Bahía Blanca | Lunes, 23 de marzo

Bahía Blanca | Lunes, 23 de marzo

Bahía Blanca | Lunes, 23 de marzo

El castillo medieval que sobrevive frente al mar y que sueña con revivir

Es acaso la obra por excelencia de Ingeniero White, patrimonio arquitectónico, histórico y cultural. Sola en el olvido.

Para quienes lo descubren al transitar por el complejo de puentes La Niña o aquellos que disfrutan de su perfil visto desde el mar, la presencia de un castillo propio de la edad media europea en un ámbito portuario no puede sino sorprender y llamar la atención.

Se trata del singular edificio donde funcionó la Usina Gral. San Martín, popularmente conocido como El Castillo, en Ingeniero White.

Fue construido entre 1929 y 1932 por la Compañía Ítalo Argentina de electricidad para mejorar el suministro de energía a Bahía Blanca, una de las condiciones que debió cumplir la empresa para obtener la concesión del servicio.

La obra en ejecución, 1931

La Inteligencia Artificial (IA) permite imaginar algunos usos del lugar. Desde una propuesta gastronómica, un espacio acompañado con fotografías y muestras que recrean la historia del lugar. También su posible uso como lugar de eventos y espectáculos, sacando provecho además del atractivo predio en que se ubica, y el esplendor del edificio debidamente iluminado y en pleno uso.

La alternativa de un museo interactivo, vecino a FerroWhite, que además diera cuenta de como evolucionó el servicio eléctrico en la ciudad, con la vecina usina de los ingleses, o las ubicadas en Brickman y Donado o Loma Paraguaya.

Otro uso fantástico: lugar de eventos y encuentros, en el puerto de Ingeniero White, una buena manera de acerca a la ciudad al mar, de generar un movimiento que incluso beneficiaría a la localidad portuaria.

También la posibilidad de que funcione como lugar gastronómico, de día y de noche, un espacio completamente distinto que además reúne chances claras de movilizar al turismo.

La intervención debiera además recuperar tofo el edificio, que pueda ser recorrido, como un castillo, con su carga de misterio y grandeza, con espacios para estar y disfrutar del mar.

Un balcón hacia el parque, donde se podría admirar de cerca la obra de San Jorge y el Dragón de Troaino Troiani.

Todas las imágenes fueron generadas mediante IA aplicadas a los espacios reales existentes, se intervino en pisos, pintura, equipamiento y pintura. Los sitios existen y son reales, aunque el contraste realidad versus IA es total.

Los datos

El proyecto fue realizado por Giuseppe Molinari, quien recurrió a un estilo románico, de aspecto defensivo, compacto y cerrado, con una torre almenada que permite avistar los buques apenas ingresan al estuario.

Los trabajos estuvieron a cargo de la firma alemana GEOPÉ, la misma que construyó el estadio del club Boca Juniors y el obelisco porteño.

Para su ejecución se ganó terreno al mar, se fundó sobre pilotes y con estructura de hormigón armado. Se cerró con ladrillos comunes y la terminación mediante revoque en tono gris sirvió para dibujar las piedras que dan terminación a las fachadas.

La usina dejó de funcionar a fines de los 80, luego de la puesta en marcha de la Termoeléctrica Luis Piedrabuena y la conexión al sistema nacional de electricidad.

El edificio, propiedad del estado provincial, fue completamente desguazado en los años posteriores. En 2001, cuando ya languidecía, la Empresa Social de Energía de la provincia (ESEBA) lo cedió a la Municipalidad de Bahía Blanca.

El intendente Jaime Linares recibe la obra, 2001

A 25 años de esa transferencia el castillo ha sumado honores –fue declarado monumento histórico nacional  y patrimonio cultural provincial--, se ha retirado el asbesto y se ha recuperado un pequeño local.Lo poco logrado es por impulso de los vecinos y una Asociación de amigos del Castillo.

El resto, sus grandes salas, sus imponentes espacios, su torre: todo está sin uso, invadido por palomas y otras plagas, con sus vidrios rotos, inaccesible para el público, sin proyectos concretos que apunten a su recuperación.

Fuera de este juego recreativo que permite la IA, la realidad muestra que se trata de un lugar maravilloso, que debiera convocar al sector público y al privado, buscando generar ideas y propuestas para recuperar y dar vida al lugar.

Al pasar

Más allá del reuso que admite una obra como el castillo, sin dudas lo maravilloso hubiese sido evitar el desguace del lugar. Las maquinarias originales que lo componían eran realmente una maravillas, piezas que hoy valdrían su peso en oro. De eso ha quedado nada, alguna viga retirculada, unos chapones, el resto son fotografías, el estar allí de lo que ya no está.