcionamiento, sin afectar la atención".
El Ministerio también afirmó que "la respuesta del personal desafectado fue intentar vaciar el programa, renunciando en bloque", y sostuvo que "en lo que va de 2026, todas las consultas recibidas fueron atendidas y correctamente derivadas dentro de la red de atención". Según el comunicado oficial, el programa "continúa operativo a través del equipo administrativo activo y con la coordinación médica del Hospital Garrahan, garantizando la articulación con los centros de alta complejidad de todo el país".
Reclamos desde el Congreso
La decisión generó críticas en el Congreso nacional. Desde la oposición, el senador Pablo Bensusán (Unión por la Patria) expresó en sus redes sociales: "Milei desmanteló el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas, dejando a la deriva a miles de bebés y niños que nacen con esta problemática. La insensibilidad de este gobierno nacional no tiene comparación: no pudo desfinanciar el Hospital Garrahan y ahora ataca a los chiquitos que esperan tratamiento para salvar y mejorar sus vidas. Repudio absoluto a esta medida".
En la Cámara de Diputados, Esteban Paulón (Provincias Unidas) cuestionó los argumentos oficiales al señalar que "el gobierno nacional desmanteló la respuesta estatal frente a las cardiopatías congénitas". Y agregó: "Aduciendo 'exceso de personal' el Ministerio de Mario Lugones dice que a pesar de eso 'en lo que va del año se atendieron todas las consultas'. PERO LLEVAMOS SOLO TRES DÍAS HÁBILES!!! La hipocresía y el cinismo de Javier Milei (que como Diputado votó en contra de esta ley) no encuentra límites".
Además, 19 diputados del bloque Unión por la Patria elevaron un pedido de informes al Poder Ejecutivo y una Solicitud de Acceso a la Información Pública dirigida al ministro de Salud, Mario Lugones. Según explicó la diputada Lorena Pokoik, el objetivo es que el organismo "informe sobre el estado del personal, la red federal de atención y el presupuesto del programa".
En la misma línea, el diputado Pablo Yedlin sostuvo: "Hoy estas decisiones van a costar vidas. No hay ajuste fiscal que lo justifique. Es la mezcla de ceguera ideológica e inutilidad de gestión". (Ámbito)