Bahía Blanca | Sabado, 04 de abril

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Día Mundial de la Salud Mental Materna: los síntomas que no siempre se ven y el silencio que pesa

Ansiedad, culpa, apatía o sensación de vacío: señales posparto que suelen pasar desapercibidas: "La carga mental es invisible, pero constante".

Imagen ilustrativa

La maternidad suele estar rodeada de imágenes idealizadas: felicidad plena, instinto natural, amor incondicional. Sin embargo, detrás de esa narrativa, muchas mujeres atraviesan un profundo malestar emocional durante el embarazo, el puerperio y la crianza temprana de los hijos. Y lo hacen, en muchos casos, en silencio.

"La tristeza no siempre está presente", señaló la médica psiquiatra Agustina Wainsztein, especialista en salud mental perinatal del Instituto Fleni. "Muchas madres atraviesan malestares profundos en silencio, porque tanto ellas como su entorno creen que son parte normal del proceso", explicó.

Irritabilidad, insomnio, pensamientos intrusivos, desconexión emocional con el bebé. Estos son algunos de los síntomas que pueden aparecer después del parto y que, al no coincidir con los estereotipos de la depresión, suelen pasar desapercibidos.

"Hay mujeres que no logran dormir aunque el bebé duerme, que sienten que están al borde todo el tiempo, o que piensan que no son buenas madres", agregó Wainsztein. Cuando estas señales persisten más de dos semanas, advirtió, no deben ser ignoradas.

Más allá de las hormonas: el peso de lo social

Si bien los cambios hormonales son parte del cuadro, los especialistas advierten que el contexto social juega un papel clave. Las dificultades en la pareja, la falta de una red de apoyo, las experiencias traumáticas en el parto, el desempleo o la violencia pueden agravar el cuadro emocional.

A esto se suma la presión de responder a múltiples demandas sin descuidar ninguna. "La carga mental es invisible, pero constante", sintetizó Wainsztein.

Para la psicóloga perinatal María Agustina Capurro, una de las emociones que más atraviesa a las madres es la culpa. "Se activa casi de manera automática y tiene raíces en una narrativa sociocultural muy arraigada. Aún hoy, muchas mujeres no se habilitan a decir 'no doy más' sin sentirse malas madres", explicó.

Por su parte, el psicólogo y sexólogo Mauricio Strugo, especialista en vínculos de pareja en el posparto, apuntó que muchas mujeres se sienten culpables por priorizar sus deseos o su bienestar. "La culpa es el precio que muchas madres pagan por actuar según lo que desean, y no según lo que se espera de ellas. Pero si cumplen su rol en automático solo para no sentirse culpables, pueden terminar resentidas con sus parejas, y con los años, incluso con sus hijos", advirtió.

Obstáculos para consultar y diagnósticos que no llegan

El acceso a un diagnóstico certero no siempre es fácil. Muchos profesionales no están capacitados para detectar los signos de un trastorno emocional en la etapa perinatal. "No basta con preguntar '¿estás bien?' o asumir que la llegada de un hijo trae felicidad. Frases como 'se te ve muy bien' o 'seguro estás feliz' pueden hacer que las mujeres oculten sus verdaderos sentimientos", dijo Wainsztein.

Del lado de las pacientes, los miedos y los estigmas también juegan un rol. Algunas mujeres no reconocen lo que les pasa, otras temen ser juzgadas, o priorizan las necesidades de sus hijos por sobre las propias. "Hay que habilitar el espacio para que hablen sin ser juzgadas", insistió.

En ese sentido, el apoyo del entorno cercano puede marcar una gran diferencia. Pero no se trata solo de "estar ahí", sino de hacerlo con escucha activa y sin juicios.

Una maternidad más real y acompañada

Para evitar que la salud mental materna siga siendo un tema invisibilizado, los especialistas insisten en la necesidad de información, acompañamiento, redes de apoyo y una distribución más equitativa de las tareas de crianza.

“La clave es que no críen en soledad”, sostuvo Strugo. “Las mujeres necesitan reconectar con otros roles y con su identidad más allá de la maternidad”.

"No podemos seguir hablando de salud mental materna solo una vez al año. Debe ser un tema permanente en la agenda sanitaria, social y cultural. Porque si el malestar no se nombra, no se atiende", finalizó Wainsztein. 

(Con información de Infobae)