Bahía Blanca | Martes, 06 de enero

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En vacaciones, literatura argentina para pensar la crisis ecológica

Las licencias invitan a bajar el ritmo y los libros proponen detenerse en lo esencial: el vínculo entre humanidad y naturaleza, el extractivismo, el agua, los territorios y la amenaza de un mundo que se agota. Una guía de lectura.

Mientras las vacaciones nos invitan a bajar el ritmo, la literatura argentina nos ofrece una oportunidad para reflexionar sobre temas acuciantes: el futuro del planeta y el colapso posible. Si bien la literatura se distingue por su lentitud, buscando no confundir lo esencial con lo transitorio, en la actualidad se aproxima y dialoga con lo urgente, enfocándose de frente en la ecología y los desastres ambientales.

Esta ola de obras, que abarca desde la narrativa hasta la poesía, señala que la destrucción de la tierra y los recursos naturales por parte del ser humano es el camino hacia el fin del mundo. Este fenómeno literario no es solo una "temática ecológica," sino el reflejo de un malestar mucho más amplio: el doloroso descubrimiento de la pérdida del planeta tal como lo conocimos, incluyendo todo el conjunto prodigioso de seres vivientes, lo que Donna Haraway denomina la "multiespecie".

Narrativas para adultos

El malestar cultural que atraviesa la ficción actual se relaciona con la sensación de extrañamiento y la constante amenaza de perder una vida vivible, una realidad que va más allá del cuidado de las plantas, ya que es el gran signo de un capitalismo extractivista cuyo único desarrollo se basa en la fagocitación de los recursos naturales.

--Desmonte (2015) de Gabriela Massuh: Abordó tempranamente el desplazamiento de pueblos originarios en tierras salteñas a manos de una compañía francesa, cuando pocas obras se metían con estas cuestiones. Massuh destaca que estas obras, a menudo escritas por mujeres, comparten un denominador común: el cuidado, el amparo y la protección de lo que está en riesgo.

--Trilogía del agua (Reciente) de Claudia Aboaf: Esta obra utiliza la ciencia ficción (o "ficción climática") para abordar la ecología, enfocándose en el agua. Aboaf, quien vive en el delta de Tigre, subraya que el agua es poder, y que todos los extractivismos, incluso la Inteligencia Artificial (que usa agua dulce para enfriarse), son extremadamente sedientos. Sin agua, no hay vida posible.

--Marcelo Cohen (1951-2022): Desde 2001, sus obras como Impureza, El fin de lo mismo, Donde yo no estaba, Balada y Gonghe se situaron en el espacio inventado llamado "Delta Panorámico" (ciudades-islas). En estos escenarios, la ecología siempre emergía como un tema de vital importancia, a menudo bajo la forma de un paisaje distópico o una zona en constante peligro.

El terror del fin

La idea del fin del mundo como la destrucción de la naturaleza se puede encontrar también en títulos recientes como Quemada (Ariadna Castellarnau, 2015), Jaulagrande (Guadalupe Faraj, 2021) y La infancia del mundo (Michel Nieva, 2023).

Otros autores exploran la relación entre ficción y ecología a través del terror acechante que trastoca la ilusión de la vuelta a la naturaleza:

--América alucinada (2016) de Betina González.

--El ladrido del tigre (2021) de Osvaldo Baigorria.

En contraste, otras obras se centran en la conciencia y el rescate:

--Las niñas del naranjel de Gabriela Cabezón Cámara: Plasma el rescate de un lenguaje común, ancestral, remitiendo al origen.

--Distancia de rescate de Samanta Schweblin: Una cuasi distopía que aborda las misteriosas consecuencias de la contaminación de un río.

--Derroche de María Sonia Cristoff: Transida por la necesidad de redimir el universo de los animales, tiene como personaje principal a un jabalí sabio.

La respiración poética

La literatura que aborda la ecología es inherentemente política y este vínculo crece y se diversifica, por ejemplo, a través de la ecopoesía, un género que gana fuerza en Latinoamérica.

--Ruge el bosque (Antología): Compilado por Valeri Meiller, Whitney DeVos y Javiera Pérez Salerno, traza un mapa ecológico informado por las cosmovisiones, ecosistemas y materialidad de las lenguas regionales de Latinoamérica. Esta obra nos recuerda que la naturaleza y la cultura no son esferas separadas, sino que están constitutivamente vinculadas.

--Nicanor Parra: El gran poeta chileno ya abordaba la unión entre la respiración poética y la planetaria en su serie Ecopoemas (1982), donde criticaba que tanto el Capitalismo (por crímenes ecológicos imperdonables) como el socialismo burocrático estaban condenados.

Generar conciencia desde las infancias

En el actual contexto de crisis ecológica, es crucial ofrecer herramientas a las nuevas generaciones. La Ley Nacional de Educación Ambiental Integral (LEAI), vigente desde 2021, incorpora la cuestión ambiental de forma transversal en la currícula educativa, estableciéndola como un derecho. En este marco, es fundamental generar conciencia y conocimiento sobre nuestro medioambiente desde los primeros años.

La editorial Ecoval, especializada en libros de naturaleza de Unquillo (Córdoba), lanzó dos publicaciones que apuestan por la ilustración, la lengua de señas y la ternura en los relatos:

--Mi abuela Margarita y su bosque encantado (Mabel Petrini): Basado en el profundo amor de la autora por el bosque nativo de su infancia en Córdoba. La historia sigue a una niña que se aventura con su abuela a la vida de campo, haciendo protagonistas a los animales, plantas y árboles. Este libro es una herramienta inclusiva, ya que incluye un código QR para acceder a la versión en audio y al cuento en lengua de señas.

--Bichitos en peligro (Leticia Saad): Una edición para colorear que sirve como material educativo. Permite conocer los animales autóctonos en peligro de extinción en Argentina, como el cóndor andino o el yaguareté. Incluye páginas informativas, infografías y láminas con características generales de las especies seleccionadas.