Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

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El mensaje y la reacción del DT de Villa Mitre: "¿Por qué me están buscando?"

El marplatense Hernán Ferrero volvió al tricolor, donde tuvo paso como jugador. Habló de la conformación del joven plantel y las expectativas para la Liga Argentina; su reciente experiencia en Liga Nacional y el vínculo con los clubes del torneo local.

Hernán Ferrero, en el José Martínez. Fotos: Rodrigo García y archivo-La Nueva.

Twitter: @rodriguezefe

Instagram: ferodriguez_

Hernán Ferrero confiesa: “Cuando me mandaron un mensaje, la primera reacción fue preguntarme ¿por qué me están buscando?”.

-¿Qué respuesta tuviste?

-Por el perfil y lo que querían para el club. En realidad, al final del día, la recomendación y el concepto de la persona es muy valioso, aprendí eso en este ambiente. También, porque se desmanteló el equipo, buscaban otra cosa y acá estoy.

-¿Te esperabas el llamado?

-Para nada. Me llamaron hace un mes y pico. No contaba con esta posibilidad. Venían de jugar la final de Conferencia...

El flamante entrenador de Villa Mitre en la Liga Argentina volvió al club que lo conoció siendo jugador, entre 2008 y 2009. Un juvenil que asumía por entonces que el salto era demasiado alto para ocupar esa ficha en Peñarol o Quilmes, los clubes de su ciudad, Mar del Plata.

“Mi club (Sporting de Mar del Plata) llegó a un techo y a través de un representante amigo de Gustavo Cornachoni (colaborador tricolor), que tenía a su hijo Albano en juveniles, terminé acá. Teníamos un equipo muy competitivo en la Liga Juvenil. También se salió campeón en Primera. Había toda una renovación en el club. Viví dos años maravillosos”, recuerda Hernán.

Hernán, al medio, entre Juani Gómez y Fernando Gómez.

El vínculo con aquellos jóvenes dirigentes que la mayoría se mantienen, continuó a través del tiempo.

“Son básicamente los que están hoy. Les tomé mucho cariño y me siguieron la carrera. Me venían diciendo que les gustaría que trabajara acá -contó-, y hace dos temporadas, Lichi De Tomasi (actualmente en Pico), con quien tengo una gran relación, me llamó para ser su asistente, aunque terminé en Peñarol”.

Hernán, abajo, a la izquierda.

Curiosamente, en su paso por el tricolor fue compañero de Pennacchiotti, el referente de este equipo.

“Franco fue al primer jugador que llamé: “Vos tenés que estar, no me preguntes por qué”, le dije, je. De todos modos -reconoció- tenía intenciones de seguir, no tuve que convencerlo. A partir de ahí empezamos a armar el equipo”.

-Los jugadores que sumaron son jóvenes en su mayoría. ¿Qué busca Villa Mitre hoy: tratar de desarrollar, manejar un presupuesto austero, tener jóvenes con frescura, contar con jugadores que se amolden a tu perfil de entrenador...?

-¿Te digo la verdad? Un poco de todo eso, je. Así como me buscaron a mí, un entrenador joven y no por tener pocos años (34), sino por tener mucho por delante y con la capacidad suficiente para ocupar el puesto y liderar un proceso, lo mismo con los jugadores. A la hora de decidirme por ellos, elegí jóvenes, pero con la experiencia suficiente para que no tengan que pasar por un proceso de adaptación a la categoría o de nivel que signifique un costo para el club.

-Definilos para ir conociéndolos.

-Mateo Beigier tiene 23 años, pero una temporada en la Liga Nacional y tres o cuatro en Liga Argentina; Juan Cruz Frontera tiene 22 años y años en Liga Nacional y Liga de Desarrollo y una en Liga Argentina; Julián Lorca, un U21 que jugó Liga Argentina, Liga Nacional y Liga de Desarrollo; Pablo Bandeo tiene 27 años y vendría a ser joven, pero no tanto, con mucho recorrido en la categoría. Y después, los chicos del club, como Manu Iglesias o Nacho Alem, que ocupan ficha U21 pero tienen su recorrido. Y no tengo dudas del potencial en cuanto a capacidades y características basquetbolísticas de ellos.

-¿Cómo se acompaña el crecimiento, en una competencia que depende de resultados inmediatos para sobrellevar la temporada?

-Los años me han demostrado que el trabajo diario te ponen donde merecés, sin importar si son jóvenes o veteranos. Sí estaría bueno tener algún otro jugador más como Franco Pennacchiotti, de años, experiencia y jerarquía, porque te garantiza, porque transmite cierta solvencia y aplomo. De hecho, quizás una de las tres fichas mayores vacantes pueda ser grande, de 30, 32 o 34 años. De todos modos, no lo veo como una forma excluyente.

-La técnica individual ha sido un poco tu caballito de batalla. ¿Te gusta más entrenar y el día a día que dirigir la competencia en sí?

-Disfruto mucho las dos cosas. Le doy mucho valor al entrenamiento, a lo que se hace en el día a día. Sí disfruto mucho la competencia, no sé si dirigir un partido, prepararlo o jugarlo, me apasiona ser parte de un equipo, tener un objetivo, jugar un campeonato, el vestuario, el ganar... Al final es todo medio lo mismo. Puedo estar 10 horas en el  club y me voy a sentir bien. Por eso también elegí ser entrenador y dirigir. La técnica individual me estimuló un montón y traté de volcar todas esas ganas para el lado de equipo.

-Esta es tu primera experiencia desde cero al frente de un equipo profesional y venís de un descenso de Liga Nacional con Comunicaciones. ¿Qué enseñanzas te dejó, más allá de haber asumido cuando el equipo estaba en una situación límite?

-Yo fui parte también, porque tomé la decisión de dirigir y estuve desde el día uno, primero como asistente. Fue durísimo todo, una etapa de mucho sufrimiento y que padecí la parte deportiva. Significó mucho dolor descender. Quise ayudar con todas mis ganas. Me deja muy tranquilo que todos los que estaban en el día a día saben lo que trabajé. Me sirvió muchísimo como experiencia, me puso a prueba y me deja muy tranquilo que me sentí a la altura, porque en su momento tenía dudas. Igual tengo mucho por mejorar y soy autocrítico.

-Ya conocés el mundo Villa Mitre, ¿qué hablaste con los dirigentes en cuanto al proceso?

-Villa Mitre tiene algo que son muy pasionales y quieren ganar a toda costa. Eso tiene su lado bueno y malo. Hay mucha ilusión en lo que se puede generar a futuro, porque los jugadores y el cuerpo técnico son jóvenes. Entonces, hablamos más desde ese lugar, de crecer. Sé que después perdés dos partidos y la cosa cambia, como en cualquier equipo del mundo, pero también sé qué Villa Mitre respeta mucho los mandatos. De Tomasi y (Ariel) Ugolini estuvieron muchos años. Y eso me deja tranquilo, por eso creo cuando los dirigentes dicen que bancan y que esto es más a futuro. Así y todo vamos a querer ganar todos los partidos y salir campeones. Pero no tengo dudas que se respetará el proceso, no solo este año, conmigo, Emi Menéndez, el profe (Bernardo Montes) y los jugadores jóvenes.

-¿Qué estás vivenciando del día a día en Villa Mitre?

-Me tiene sorprendido el crecimiento del club a nivel estructural. Y hay mucho movimiento social, con cantidad de disciplinas. Y el básquet es parte de eso, hay un crecimiento exponencial si tomamos como medida los últimos 10 años. Y para mí va a seguir. Además, en Bahía es el único club que está compitiendo a nivel profesional en todo el país.

-A propósito, ¿tenés los ojos un poco hacia el básquetbol de la ciudad, donde hay tanta actividad?

-A mí, y creo que al club también, me encantaría tener 12 jugadores bahienses. Estamos abiertos y predispuestos a sumar jugadores. En un primer momento la idea era sumar la mayor cantidad de jugadores bahienses posibles, el tema que surgen dos cosas: primero, no hay tantos jugadores de nivel hoy como para integrar un equipo competitivo de Liga Argentina, y segundo que siento, sin criticar, que existe como un recelo o barrera hacia Villa Mitre.

-Es un tema más profundo y no creo que sea del básquetbol bahiense hacia Villa Mitre. Históricamente, en tal sentido existió una barrera hacia cada equipo de la ciudad participante en la Liga Nacional.

-Seguramente. Esto que digo es solamente por conversaciones, que no hay una apertura, que se toma como la mejor alternativa para el crecimiento del jugador, para entrenar y competir.

-Todo esto surge a partir de la fuerte competencia local, donde los clubes, en general, priorizan el resultado propio antes que darle la posibilidad de desarrollo al jugador.

-Lo entiendo y me parece algo muy valiosa la Primera local y su trascendencia, pero creo que es más bien una excusa. La Primera local no tiene nada que ver con la Liga Nacional o la Liga Argentina. Hay un abismo entre las competencias. Y bueno, yo me choqué un poco con eso, y traté de no entrar en conflicto con nadie. Me dediqué a mirar jugadores y a hacer un análisis exhaustivo, y en el mismo puse los ojos en Joaquín Jasen (L.N. Alem). Nos contactamos de manera prolija y todo salió bien. Sé que si hubiese pasado con algún jugador de otro club, seguramente habríamos tenido problemas. Pero aclaro, no es que no quiera jugadores de Bahía.

-A menos de un mes del debut, ¿qué te ilusiona?

-Me ilusiona que el equipo pueda transmitir algo más poderoso que jugar al básquet. Que se vea un equipo joven, intenso, dinámico, homogéneo, sé que eso a la gente del club le gusta y lo necesita. Queremos trascender en ese sentido, mostrar todo lo que hacemos día a día y volcarlo en una competencia. Me ilusiona que esté la cancha llena, que la gente acompañe, que se vea algo más que ganar un partido. Eso me parece importante.

La ilusión de Hernán Ferrero y Villa Mitre ya están en marcha.