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Vitivinicultura: ¿por qué el futuro es cada vez más desafiante en la Argentina?

No son pocos los factores que preocupan a la industria nacional. Entre ellos, una caída del consumo mundial de vinos (—10 % en los últimos 15 años) y el actual nivel de cotización del dólar. El informe es de la IERAL.

Tras un año considerado extraño desde el propio sector, no son pocos los desafíos que se afrontan en el transcurso del corriente 2025 pero, también, hacia el futuro.

Así entonces, de acuerdo con un informe de Coyuntura Regional —de este febrero para Mendoza, la provincia de referencia en todo el país— elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) que dirige Osvaldo Giordano, el panorama vitivinícola plantea un diagnóstico con fortalezas, pero también con debilidades (hacia adelante).
Veamos.

—Se prevé una mayor cosecha de uvas en el país. Y, para el caso de la provincia de Mendoza (+9 %), se pronostica con stocks vínicos que no son bajos.

—Como consecuencia de una mejora del mercado interno, se aguarda una recuperación en el poder de compra de la población.

—La incidencia del denominado dólar barato (que continuará), con el agregado de la tendencia declinante en el consumo mundial de vinos. Esto implica —se indicó— cierta dificultad para incrementar las exportaciones.

—Con mayor oferta de uvas y de vinos, y con una demanda que no acompaña, es posible que se elabore más mosto (aunque con una menor rentabilidad).

—Más complicado sería el panorama con graneles, ya que se exportan más cuando el dólar está a un precio superior.

“En este contexto habrá presión bajista en precios deflactados de vinos. Y mucho más en uvas”, se aseguró desde la IERAL.

“Usualmente, los precios se mueven más abruptamente que los de vinos; cuando disminuye, el valor de la uva lo hace en un porcentaje mayor”, se agregó.

Para dimensionar la situación actual, un buen indicio es el precio del vino de traslado, especialmente el vigente durante la cosecha.

“Quitándole el componente inflacionario, esos precios deflactados vienen disminuyendo fuertemente como, por ejemplo, —32 % en tintos comunes en doce meses.

“Para las uvas, las bodegas estarían ofreciendo el mismo precio del año pasado; incluso, con plazos más largos para su pago”, se explicó.

En este contexto de la realidad para la vitivinicultura en nuestro país, un dato que se confirma causa no poca preocupación. Se está transitando el menor consumo mundial de vinos con una cifra que impacta: —10 % en quince años.

Lo que pasó en 2024

En todo el país, pero especialmente en Mendoza, el último año fue considerado como particular.

Por ejemplo, en la provincia se cosechó más uvas (+46 %) y se elaboró más vinos (+21 %), aunque las cantidades vendidas apenas se incrementaron.

Un caso de mayor impacto se produjo para los espumosos, donde la caída fue del 20 %. Así, una mayor elaboración y similares ventas de vinos se tradujeron en más stocks.

“Además, los precios pagados por el consumidor aumentaron a un ritmo levemente inferior a la inflación”, se interpretó.

“Los incrementos en precios fueron menores en vinos exportados a granel y en mostos, cuyas ventas en cantidades aumentaron en 2024. En uvas, y en vinos de traslado, sus precios se rezagaron aún más”, se añadió.

También se concluyó que esa mayor oferta de vinos se ha dado en un contexto de mercados complicados durante el año y, en el interno, por menor poder de compra de la población. Consecuentemente, las ventas no mejoraron y mostraron precios deflactados en caída (y peor para la materia prima).

Para el año 2025 se espera una mayor cosecha (+9 %, con stocks vínicos que no son bajos).

En el mercado interno los vinos comunes aumentaron más que la inflación promedio, pero no sucedió así los varietales.

En cuanto a los mercados, más complicado estaría el externo (con un dólar barato) y mejor el interno, con una recuperación del poder de compra de la población.

“Se podrán incrementar las ventas en nuestro mercado, aunque con menores precios. En este contexto, los valores de las uvas se rezagarían aún más con respecto a la inflación”, se explicó.

Participación y desempeño

En cuanto a vinos y mostos, la provincia de Mendoza participa en un 70 % de la producción de uvas.

El último año, la cosecha aumentó un 46 % en el territorio (32 % en país) y la elaboración de vinos lo hizo en un 21% (14 % en la Argentina).

Conclusión: como las ventas apenas se incrementaron, eso implica un incremento en los stocks.

En el mercado interno, las ventas de vinos se mantuvieron estables, pero con una caída del 20 % en espumosos. En el mercado externo se incrementaron un 4 % (con mayor empuje en graneles genéricos) y los mostos casi se duplicaron en exportaciones.

En cuanto a precios, en el mercado interno los de vinos comunes aumentaron más que la inflación promedio, pero no así los varietales. En el externo, los valores en dólares de los varietales fraccionados se mantuvieron estables, pero disminuyeron al expresarlos en pesos (léase netos de inflación).

Respecto de la facturación neta de inflación, en vinos se mantuvo estable en ambos mercados.

“En el interno es llamativa la caída en espumosos (por cantidad). Y en el externo disminuyó en genéricos (por precios), pero tienen menos peso en las exportaciones de vino”, se concluyó.

Los mostos, por su parte, mejoraron en facturación debido a la duplicación de volúmenes exportados.

La cosecha de uvas

Con un incremento del 46 %, el año 2024 fue el mejor en cantidad cosechada, aunque no sucedió lo mismo en precios, que pesó más en los ingresos monetarios (netos de inflación) del total de viñateros: se redujeron en un 14 %.

En tintas comunes, su precio sigue al del vino (variando en mayor proporción). Se había incrementado fuerte en el año 2023, mientras que en 2024 la caída en esa uva fue mayor.

Por otra parte, aunque la uva Malbec vale más, su precio sigue la misma tendencia de la tinta común, que no había aumentado tanto en 2023. En 2024, cayeron ambos precios deflactados.

Los factores claves durante el año 2024 fueron los siguientes:

—Se elaboró más vino, pero se vendió un volumen similar al del año 2023.

—Los mercados han estado complicados. El interno, al ser 2024 un año recesivo, y el externo, con un dólar que se ha ido abaratando durante ese año (más el menor consumo mundial de vinos).

—Con mayor oferta de vinos y menor demanda, lo esperable hubiese sido una caída significativa en precios deflactados. Algo disminuyeron, aunque no en forma notoria.

—La mayor caída en espumosos es compatible con el año inicialmente recesivo, que afectó más las ventas de bienes que son de lujo.

Como se aprecia, para el sector vitivinícola no son pocos los desafíos que aparecen por delante.