Napostá abrió sus puertas: “Es hermoso ver la cara de felicidad de los chicos”
Con gran parte del proyecto concretado, el club de la Avenida Alem ya concentra la actividad en sus renovadas instalaciones.
Ingresó en La Nueva Provincia en 1995. Trabaja en la sección Deportes y fue colaborador en Regionales y Locales de este mismo medio. Se especializa en básquetbol. Formó parte del staff de la revista Encestando y Zona de Básquet durante 10 años. Tuvo experiencia en el programa Radial Contrabásquet, en Radio La Red.
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Haber podido volver a casa, aún sin el final de obra, por estos días igual es todo un logro para la gente de Napostá.
En la Avenida pudieron desarrollar un cambio que era sumamente necesario para poder responder a la demanda de chicos con intenciones de practicar básquetbol.
“Empezaron a ir todos, como se puede. Estamos tratando de volver de a poco a la normalidad. Es hermoso ver la cara de felicidad de los chicos. Pensaba que nos iba a costar cambiarles la cara de tristeza que veo en todos lados”, señaló el directivo Guillermo Cabo.
En plena obra, Napostá se vio afectado por el granizo, primero, y la lluvia después.
“El piso se fue acucharado en una parte y lo que se levantó pudimos bajarlo. Si para julio no se levanta más, se lijará, aunque a fin de año probablemente tengamos que abrirlo”, contó Willy, con mezcla de felicidad y resignación.
Desde febrero las diferentes categorías se repartieron entre Alem, el cajón de El Nacional y el Dow.
“Hicimos lo que pudimos, con algunos equipos entrenando juntos, por lo que a veces eran unos treinta. Pensábamos tener todo terminado para la segunda semana de febrero. Se nos atrasó en el inicio la obra la demolición de la tribuna y fue un efecto dominó”, contó Cabo.
Las reformas en el Antonio Palma incluyeron la colocación de cuatro tableros auxiliares, sumados a dos similares que ya estaban, se cubrió toda la superficie con parquet, y corrieron la cancha principal hacia el centro, además de unos metros para atrás.
También, colocaron ventanales hasta el piso en el gimnasio de pesas, lo cual permite una visión completa de la cancha, agregaron 16 lámparas y cambiaron el portón de acceso, entre las modificaciones más notorias.
Lo que resta: “Faltan las colchonetas sobre las paredes que rodean la cancha y la tribuna plegable. Vamos a colocar un paño de los siete que se necesitan (son de cuatro metros y plegados ocupan 80 centímetros). Una vez que la tengamos, veremos quiénes pueden acompañarnos económicamente para continuar con los restantes”, contó Cabo.
“La idea -agregó- es completar todo el lateral, donde estaba la tribuna original. Ahora queda espacio por si a futuro queremos colocar más plateas en el lateral de la mesa de control”.
El proyecto tiene otra etapa algo más ambiciosa.
“Incluye tres o cuatro pisos arriba de la cantina, con gimnasio y oficinas. Es lo único que nos permitió la Municipalidad, construir encima de lo que está. Para eso, de todos modos, necesitamos una inversión que por ahora excede nuestras posibilidades”, aclaró.
Si bien aún tienen mucho por hacer en Napostá, lo más urgente y gran parte del proyecto ya es una realidad.
“Mientras los chicos puedan estar dentro del club, nosotros estamos felices. Y ahora nos toca también ayudar a los más necesitados y quienes nos dieron una mano mientras estuvimos en obra", aclaró Cabo.
Hoy por ti, mañana por mí... De eso se trata.