“El golpe me hizo temblar la mandíbula y perdí el conocimiento; la verdad, la saqué barata”
Para Joaquín Navarro, el arquerito de Sansinena de 19 años, será solo una anécdota lo que le pasó en cancha de Tiro, el traslado en ambulancia y las horas en el hospital. El choque de su cara contra el hombro de Luciano Harnst solo le dejó un corte en el labio y un machucón en el pómulo. El susto ya pasó.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
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(Nota ampliada de la edición impresa)
Sus compañeros aseguran haber escuchado el ruido de hueso con hueso y que el “sonajero” de sonidos que genera ese ambiente característico de un partido de fútbol se apagó de golpe.
Iban 28 minutos del primer tiempo y, desde mi lugar, la cabina del estadio Onofre Pirrone de Tiro Federal, puedo dar fe que el tiempo se detuvo por un instante. El golpe fue terrible y por las consecuencias del impacto el cotejo que estaban afrontando el aurivioleta y Sansinena, el pasado lunes, cerrando la fecha 7 del Apertura de la B liguista, estuvo a punto de ser suspendido.
Le cuento: Luciano Harnst, el delantero más filoso del tirense, atacó una pelota larga en un centro, Joaquín Navarro, arquero del albirrojo cerrense, salió a “cortar” y su rostro dio de lleno contra el hombro del 7 local. El cuerpo del “1” visitante se fue hacia atrás, cayó al piso y quedó tendido, inmóvil, ante el pedido desesperado del árbitro Leonardo Villamil por la atención médica.
“El choque fue de costado, ambos veníamos en velocidad, es lo que me acuerdo, porque después, por lo que me dijeron, perdí el conocimiento y los ojos me daban vueltas para todos lados”, explicó “Joaco” en la semana, más tranquilo y desde su casa, en Lavalle al 400, a cuatro cuadras del predio de Sansinena, en su General Daniel Cerri natal.
“De lo que pasó no me olvidó nunca más, la saqué barata”, manifestó el arquerito de 19 años (cumple los 20 el 21 de octubre), quien tras el golpazo abandonó el escenario de Newton y Agustín de Arrieta en ambulancia, siendo derivado al hospital Interzonal José Penna.
Permaneció en la guardia durante algunas horas, en observación, le realizaron una tomografía computada (que no arrojó lesiones de ningún tipo en la cabeza) y fue dado de alta con ciertas recomendaciones, entre ellas “permanecer en reposo unos días y no hacer actividad física hasta el lunes venidero”.
“El golpe me hizo temblar la mandíbula, me inflamó el pómulo izquierdo y me cortó el labio superior de la boca”, comentó el pibe categoría 2004 (como Jeremías Martín, Santiago Troncoso, Ignacio Roche, Arian Molina y Agustín Britos, todos componentes activos de la Primera local del “tripero”), quien “volvió en sí” minutos antes de que llegue la unidad asistencial.
--¿Ahora cómo estás?
--Con un poco de dolor de cabeza, aunque me informaron los médicos que iba a ser normal, y que si me dolía mucho me tome un tafirol. No me dieron ninguna otra medicación. Cuando salí del hospital y llegué a casa, sentía como una electricidad en todo el cuerpo, además de malestares en el cuello y en la cara. Por suerte zafé de una fractura y tengo todos los dientes; la verdad, la puedo contar y hasta me río con las cargadas de mis compañeros.
--¿En qué momento te enteraste que le habían ganado 1-0 a Tiro y sumaban los primeros puntos en el certamen?
--Mientras estaba en la camilla, en la sala de guardia, revisaba el twitter oficial de la Liga y seguía el resultado. Cuando Mikael (Helver) metió el gol, lo grité y me dieron ganas de abrazar a los enfermeros que iban y venían. Después festejé el triunfo y tenía ganas de irme para Cerri a abrazar a los chicos.
“Recién como a las 8 de la noche les avisé, por el grupo de WhatsApp, que estaba todo bien, que me habían dado el alta y que me iban a tener que seguir bancando...(risas)”.
Joaquín, cerrense de nacimiento, pasó por todas las categorías del club, desde Escuelita a Primera, donde debutó este año, el 24 de marzo, en el 0-5 frente a Rosario (el DT fue Bruno Paolella, quien ya no sigue al frente del grupo) en la primera fecha de la actual competencia.
“Cuando dirigía Caito Flores fui algunas veces al banco, pero nunca ingresé, hasta esta temporada, que me paré en el arco siendo titular y jugando todos los partidos de este torneo (7, con 21 tantos en contra)”, indicó.
“Sé que el sábado (hoy, ante Rosario, en cancha de Huracán, en el inicio de la segunda rueda) no voy a poder estar, pero me muero de ganas por jugar. Empecé a entrenar, pero liviano, de a poco”, subrayó el hijo de “Ventarrón” (Carlos Navarro), ex jugador del rojiblanco del pueblo en la década del 90.
“A los pocos minutos de haber ingresado al hospital, llegó mi mamá (Carolina Mosconi), la más preocupada por lo que había sucedido. Del club me llamaron los distintos dirigentes y auxiliares y me dijeron que lo que necesite solo lo tengo que pedir. La verdad, todos estuvieron atrás mío, se los agradezco de corazón”, deslizó.
--Vamos a lo estrictamente futbolístico, ¿se imaginaban semejante batacazo en cancha de Tiro?
--Si te digo lo que pensé antes del partido vas a creer que te estoy chamuyando, pero estaba confiado de que íbamos a ganar con un gol de Mikael (Helver), tal como se dio. Lo que nunca imaginé es que yo iba a festejar ese tanto y la victoria en un hospital... (risas).
“Me sobraba fe para ilusionarme con un triunfo que nos permita sacar la cabeza del agua. Ya ganamos, ahora es primordial salir del último lugar como para apuntarle a ingresar entre los cuatro que irán a los playoffs”.
Lucas Partal, el espejo más cercano
“¿Qué tipo de arquero soy? Sobre todo seguro, achico bien en los mano a mano y me falta madurar en ciertos detalles del puesto, como por ejemplo en el juego aéreo. Estoy aprendiendo”, deslizó el golero de 1,80 de estatura, quien recibió los mejores consejos de Francisco Nicosiano, entrenador de arqueros en el ciclo de Bruno Paolella como DT.
“El siempre me recalcaba que yo tenía potencial y que le tenía que dar para adelante más allá de los goles que me metían”, señaló quien se ilusiona con poder sumarse al cuerpo de arqueros que componen la plantilla del Federal A.
“Algo me dijo el `Pato´ (Patricio Mángano, actual orientador de Sansinena en el torneo local), que existía una posibilidad de sumarme a las prácticas del plantel profesional, pero bueno, por lo pronto sigo sumando experiencia donde me ponen y me toca”, acotó.
--¿Qué arquero es tu espejo, no importa el nivel o donde esté jugando?
--Me encanta el estilo de “Dibu” (Emiliano Martínez, el “1” de la Selección), por ser de Boca me fijo mucho en “Chiquito” Romero y de acá el que más me convence es Lucas Partal. Es más, “Braca” (utilero de Sansinena) me jode con que me parezco a Lucas; está todo el día con eso, dale y dale... (risas).
--¿Siempre fuiste arquero?
--No, en las infantiles jugaba de 9, pero hacía pocos goles, así que un día me ofrecieron ir al arco y agarré viaje enseguida.
--Bueno, el lunes te fuiste aplaudido del estadio de Tiro, en ambulancia, pero ovacionado al fin...
-Ja, ja... Sí, tal cual, está la voy a contar, me fui aplaudido por ambas tribunas. Es la primera vez que sufro una lesión tan compleja, solo me había fracturado un brazo, cuando era chiquito, pero no jugando al fútbol.
“Los `compas´ me cargan, me dicen que cuando recuperé el conocimiento, tirado en el piso todavía, preguntaba ¿dónde estoy?, ¿qué pasó?, todo al mismo tiempo, que miraba a todos y como que no los conocía. Todo muy loco”, cerró.