El Puma, un jabón de primera
Fue una de las primeras fábricas instaladas en la ciudad.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Hace 115 años, en septiembre de 1909, comenzó a funcionar en un modesto local frente a la plaza de Villa Mitre la jabonería El Puma, de Frenzel y Palma.
“Aquellos que dicen que ya no hay nada que hacer en la ciudad y que los buenos negocios no se presentan como antes, están en un error: el hombre de altas miras puede abrirse paso y distinguirse”. De esta manera se daba cuenta la puesta en marcha de esta modesta industria jabonera que desarrollaba la marca “El Puma”, en una fábrica equipada con maquinaria de calidad, considerando que de eso dependía la calidad y buena presentación del jabón.
Dos tanques con capacidad para diez toneladas recibían la materia prima, calentada por hornos. Entraba luego en acción un batidor de hierro alimentado a gas para generar una masa que era conducida a moldes donde se enfriaba y eran cortados con una rejilla de alambre diseñada para generar los panes que llegan al comercio. Un procedimiento adicional se aplicaba a la línea de jabones perfumados.
El jabón El Puma resultaba “un artículo bien elaborado, sin ingredientes ofensivos”. También tenía “El Limpiador", para la limpieza de platos y pisos. Los jabones de tocador eran variados, por caso rosa, violeta, coco, almendra, alelí, lila y lanolina.
Fue tal el éxito de la empresa que en 1912 construyó una nueva plata industrial en Brown y Estados Unidos, vecina a la estación del ferrocarril Rosario-Puerto Belgrano, donde se imponía una elevada chimenea.
En 1913, la firma fue adquirida por Gustavo Lynen, quien en poco tiempo duplicó la producción y sumó nuevos productos. Por caso el jabón Benzolynen, para la limpieza de la seda más fina al algodón y adecuado "para el aseo personal, el lavado de cabello y el baño".
La fábrica El Puma funcionó hasta fines de la década del 40. Pocos después fueron demolidas todas sus intalaciones.