Insólito: la “Araña” se quejó de los mosquitos en el 0-0 entre Dublin y Sansinena
Pablo González, volante creativo del rojo del barrio San Martín, no se puso repelente y sufrió de lo lindo el sábado en cancha de Bella Vista. “Salían del pasto, estaban terribles”, reaccionó.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
“Faltó que se te tiren a los pies y te saquen la pelota, estaban terribles”, se quejó Pablo González, volante de Dublin, que de casualidad no se tragó ningún mosquito en el 0-0 de su equipo frente a Sansinena, el sábado en el estadio de Bella Vista por la fecha 5 del Apertura de la B liguista.
“Salían del pasto y formaban nubes, no te podías quedar quieto porque te morfaban”, manifestó la “Araña”, dejando en segundo plano el cotejo que terminó sin goles y con escasas situaciones de peligro frente a los arcos.
“El partido fue muy malo, demasiado cortado por foules y tarjetas amarillas. Las áreas fueron zonas de guerra, pasó de todo; fue muy luchado”, declaró el pibe que de los “Carasucias” pasó a las infantiles de Comercial.
“En el balance general creo que mereció un poco más Sansinena”, reconoció quien en Primera tuvo idas y vueltas entre Tiro y Comercial, antes de pasar por Pacífico de Bahía (2021-2022) y el fútbol de la zona (Unión de Villa Iris y Villa Mengelle de Jacinto Aráuz).
“A mediados de 2024 volví a la Liga, a Dublin, y acá estoy”, señaló el mediocampista creativo de 30 años, que cuando no juega ni entrena se gana la vida manejando un “uber”.
“Como tengo la aplicación, hago viajes a cualquier hora”, detalló contando una anécdota que todavía se la hacen recordar en el rojo del barrio San Martín.
“En una práctica, un día que llovía, yo quería terminar para ir a trabajar con el auto. En cada gota de agua veía el signo pesos, porque si llueve hay más demanda, así que estuve toda la tarde pensando y molestando con eso. Estaba tan ansioso que casi me voy sin pasar por la ducha”, indicó la Araña, apodo que heredó de su hermano Víctor (un año mayor), arquero en los “Carasucias”.
“Cuando los dos fuimos a Comercial, él era Araña y yo Arañita, hasta que crecí y me modificaron el sobrenombre”, contó entre risas.
--¿No vas a decir nada de la mudanza con la camioneta del DT?
--Uhhh, pasó una semana antes de la inundación y todavía me lo recuerdan. Tenía que mudarme del barrio Universitario a Villa Ressia, y el técnico (Leandro Donayevich) se ofreció a llevarme los muebles más grandes y pesados, nada más que eso, Me dicen que juego porque soy el nene mimado del DT.
--¿Seguís comiendo alfajores arriba del auto cuando trabajás de Uber?
--No, no puedo, me lo prohibió la nutricionista. Soy muy dulcero, me gustan las golosinas, entonces ahora cambio por una fruta o una barra de cereal. Y por eso también me joden mis compas.