Doblan las campanas por Francisco y Nostradamus vuelve a escena
El tañir lúgubre de las campanas anunció la muerte de Francisco. Una nueva página se abre en la Iglesia Católica.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
A las 7.35, hora de Roma, las campanas de la Basílica de San Pedro tocaron a muerte. Con su sonido lúgubre y espaciado daban cuenta del fallecimiento del Papa Francisco.
Cuando anuncian una muerte se dice que las campanas “doblan”, con un tañido lento y solemne. En la edad media se impuso en las iglesias la modalidad de utilizar las campanas, tanto para convocar a la oración como para anunciar al pueblo distintos acontecimientos. Doblan cuando la noticia es triste, repican o echan a vuelo, cuando se anuncia una festividad.
El poeta John Donne (1572-1631) reflexionó que el doblar de las campanas alcanza a todos: “La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”.
Cuando en pocos días la tradicional fumata blanca indique que hay un sucesor de Francisco, ese día repicarán las campanas, con otro ritmo y otro mensaje, de alegría y esperanza.
Francisco ante Dios
“Francisco volvió a la casa del Padre”, dijo hoy el cardenal irlandés Kevin Joseph Farrell, al anunciar su fallecimiento. Estará ahora Francisco, el hombre, Jorge Mario Bergoglio, frente a Dios.
Como jefe de la Iglesia Católica fue el Padre espiritual de 1.500 millones de fieles, “atroz responsabilidad que solo es aparente”, reflexionó en uno de sus libros el escritor Jorge Luis Borges. “Quizá no es responsable, ante Dios, sino de unos pocos seres humanos. En las disposiciones misteriosas de la Profundidad, ¿quién es de veras Papa? ¿Quién es rey, quién puede jactarse de ser un mero sirviente?”.
Petrus
Se abre además ahora un compás de espera para conocer al sucesor, acaso ya escrito su nombre en el libro del universo.
Se renuevan una vez más la leyenda que asegura que el posible sucesor será un hombre de raza negra, según lo predijeron –de acuerdo a ciertas interpretaciones- Nostradamus en 1555 y San Malaquías en 1143, después del llamado “Papa viejo”, que sería Francisco, viene un Papa negro y con él el colapso de la Iglesia, acaso el fin de los tiempos.
Cuando se reúnan los 180 cardenales para elegir al sucesor de Francisco, acaso muchas miradas se concentren en Peter Tukson y Robert Sarah, los eclesiásticos de Ghana y Guinea, únicos representantes del continente negro. De resultar elegido uno deberá además, para que la profecía se cumpla en su totalidad, adoptar el nombre de Pedro II, mencionado por Malaquías como "Petrus Romanus".