Fraude hereditario: corre riesgo el juicio a la exfiscal María Marta Corrado
La exdiputada está procesada por estafa contra el hijo biológico de su excuñado, el fallecido contador Adolfo Herro, a quien asesinaron en 2005 durante un robo en Cariló.
La realización del juicio a la exdiputada María Marta Corrado, acusada de participar de un presunto fraude hereditario en perjuicio del hijo biológico de su excuñado, el adinerado contador bahiense Adolfo Herro, asesinado en 2005 en Cariló, corre riesgo a raíz de un pedido de suspensión del debate presentado por la defensa.
Cristian Prada, abogado defensor de Corrado, solicitó a la justicia Correccional de esta ciudad que no se desarrolle el debate previsto a partir del próximo lunes 21, hasta tanto la Corte provincial resuelva la apelación contra la sentencia absolutoria dictada, durante el primer debate celebrado en 2022, al resto de los imputados de desapoderar de sus bienes sucesorios a Maximiliano Rodríguez Labastía.
"En principio habría un criterio similar al de esperar que resuelva la Corte para evitar la posibilidad de juicios contradictorios", se indicó desde la fiscalía.
El segundo juicio oral en esta causa, de confirmarse, será dirigido por la jueza María Mercedes Rico, en representación del Juzgado en lo Correccional Nº 2 local, y está previsto que las audiencias se extiendan hasta el viernes 25.
Hasta las últimas horas la magistrada no había decidido si aceptaba o no el planteo defensista.
Tampoco se conoció la postura definitiva del fiscal del caso, Gabriel Lopazzo, sobre la posible postergación del juicio.
"En su momento la calificación legal (respecto de Corrado) se subsumió en el delito de estafa, previsto en el artículo 172 del Código Penal, que es una figura amplia porque era una situación híbrida en el sentido de que un grupo de personas habría preparado una maniobra para desapoderar de la herencia al heredero legítimo de la víctima fatal", dijo la fuente.
"Hicieron una serie de acciones, algunas en beneficio propio como en el caso de los hermanos y la madre de Herro, que hubiesen sido los herederos naturales si no hubiera estado el heredero legítimo", agregó.
"Ellos iban a ser los beneficiados por esta maniobra, pero para hacer eso se valieron de la colaboración de familiares y amigos que no tuvieron un fin de provecho propio, pero sí para ayudar a sus amigos a que se quedaran con bienes que no les corresponden", continuó.
En el debate inicial se analizó si la familia Herro dispuso o no, de manera defraudatoria, del patrimonio del profesional fallecido, que incluía una amplia colección de armas de fuego.
Corrado -exfiscal de este Departamento Judicial-, junto con algunos de los otros acusados que ya fueron juzgados y absueltos, aparentemente se adjudicó un numeroso lote de esas armas, de las cuales varias se registraron a su nombre.
Esta es la principal vinculación de la exlegisladora con los hechos en cuestión.
Además, el costoso inmueble en Cariló propiedad de Herro, asesinado en ocasión de un robo, se transfirió a nombre de una tía de Corrado y después se concretó la transferencia a un tercero.
El fallo absolutorio (aún no está firme) emitido por el juez en lo Correccional Nº 1, Gabriel Giuliani, no conformó al fiscal Lopazzo, quien apeló la resolución al sostener que el delito existió y que "las personas que fueron a juicio son las autoras".
"Este segundo juicio debería hacerse con los demás acusados, pero cuando se les dictó el procesamiento Corrado tenía fueros por ser diputada, entonces eso demoró y provocó que toda la imputación en su contra corriera por separado", expresó el entrevistado.
Ventas falsas
Según los investigadores, "todos" los imputados tenían conocimiento de que Rodríguez Labastía es hijo natural del contador y aceleraron los trámites para simular la venta de sus propiedades y así quedarse con la herencia.
Se cree que apenas meses después del crimen, los acusados habrían "vendido" dos propiedades del contador (las operaciones se hicieron el mismo día -2 de diciembre de 2005-, en la misma escribanía, con precios irrisorios y a personas insolventes).
María de Lourdes Giménez, pareja de Herro al momento del asesinato, declaró que el piso en La Plata tendría un costo de 280 mil dólares y se vendió a 62 mil.
En tanto, el chalet ubicado en un sector de clase alta en Cariló costaba aproximadamente 300 mil dólares, aunque se vendió a 85 mil.
Operatoria con los bienes de Herro
Maniobra. A Corrado y los otros causantes se los acusa de licuar el acervo hereditario del contador Herro, en perjuicio de Maximiliano Rodríguez Labastía, hijo natural (confirmado por sentencia judicial en 2008) del profesional bahiense ultimado durante un robo.
Heredero. Después del homicidio, la madre del acaudalado contador, Beatriz Pennacchiotti (ya fallecida), sus hermanos Eugenio (exmarido de Corrado) y Gustavo Herro y otras personas (Juan Marini, Enrique Pérez Ronda, Hugo Daniel Adobbatti y María Josefa Rodríguez) habrían realizado un ardid para evitar que Rodríguez Labastía se quedara con lo que le correspondía, como único y universal heredero. Todos fueron absueltos, aunque el fallo no está firme.
Estafa. El artículo 172 del Código Penal prevé penas de prisión de "un mes a seis años al que defraudare a otro con nombre supuesto, calidad simulada, falsos títulos, influencia mentida, abuso de confianza o aparentando bienes, crédito, comisión, empresa o negociación o valiéndose de cualquier otro engaño".