Bahía Blanca | Viernes, 20 de marzo

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"A Olimpo le rechacé dos llamados anteriores; sigo priorizando trabajar en Bahía", dijo Carlos Mungo

El flamante técnico aurinegro contó cómo se produjo el contacto con Dagna, dijo que estuvo cerca de ir a Paraguay y que siempre va a priorizar lo familiar. 

Carlos Mungo tomó la difícil decisión, después de siete años, de dejarle su lugar a otro entrenador en Villa Mitre, para que tome las riendas del equipo que participa en el Federal A.

Una vez asumida la decisión y con su inamovible convicción de permanecer en la ciudad, esta vez sí escuchó el llamado de Olimpo, lo analizó, consultó a quienes entendía importantes para que le dieran una devolución para terminar de cerrar la respuesta y, finalmente, dio el ok.

Lo curioso y que marca el vínculo que generó el entrenador con Villa Mitre, es que, ya con la puerta cerrada de su continuidad, y ante la firme propuesta de Alfredo Dagna, titular de Olimpo, el propio Mungo le adelantó que le iba a comunicar su intención a Juan La Rocca, presidente tricolor.

“Yo fui a hablar con las personas que correspondía y en el momento. Es más, cuando nos sentamos a hablar en su momento con Alfredo, arreglamos la parte deportiva, la económica tuvo que hacerla por otro lado, y cuando estuvo cerrado le dije: ‘Alfredo, por una cuestión personal, tengo que hablar con el presidente de Villa Mitre, por un montón de situaciones. Y fue lo que hice”, recordó el DT.

La charla fue entre amigos más que de entrenador a dirigente.

“Cuando fui a hablar con Juan le dije que iba a arreglar con Olimpo y qué pensaba él”, contó Mungo.

Lo más significativo fue la postura que había tomado ante una posible respuesta por parte de La Rocca.

“Si Juan me hubiese dicho que no, por un montón de situaciones personales que hemos tenido, me hubiera quedado con las ganas de estar en Olimpo. Lo juro por mis tres hijos. El que quiera creer que lo crea. Es así. No tengo que andar explicando cómo es mi vida, cómo vivo. Con Juan tenemos una relación de amistad. Obviamente hablamos que era un trabajo, que nuestra amistad no tenía por qué perderse, entonces, lo que quieran decir los demás...”, minimizó.

La tercera fue la vencida para Olimpo y su intención de volver a contar con Mungo.

"A Olimpo le dije dos veces que no, en distintas oportunidades. Me seducía lo que hacía en Villa Mitre, tenía un arreglo pactado y de ahí no me sacás, porque soy de palabra; tenía una especie de deuda por todo lo que vivimos en los últimos años. Cuando apareció lo de Olimpo y acepté, al primero que se lo dije cara a cara fue a Juan (La Rocca), porque nos une un amistad y eso va más allá del fútbol", reafirmó.

Mungo entiende que detrás de su decisión estuvo, paralelamente, el beneficio para Villa Mitre.

“Mi principal decisión de dejar el club justamente fue para bien del club, porque era un proceso muy largo, había un agotamiento, entonces, tenían que venir aires nuevos”, argumentó.

Entre las propuestas que evaluó, se quedó con Olimpo porque le cerraba en un todo, asumiendo, claro, que iba al rival directo de Villa Mitre.

“Había una firme propuesta del exterior, pero siempre vamos a lo mismo, yo decido mi forma de vivir, quiero hacerlo con mi hijo. El que no quiera entenderlo que no lo entienda, pero es mi forma de pensar y de vivir. Y obviamente que el proyecto de Olimpo, económicamente y deportivamente era seductor. Seguramente dirán barbaridades, que las digan, yo sé lo que tengo que hacer”, tiró.

“Vos me podés decir traidor, mal tipo, lo que vos quieras –aclaró- yo sé cómo voy por la vida... Y sé el ejemplo que soy para mis hijos. Nadie me regaló nada en la vida, no le fui a pedir nunca nada a nadie, ni fui a golpear una puerta para trabajar. Los clubes que me llamaron fueron porque les gustó lo que yo hacía. De todos los lugares me fui por decisión mía, nunca me echaron. Ojalá me pase lo mismo en este club, que podamos lograr el objetivo. Obviamente que me fui en deuda con la gente de Villa Mitre, porque quería darles el ascenso, no lo pude lograr. Pero no me fui corriendo a Olimpo. Eso es lo que duele, cuando se habla sin saber”.

Y agregó: “Hoy seguramente muchos de los que insultan son los que pedían que me fuera, porque es gente hipócrita”.

Mungo dirigió a Villa Mitre un total de 223 partidos (109 victorias, 76 empates y 48 derrotas, con un 58% en puntos).

“Fueron siete años muy buenos y estoy súper agradecido a la gente de Villa Mitre. Nos brindamos al máximo, a veces las cosas salieron y otras no. Siempre existió el respeto por parte de la gente, nunca tuvimos un problema con la dirigencia. Es más, quise irme dos o tres veces y me agarraron de los pelos para que me quedara. Entonces, ¿cómo voy a hablar mal de Villa Mitre?”, señaló.

En esto de rivales, colores y fidelidades, Mungo, surgido e identificado plenamente con Bella Vista, tiene una convicción que no se la guarda: “El único club que no dirigiría nunca y que ya tuve la oportunidad fue Tiro Federal, por respeto a mi gente y a la gente de Tiro, porque no lo sentiría”.

Entre los clubes que dirigió, además de Bella Vista, Sansinena y Villa Mitre, Mungo también tuvo su pasó por Olimpo.

"¿Por qué me fui de Olimpo en 2015? Por una decisión personal. Esto se lo dije a Alfredo (Dagna) y lo entendió. Yo creía que no se estaban haciendo las cosas como correspondían. Iba a trabajar y me encontraba con un panorama que no me gustaba. Consideraba que había 'amiguismo'. Si vas escalando puestos y no lo hacés por capacidad sino por amiguismo eso a mí no me gusta. Hubo una o dos situaciones que ocurrieron con un par de jugadores y no me sentía cómodo. Prioricé mi salud", remarcó.

En otro contexto, 10 años más tarde se encuentra nuevamente con el buzo aurinegro.

"Hoy estoy metido en un nuevo proyecto, con la cabeza puesta en lograr el ascenso. Olimpo es un club importante, un club de la ciudad en el que ya estuve en una ocasión. Estoy convencido que, con mi cuerpo técnico, le podemos aportar mucho al club; sabemos los jugadores que se pueden quedar y los que van a llegar; de hecho ya sumamos a tres refuerzos y van a venir más. Son jugadores de mi gusto, los pido porque los conozco y se lo que me pueden dar en la cancha", agregó Mungo, quien estuvo en el Diario Deportivo, perteneciente a La Nueva Play, programa que se emite de lunes a viernes de 14 a 15.

Respecto del plantel y sin profundizar en nombres propios, aseguró que habló con todos los que le interesaban.

"Buscamos jugadores de las características que nos gustan a nosotros. Quienes se quedan es porque consideramos que pueden jugar. En Villa Mitre mis opciones eran utilizar el mismo sistema reiteradamente por las características de jugadores que tenía. Dos veces usé línea de 5 y me dio resultados, porque ganamos en una cancha como la de Rincón de los Sauces que no ganaba nadie. Eso sí, además de los esquemas, priorizo la conformación del equipo. Si tenés demasiados nombres, con todos no podés jugar, y eso ya se los trasladé al plantel de Olimpo, lo hablé con cada uno", apuntó.

En cuanto a la posibilidad de incluir jugadores jóvenes tiene una firme opinión.

“El pibe no puede llegar porque sea del club. En siete años de proceso en Villa Mitre tuvimos un montón de chicos entrenando con nosotros, hoy te hago una lista con todos los nombres y muchos ya no juegan más al fútbol”, aclaró.

“Los pibes son pibes –agregó-, y no es fácil ponerse ciertas camisetas. Entonces, los chicos tienen que ser actores de reparto, si querés que sean actores principales, estamos en problemas. Ojalá a futuro sí se conviertan en actores principales, porque la rompen, pero no por necesidad, porque te termina matando. Y es lo que no se entiende. Me encantaría jugar con 200 pibes, pero no podés. Es todo un proceso”.

Al margen de su decisión, de su ilusión por conseguir el anhelado ascenso en este fuerte desafío y en lo que será la conformación del plantel, Carlos Mungo adelantó, en pocas palabras, lo que sucederá en Olimpo: “Si ganamos nos van a alabar y si perdemos nos van a putear, como pasa en todos lados”.

Así es el patrón del fútbol, más allá de estar en Olimpo, Villa Mitre o cualquier club de la Argentina. Los resultados mandan... Y Mungo lo sabe. Eso es importante.

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