A “Tito” Andreocci, su carrera como futbolista le costó un dedo y algo más
Jugó en Villa Mitre entre 1973 y 1979, y en un equipo de Felipe Sola. “Un rotura de ligamentos me retiró a los 23 años”, dijo.
Subjefe de la Sección Deportes con especialización en temas deportivos. Más de 30 años comentando fútbol y otro tipo de actividades; además de haber realizado coberturas en todo el país con la incursión de los elencos bahienses en la elite del fútbol nacional. También coberturas del seleccionado Argentino en acontecimientos como Copa América y amistosos internacionales.
Cuadros prolijamente ubicados en la pared del quincho de su casa con todos los planteles que integró en Villa Mitre expresan el cariño que Roberto Fernando “Tito” Andreocci sigue sintiendo por haber vestido los colores del tricolor.
A los 70 años -nació el 27 de febrero de 1955- sus anécdotas se resumen en una corta trayectoria donde abundan anécdotas y dos lesiones que lo marcaron.
“Empecé en los baby de Tiro Federal, pero como vivo en calle Matehu los terrenos de Las Tres Cumbres (una fábrica de licores) nos juntaban a todos los chicos del barrio desde los 9 o 10 años. Ahí iba con mi hermano, Lalo, otros amigos como el ‘Rauli’ Piangatelli. Nos arrimamos al Villa Mitre un día y ya quedamos en inferiores”, dijo Andreocci.
De la mano del “Chin” Bermejo los chicos crecieron y un día de 1973 llegó el debut en Primera como primer marcador central.
“Iba bien arriba, era fuerte en el mano a mano. Un día entra al vestuario y me dice: ‘Pibe, tengo que hablar con usted’. Me asusté, pensé que se había equivocado. Esa noche no dormí, daba vueltas y llovía a cántaros. Deseaba la suspensión, pero a la mañana siguiente el sol se imponía. Villa Mitre no pudo hacer de local en su cancha ante Libertad, pero nos trasladaron a Bella Vista”, apuntó.
“Ganamos, pero me tocó macar a Osvaldo Cantarutti, que era un ropero y cabeceaba siempre. Ese día no la tocó, jaja”, señaló.
-¿Cómo definís al equipo del ‘74?
-Un equipazo. Santanafessa; Andreocci, Calandrón, D. Capelletti, Villafañe, V. Sánchez, Alonso, De la Canal, A. Coria, Zapata y M. Molina. También estaban el ‘Ruso’ García, Medina, R. Molina, entre otros. El técnico era Omar Abdón Sánchez.
“Con Calandrón en la zaga pasé a ser lateral derecho y Daniel Capelletti de ‘3’. Sporting llegó con ventaja de puntos y el empate le sirvió para ser campeón. Recuerdo que, pese a todo, la hinchada de Villa Mitre nos esperaron y nos saludaron, estábamos destrozados. Iba mucha gente a cada partido, fue así durante toda la campaña”, recordó.
“Había mucha jerarquía; Coria era grandioso, el Messi del equipo. Tato, Bocha y Víctor Sánchez, todos fenómenos”, aseveró.
Tres años después -en 1977- un imprevisto le quitó una parte de su cuerpo.
“En un entrenamiento, pateando al arco en la previa, como hacíamos siempre en el arco de calle Necochea. El que tiraba la pelota afuera saltaba el alambrado y la buscaba. Salté y cuando vuelvo me agarro de un palo del alambrado, pero había un clavo que me engancha el dedo y caigo hacia atrás.
En ese momento sentí un escalofrío, miro mi mano y el anular del anillo estaba colgando. Se veía un pedazo de hueso (falange) y el resto un espanto”, explicó.
“Siempre iba al entrenamiento con reloj y me lo sacaba en el vestuario junto con los anillos (uno de ellos la alianza), pero eso día me olvidé el reloj en casa y pasó lo peor”, aseguró.
“Néstor Caputo me lleva al Penna, pero en el viaje le pedía que me matara, el dolor era terrible. En la guardia había un hombre herido de bala y pasó primero. Cuando me toca me atiende el doctor Mutula (traumatólogo). Resolvió rápido; cortó el hueso y selló la herida que siguió su proceso de curación con algunos contratiempos.
"¿Los anillos? Los encontró “Tito” Román, el canchero. La alianza era como una pelota de rugby en miniatura", sentenció Andreocci.
El tiempo curó las heridas, pero Tito, junto con Capelletti y Sanatanafessa, se va a jugar a la zona.
“Villa Mitre le pagaba a los de afuera y nosotros teníamos que poner movilidad propia para el traslado. Fui tres meses a Felipe Sola, salimos campeones y la gente nos quería. Se cobraba muy bien”, apuntó.
Todo terminó cuando Pedro Ipucha, Oscar Morán y Sabga, dirigentes de Villa Mitre, fueron a mi casa a hablar conmigo.
“Mi padre (Fernando) me despierta a la puteadas, hablo con ellos y me piden de volver al club. Me dio vergüenza: ¿buscarme a mí? Mi padre se mete y opina: ‘¡Para qué lo quieren a éste...! Que no vaya a jugar, les está haciendo una gauchada, pongan a alguien de la quinta o la reserva. Lo miraban a mi viejo y se reían”, contó.
-¿Por qué dejás el fútbol tan temprano?
-Me rompí, en otra práctica, el ligamento cruzado y meniscos de una rodilla. Me operó, en Buenos Aires, el doctor Fernández Knorr. Pero la rehabilitación no fue buena y chau fútbol.