Bahía Blanca | Jueves, 26 de marzo

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Los porqués de la llegada de jugadores extranjeros al básquetbol local

Algunos clubes optaron por buscar afuera refuerzos para el torneo de Primera. Por ahora son cinco y un nacionalizado.

 

Twitter: @rodriguezefe

Instagram: ferodriguez_

 

La semana estaba calma en el ámbito del básquetbol local en cuanto a conformación de planteles, considerando que la mayoría tienen las fichas completas y que, en muchos casos, el lunes ya habían comenzado los entrenamientos.

No obstante, el martes se reavivó el fuego, y el jueves otro tanto.

Primero, con la confirmación por parte de Bahiense del Norte de la contratación de dos jugadores extranjeros (Dalvin Hough y Derek Murphy), sumándose el mismo día la de Olimpo, con Jeffrey Gordon.

Y dos días después, otra noticia: el nigeriano Destiny Chikwem se sumaba al aurinegro.

Todos estos se agregaban a Howard Wilkerson (Leandro N. Alem) y el dominicano nacionalizado (Carlos Balmaceda) que tendrá Pueyrredón.

Obviamente este desembarco de jugadores en la ciudad genera en la previa un natural y bienvenido atractivo extra a la competencia doméstica, incrementando la expectativa de un torneo que se viene fortaleciendo en los últimos años.

Claro que, paralelamente, todo este movimiento de jugadores también genera un interrogante: ¿por qué la decisión de contratar extranjeros?

La respuesta rápida de los dirigentes: “Nos sale más barato que un jugador de acá”.

A partir de esto tan sencillo surgen los por qué...

A saber:

¿Por qué es más económico sumar un extranjero que un jugador local?

Porque el mercado local está limitado, sobre todo en cuanto a cantidad de jugadores de talla, y eso permite que los mismos se coticen -en algunos casos- a valores exagerados, tomando como referencia lo que pueden generar desde lo deportivo y la devolución económica que significa. 

¿Por qué entonces hay clubes que lo pagan?

Primero, porque la demanda es mayor que la oferta, en consecuencia, siempre están los que invierten fuerte. A la vez, el torneo local, sobre todo en Primera, se potenció en los últimos años, generando un interés que, indirectamente, “obliga” a los dirigentes a invertir en función de lo que demanda el mercado, tanto cuando el objetivo es luchar por los primeros puestos, como en los casos que se prioriza evitar el fantasma del descenso.

¿Por qué no hay cantidad de jugadores?

Porque en esto de las exigencias de resultados inmediatos, la urgencia de ganar y el temor de perder genera en la mayoría de los casos un círculo vicioso, en el cual muchos dirigentes se lo transmiten a los entrenadores y estos, cuidando sus espaldas, priorizan los minutos de jugadores con experiencia sobre los más jóvenes. Por consiguiente, los mayores perduran en el tiempo.

¿Por qué no surgen más y mejores jugadores?

La realidad es que van surgiendo a cuentagotas, y quienes realmente tienen intenciones y priorizan progresar desde lo deportivo, si no les surge la posibilidad de ir a Villa Mitre -que participa de la Liga Argentina-, optan por emigrar, considerando que la competencia local, más allá de su nivel, no deja de tener su propio techo.

Ahora bien, como el nivel económico se incrementó, naturalmente es motivo de seducción la propuesta de mantenerse en la ciudad. Y esto, indirectamente, impide el mayor crecimiento individual, generando la duda de hasta dónde hubiera llegado tal o cual jugador en caso de desarrollarse a otro nivel.

¿Por qué cada vez es menor la motivación para invertir en formación?

Más allá que los derechos de formación en el básquetbol significaron en contadas excepciones una real fuente de ingreso para los clubes al momento de concretar un pase, la libertad de acción que hoy tienen los jugadores a partir del cambio reglamentario, está afectando directamente a los clubes. Comenzando por la falta de sentido de pertenencia, seguido por naturalizar el desarraigo, sumado a la permanente tentación de los jóvenes por el cambio, y la facilidad, para quienes se lo propongan, de captar menores de otros clubes.

¿Por qué no invertir más tiempo en jóvenes?

Justamente por este desencanto que muchos se llevan cuando los jugadores en quienes tenían cifradas expectativas optan por el cambio, y no siempre con argumentos que sustenten la decisión de irse a otro lugar donde poco o nada les modificará su realidad.

Citados estos puntos, en un rápido análisis del fenómeno que se está generando en el microclima basquetbolístico bahiense, resulta que, para bien y para mal, según con los ojos que se lo mire, en definitiva todo tiene que ver con todo.

Ojalá que la experiencia de los extranjeros favorezca en algún aspecto al desarrollo del básquetbol de la ciudad y, en consecuencia, a la conectividad con niveles superiores. Así, en algún punto, acaso podamos volver a ser lo que fuimos.