Guillermo Giambelluca, el ex juez que dedicó un libro a la felicidad
El abogado bahiense publicó un ensayo con reflexiones sobre la vida cotidiana con afán de convocar al diálogo y sumar herramientas para elegir los mejores caminos para ser felices.
Licenciada en Comunicación Social egresada de la Universidad de La Plata. Docente en nivel superior. Redactora de La Nueva desde 2010. En LU2 Radio Bahía Blanca tiene la columna "Buenas buenas" y se desempeña como redactora creativa. Es especialista en cubrir historias humanas de superación. Además, es profesora de yoga.
Transitábamos la etapa de la pandemia y la sociedad estaba agobiada por la ausencia de vacunas y por el terror de la incertidumbre ante la cercanía de la muerte propia y de los seres queridos cuando el abogado bahiense Guillermo Giambelluca sintió el llamado a escribir un libro sobre la felicidad con reflexiones sobre la vida: Incansablemente Feliz.
"Con esta patología cruel que transitó durante un tiempo tan prolongado uno tenía la sensación de que el timbre podía llamar y nos podía tocar a cualquiera en cualquier momento. La gente estaba encerrada y sin poder salir", dijo respecto a la pandemia.
El libro tiene formato de ensayo y posee 15 capítulos en los que se apunta a profundizar en el tema del título y a generar espacios para charlas, jornadas en las que distintos sectores puedan conversar sobre estos temas y mejorar su calidad de vida.
"Intento hablar en la primera persona del plural, en un nosotros, para que las personas puedan leer el libro pero también participar de encuentros, eventos y y presentaciones para dialogar, reflexionar y encontrar los mejores caminos", expresó el jurista que se retiró hace muy pocos meses como camarista.
Guillermo Giambelluca nació en 1958, en Bahía Banca, se graduó de procurador, abogado y escribano en la UNLP e ingresó al Poder Judicial en nuestra ciudad en 1984. Fue fiscal, juez y camarista.
--¿Cómo surge al idea de del título Incansablemente Feliz?
--En medio de la pandemia estaba trabajando y analizando temas de Derecho Penal y de Derecho Procesal Penal. Analizaba la finalidad de la pena en la persona que está detenida y cumple una sanción. Y mientras pensaba en ello y en los malestares propios de la cuestión sanitaria me pregunté ¿Cuándo termina la pena? ¿Cuando empieza la felicidad, la que teníamos antes y no nos dábamos cuenta? Esa felicidad que nos acompañaba a diario y pasaba inadvertida por lo cotidiano: el abrazo con el amigo, la charla con la familia, el café de por medio, los paseos, los encuentros para comer. Todo aquello que parecía haber claudicado. Eso me hacía pensar que en algún momento, que finalmente llegó, la pandemia iba a concluir y la felicidad iba a volver.
Teníamos que volver a la felicidad y a una felicidad incansable, casi permanente. Porque, por más que los contrastes, como la angustia y las insatisfacciones de la vida existen, la felicidad como contracara tiene que ganarles, porque es como la vida. La vida le gana a la muerte. Siempre digo que la planta muere pero nace una semilla y la semilla puede morir pero nace una flor. La naturaleza siempre avanza. Y ahí está la mirada de los positivo y de cómo se puede ser incansablemente feliz pensando que todo, al fin y al cabo vuelve a comenzar, a renacer.
--¿Se puede ser Incansablemente Feliz?
--Sí, pero para ello debemos considerar que la felicidad nace del interior. No es solamente ese salto en grande de la alegría plena por un hecho extraordinario sino que aparece en las cosas comunes. Cuando uno está intrínsecamente bien, cuando tiene paz interior puede ser feliz. Esa felicidad que brota es la que puede permanecer y puede ser inalterable. Eso nos lleva a pensar en lo incansable de esa felicidad que es motivadora para tener una mejor calidad de vida.
Si uno piensa que puede va a poder. Está en uno facilitar la llegada de la buenaventura, la alegría y las satisfacciones, La perfección, la totalidad y la eternidad parecerían no ser cosas de este plano. Uno busca lo perfecto permanentemente, lo ideal y a veces no es necesario que todo sea perfecto, absoluto, ni eterno. A veces lo que dura un tiempo más escaso tiene una valía superior a lo que puede durar mucho más tiempo. Es la calidad más que la cantidad.
Además, la imperfección nos ayuda mucho a comprender que para ganar hay que perder. Hay que dejar cosas en el camino para ganar otras si no sería prácticamente imposible, desde lo anímico y desde los físico, trasladar en conjunto el todo. Siempre hay opciones y todo consiste en saber seleccionarlas y ser feliz. Hay que pensar que ante cada opción está la pérdida de algo que uno no eligió y que, a veces, en el marco de la quimera pareciera que lo no seleccionado, lo perdido, fuera mejor que lo que uno eligió, y no es así. Debemos olvidar lo no seleccionado y trabajar sobre lo que tenemos en la mano y generar positivamente para nosotros, para el medio, la familia y la comunidad.
Debemos manejar los miedos, la culpa, la resignación y aceptación después de dolor. Ser resilientes. El miedo es el lugar donde sucumben los sueños. Tenemos que terminar con la fantasía del miedo porque cuando uno empieza a disiparlo se da cuenta de que no tenía tanta importancia. Los sueños eran los verdaderos protagonistas de la vida.
Por otra parte, no renunciar nunca a la esperanza y darse cuenta de los pequeños detalles que, a veces, por tenerlos no los valoramos. Las cosas hay que valorarlas cuando uno las tiene, saber disfrutar. Hay que "jugar" más que "juzgar". El adulto juzga y los chicos juegan. La idea es poder mejorar y esforzarse en ser feliz, no se es feliz espontáneamente, requiere un esfuerzo.
--¿Por qué eligió escribir un ensayo sobre la felicidad?
--Creo que está absolutamente relacionado por estos momentos en los cuales vivimos con tantas grietas, tantas diferencias; estas circunstancias de vivir casi a las antípodas unos con otros. Entiendo que todas estas fisuras, estas hendijas, no son buenas y lo mejor es empezar a buscar la conciliación más allá del respeto de la opinión de uno con el otro. Al fin y al cabo, es enriquecedor poder entender que lo que el otro opina y que puede ser diferente puede mejorar la opinión propia.
Uno habla de la felicidad como un motivo inevitable y motor para salir adelante. Yo creo que hay que vivir cada momento, reír cada día y amar siempre. Hoy hay un verbo que está muy de moda que es soltar y creo que es muy bueno. Soltar en el sentido de desprendernos de aquello que nos perjudica para seguir la senda de lo bueno, lograr perdonar, dejar ir. Siempre debemos estar felices de poder vivir, disfrutar y gozar porque en el fondo a veces no hay más que eso y a veces no hay más veces. hay que disfrutar ese momento.
También hay que comprender que para llegar a la felicidad hay sacrificios que realizar, que no todo es lineal y el día de la siembra no siempre es el mismo de la cosecha.
Hay que tener paciencia, entender que los tiempos requieren de minutos, segundos, horas, días y a veces de meses y años. En saber esperar también está la alegría de disfrutar en el tránsito porque, en el fondo, la felicidad no es la llegada sino todo aquello que uno preparó en la parte previa. Es como cuando uno planifica o tiene sueños. Si los sueños se cumplen, bienvenido sea, pero lo importante y mas allá de que se cumplan, entiendo que es la posibilidad de estar soñando, de estar disfrutando con el sueño, de estar proyectando a través del mismo la concreción de algo. Todo eso nos motiva y nos hace felices.
--¿Se puede ser feliz a cualquier edad y más allá de las circunstancias dolorosas de la vida?
--Sí, porque mientas haya sueños y haya proyectos la felicidad se torna alcanzable. Me parece fundamental abordar este tipo de temas porque la sociedad necesita denominadores comunes respecto a este tipo de conexiones. No hay medicación que cure lo que no cura la felicidad. Y no todo es cuestión de cuánto tenemos sino de cómo lo valoramos y en qué medida lo disfrutamos.
No es difícil ser feliz. Lo que es difícil es contar con la experiencia necesaria para poder llegar a ello. Es un momento complejo donde estamos todos conectados pero poco comunicados. Hay que tocarse mas con la palabra hablada, con el diálogo. Sabemos el precio de todo pero no sabemos el valor de las cosas.Y las circunstancias de la vida hay que verlas desde una mirada positiva. El Ego, si bien es necesario y útil, cuando es muy obeso muestra un Yo desnutrido.
Hay circunstancias que tampoco nos permiten salir de las zonas de confort apostando al riesgo de la experiencia. No debemos quedarnos con la seguridad de la inacción. Quedarse en un lugar instalado, sin moverse, genera cierta tranquilidad en cuanto a la imposibilidad de encontrar novedades o cosas que puedan perjudicarnos pero también puede haber cosas muy buenas en el camino que pueden favorecernos y ahí está el secreto. En estar felices, disfrutar, tener un Ego un poco mas controlado, apostar al riesgo de la experiencia, tener comunicación. La ausencia de comunicación otorga un excesivo espacio a la imaginación y es tampoco es bueno, en cierto modo.
También hay que considerar el tema de los contrastes. No todo es felicidad absoluta. Hay momentos de agobio y angustia después de los cuales viene la felicidad. Casi siempre la contracara nos muestra la realidad. Para saber si algo es grande o chico tenemos que demostrarlo como si fuera un envase. Para ver cuál es el pequeño y cuál el grande hay que compararlos.
--¿La clave es trabajar en la felicidad interior?
--Creo que se puede ser "Incansablemente Feliz", pero sin pretender esa felicidad pomposa que muchas veces no llega sino apuntando a una que debe fluir desde el interior del alma. Cuando uno está bien internamente puede ser feliz. El secreto está en la sana búsqueda de las cosas más sensibles y sencillas. El dolor es inevitable pero el sufrimiento no y lo perfecto es enemigo de lo bueno. Puede haber bondad en el marco de la imperfección, encontrar dentro de estas fragilidades los verdaderos valores nos permite acceder a esta vida que uno intenta que sea lo más incansablemente feliz posible.
Algunas frases que luego son desarrolladas en profundidad en el libro pueden encontrarse en el IG: incansblementefeliz
El libro se puede adquirir en la librería Yenny del BBPS y en Buenos Aires en el Ateneo Grand Splendid.