El deporte como medio y las marcas que dejó la inundación en Bahía
El psicólogo deportivo Matías Peralta explicó todo lo que puede rodear a las actividades tras la catástrofe en la ciudad.
Ingresó en La Nueva Provincia en 1995. Trabaja en la sección Deportes y fue colaborador en Regionales y Locales de este mismo medio. Se especializa en básquetbol. Formó parte del staff de la revista Encestando y Zona de Básquet durante 10 años. Tuvo experiencia en el programa Radial Contrabásquet, en Radio La Red.
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Las secuelas de la inundación pueden manifestarse de diferentes maneras y específicamente el deporte, con su contexto de equipo, grupo, relaciones, club y todo lo que significa desarrollar alguna actividad colectiva, involucra a distintos protagonistas, cada uno, claro, desde su lugar.
Esta situación que vivió la ciudad tuvo la particularidad que a cada uno, dirigentes, entrenadores, jugadores y familias, en mayor o menor medida, más o menos afectado, lo atravesó la misma tragedia.
“Cada uno va a necesitar algo distinto, porque cada uno afronta la situación de manera diferente, como todo en la vida, pero sobre todo en hechos traumáticos, que tienen algunas características generales”, dijo el psicólogo deportivo Matías Peralta, en relación a cómo abordar la realidad al momento de reactivar actividades, como está sucediendo.
Frente a esta realidad, Peralta contó que existen características compatibles que tienen que ver con el estrés postraumático y que van a prolongarse entre dos y cuatro semanas.
“Se podrán manifestar mediante cambios de estado de ánimo, algunos pueden tener dificultades para dormir y, también, hay que aclararlo, puede no pasar nada de eso”, apuntó.
Más allá de tomar esto como “natural”, existen límites de tiempo en los que debieran manifestarse.
“Hay que empezar a preocuparse si perdura más de cuatro o cinco semanas”, puntualizó Peralta.
Mientras tanto, hay momentos que transitar en la búsqueda de la recuperación.
“Primero hay que sostener al que sostiene; segundo, brindarle herramientas, entendiendo qué es un estrés postraumático y que cuando uno atraviesa una catástrofe hay cosas que van a pasar, y está bien que pasen, porque coinciden con algo externo. No buscamos que estén todos felices, pero sí poder hablar del tema, poder plantearlo y hacer intervenciones creativas, qué cambien un poco el foco atencional”, detalló.
“Y tercero -agregó-, conectar con algo que tenga que ver con la esperanza: gestos solidarios, hacer colectas y demás”.
La reacción emocional, tras vivir una situación extrema, llega con posterioridad.
“Cuando viene un tsunami, uno no está preocupado por todo, sino porque no lo agarre la ola -comparó- y cuando la ola retrocede, con lo emocional se empiezan a ver las consecuencias”.
Al respecto, Peralta dijo que lo más importante es entender que el otro puede estar raro.
“En estas semanas es esperable que haya cambios en las personas. Hay gente que se conecta más con la angustia y permite angustiarse, por lo que van a mostrarse más desmotivados o tristes, y hay otros que no se permiten conectarse con la angustia, entonces van a estar más irritables, enojados, e irán más al choque. Cuando no te conectás con la angustia, es más fácil conectarte con el enojo”, aclaró.
Y dio más alternativas de reacción.
“Hay gente que no quiere saber más nada con lo que pasó y otra que dice 'yo necesito'; también, algunos que dicen 'vamos que el mundo sigue'. Hay que entender que cada uno reacciona distinto y que el otro no puede estar tan motivado”, señaló.
En lo estrictamente deportivo, la motivación jugará un rol fundamental para superar el momento.
“Pueden verse afectados aquellos que no tengan motivación, porque la motivación tiene que ver con los objetivos. Entonces, que no sepan cuándo volvemos, cuándo jugamos o qué pasa con mi contrato, lo primero que puede afectar es la motivación. Hay que reinventarse y lo que aconsejamos para eso es la motivación interna. Cuando la motivación externa se cae, siempre la motivación interna es lo que nos salva”, aseguró.
También pueden evidenciarse secuelas relacionadas con la concentración.
“La segunda cosa que puede afectar es la concentración. Si en un equipo hay tres que perdieron la casa, es probable que estén desmotivados y desconcentrados. Uno puede ir para afuera y mirar la tribuna, o me puedo meter en mi mundo interno, en mis pensamientos, y procesar lo que me está pasando”, comparó.
“El duelo es procesar lo que pasó y el coletazo emocional, que muchos pueden tener y otros no. Es más probable que el deportista se meta en su mundo y se disperse. Por eso, la motivación y concentración son áreas que pueden ser muy afectadas, pero tiene que ver con lo que está pasando. Entonces, la competitividad y agresividad deportiva puede verse afectada y si soy entrenador tengo que ir viendo cómo está el estado emocional del plantel”, comentó.
En cuanto a la contención, es importante hacer un relevamiento de las situaciones particulares.
“En base a la misma, construir con el deportista los objetivos y en base a eso permitirle que haga catarsis, un segundo momento en el que pueda cambiar el foco atencional, y un tercer momento de esperanza, como 'bueno, vamos a ayudar a otro club'. El amor es una de las cosas que más sana el dolor. El acto de dar al otro estando yo en el mismo estado ayuda un montón a lo que tiene que ver con la autoestima, el sentirme útil, el lazo social con el otro y eso está ayudando un montón a los bahienses”, aseguró.
Respecto de los más chicos, en divisiones formativas, tiene mucho valor acompañar a las familias, haciendo una red para saber si tienen asistencia.
Todo este contexto viene cargado de mucho estrés que es, según definió Peralta, “una acumulación de energía ante una demanda”, lo cual puede dividirse en tres fases.
“En la fase uno aparece una demanda, fase dos respondo a la demanda y fase tres me relajo porque ya respondí. El desafío es permitirse momentos en fase tres, de relajación durante la semana, porque no se puede estar todo el tiempo en la trinchera. El deporte en esto ayuda un montón por la descarga de esa fase de relajación, no hay cuerpo que resista estar todo el tiempo en amenaza”, explicó.
También las frustraciones pueden profundizarse más.
“Depende cómo vengas atravesando tu conexión con las emociones. Si venís guardando todo lo que te está pasando y por una pelota estallás en bronca o llanto, es probable que el motivo sea la acumulación de cuestiones. Mi consejo sería: permitirte que todas las emociones te vengan a visitar, pero que ninguna se te quede a vivir”, dijo.
Lo cierto es que perdurarán en el recuerdo los diferentes fenómenos climáticos que azotaron a la ciudad durante el último tiempo.
“Es muy probable que esto quede en la marca de los bahienses, como pasó en la tormenta del 2023 y, sobre todo, las imágenes que cada uno fue guardando. Los hechos intensos, felices o tristes de la vida, son más recordables. Tiene que ver con la intensidad afectiva, y esto fue un hecho de muchísima intensidad afectiva, por lo que está bueno hablar. También, permitirse cambiar el chip cada tanto, sino, estoy todo el tiempo en esa batalla”, aconsejó.
Con esta realidad que nos toca atravesar, el deporte es una buena salida como método de distracción, siempre considerando que durante un tiempo habrá que convivir con diferentes historias personales. A estar atentos.