Bahía Blanca | Domingo, 18 de enero

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La eliminación del arancel a celulares pone en jaque 2.500 empleos industriales

La decisión del Gobierno nacional de establecer "arancel cero" para la importación de telefonía móvil genera incertidumbre en el polo electrónico

Foto (Redes sociales)

El escenario económico de Tierra del Fuego enfrenta uno de sus desafíos más complejos en años. Tras la publicación del Decreto 333 en el Boletín Oficial, el gobierno de Javier Milei oficializó la quita total de aranceles para la importación de teléfonos celulares, una medida que busca abaratar costos para los consumidores, pero que ha encendido todas las alarmas en el sector productivo austral.

Según estimaciones del gobierno provincial y de las principales cámaras industriales, el impacto inmediato de esta apertura comercial pone en riesgo directo a entre 2.000 y 2.500 puestos de trabajo. El sector electrónico, que emplea a la gran mayoría de los 7.569 trabajadores industriales registrados en la provincia, es el corazón del régimen de promoción y el blanco directo de esta nueva política.

El fantasma de 2017

El debate no es nuevo, y en la isla el recuerdo de la gestión de Mauricio Macri está presente. El intendente de Río Grande, Martín Pérez, fue tajante al respecto: “Nos dicen desde Buenos Aires que esto es para bajar precios. Ese argumento ya lo escuchamos y ya fracasó”.

Pérez hace referencia a la quita de aranceles para notebooks y tablets aplicada en 2017. En aquel entonces, la producción local se desmanteló casi por completo, pero los precios finales al consumidor no mostraron la baja prometida, siendo absorbida la diferencia por los márgenes de comercialización de los importadores.

Un impacto que trasciende las fábricas

Desde los municipios de Río Grande y Ushuaia advierten que el daño no se limita a las líneas de montaje. La estructura económica de Tierra del Fuego depende de la circulación del salario industrial. “Cada puesto industrial que se pierde repercute en comercios minoristas, transporte, logística y gastronomía. Es un golpe al corazón del consumo local”, señalan desde el entorno provincial.

La industria electrónica representa el 83% del empleo fabril de la isla. La preocupación radica en que, ante la competencia de productos terminados provenientes del sudeste asiático con arancel cero, las empresas locales pierdan el incentivo para mantener las líneas de ensamblado, prefiriendo mutar hacia un esquema meramente importador.