Rafael Laplaza: el primer intendente peronista
En la primera participación electoral de ese partido, el candidato sacó enorme ventaja sobre el radicalismo.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 77 años, en marzo de 1948, resultó electo intendente el primer candidato presentado por el flamante partido peronista, a casi dos años de haber asumido Juan Domingo Perón la presidencia de la Nación.
Diez comisionados municipales –designados por decreto provincial—en cuatro años llevaba Bahía Blanca cuando se llamó a elecciones para ocupar el que todavía se mencionaba como “El sillón de Caronti”, atento a que, por un error, se consideraba a Luis Caronti el primero en ocupar ese cargo.
El abogado y contador Rafael Laplaza fue el candidato del partido que ya había modificado su nombre, para tomar el de su principal referente.
Laplaza logró el 59,04% de los votos, aventajando al radicalismo (22,30%) con Ricardo Lavalle como candidato. Ese porcentaje lo ubica como el tercero más votado en la historia local, después de Jaime Linares (62,24%, 1999) y Santiago Bergé Vila (60,67%, 1955).
Laplaza asumió su el primero de mayo de 1948, con un Concejo Deliberante conformado por 11 ediles peronistas, 5 radicales y 2 socialistas.
“Como intendente he de ser leal al movimiento y a su líder y he de cumplir el honroso mandato popular, con incansable dedicación, en unión con los concejales de mi partido, para llevar a Bahía Blanca al sitial que le corresponde”, señaló a poco de asumir.
No llevaba un año en ese cargo cuando comenzó a tener discrepancias con su partido, al punto que los mismos concejales oficialistas le solicitaron la renuncia. ¿Las razones? Rencillas internas por designar en algunos cargos a personas extra partidarias. Pronto tomó intensidad una campaña de desprestigio por presunta “deslealtad política” y en junio de 1949 Laplaza renunció a su cargo. “La falta de armonía con mi partido imposibilita mi gestión”, explicó Laplaza. Su mandato fue completado por José Aralda, titular del Concejo Deliberante.