Cupo trans en el Penna: "Nunca perdí la esperanza de tener un trabajo en blanco"
La historia de Ann Gabrielle Chancalay, quien hoy se desempeña como secretaria administrativa en el hospital más importante de la región.
Periodista y comunicadora digital. Forma parte del equipo de redacción de La Nueva desde 2022, donde cubre eventos locales, regionales y nacionales, generando contenido para las ediciones impresa y digital.
"En 2014 iba por los pasillos del Hospital Penna vendiendo alfajores de maicena y hoy tengo una oficina donde puedo trabajar. Soy la primera persona no binaria en trabajar en el área de salud de Bahía Blanca", contó a La Nueva. Ann Gabrielle Chancalay.
Chancalay tiene 37 años, es transgénero no binaria y trabaja como secretaria administrativa en el centro médico local. "Entré en agosto de 2020. Fue muy loco porque, a pesar de mi situación, nunca perdí la esperanza de tener un trabajo en blanco", sostuvo.
En Argentina se estima que la expectativa de vida de las personas que se identifican como travestis, trans y no binarias es de alrededor de 40 años. Esta cifra se debe a una serie de factores que incluyen la falta de acceso a la atención médica a raíz de la discriminación, la expulsión de sus hogares, la dificultad para encontrar viviendas adecuadas y la lucha por tener un sustento económico estable que les permita acceder a derechos básicos.
Aunque se han logrado avances significativos, como la ley 27.636 de Promoción del Acceso al Empleo Formal para personas Travestis, Transexuales y Transgénero, que establece un cupo mínimo del 1 % para estas personas en cargos y puestos en el Estado Nacional, el acceso a trabajos formales por parte de este colectivo sigue siendo un desafío.
El caso de Tehuel de la Torre, el joven trans que se encuentra desaparecido desde el 11 de marzo de 2021 mientras buscaba trabajo, es reflejo de los múltiples obstáculos que enfrenta este colectivo en la Argentina, en relación con la violencia y las barreras para acceder al empleo.
"Trabajé en limpieza, de moza, repartiendo folletos... siempre en negro, pero con esperanzas de encontrar algo mejor", dijo Chancalay.
“En el hospital ingresé en el área de cómputos y estuve ahí un tiempo. Después pasé a Infectología y hasta hoy estoy trabajando en ese área”, contó y destacó que actualmente “hay una chica trans que trabaja en hemoterapia y hace poco incluyeron a otra persona no binaria”.
Chancalay también es activista en una agrupación de Buenos Aires. "Formo parte de Diversidad ArroAsexual junto a dos personas no binarias que se llaman Luan y Alex, con quienes trabajamos muy duro y hoy en día mi idea sería poder impulsarlo acá en Bahía Blanca”, manifestó.
"Gracias al Cupo Laboral Trans podremos demostrar que somos capaces como cualquier persona"
Con respecto a su identidad, dijo que su cambio de género comenzó en 2010. "Empecé con la ropa y me dejé el pelo largo. Después en 2011 arranqué con el tratamiento hormonal. Todo esto, seguido de una buena dieta y de trabajo físico”, contó sobre sus inicios.
“Al comienzo notaba ese ‘¿vos qué sos?, es él o es ella’, y hoy en día te ven de una forma distinta, te ven actuar de una manera y ya automáticamente se dan cuenta que sos de un género y listo. Por suerte hay más respeto que antes”, afirmó.
Sin embargo, debió hacer frente a muchas situaciones de discriminación. “El problema era cuando el DNI no coincidía con la identidad que mostraba. Yo iba maquillada, arreglada para pedir un trabajo de limpieza y cuando daba mi DNI —en aquel entonces no estaba la Ley—, ya te miraban con otra cara”, contó.
Argentina se convirtió en 2021 en el primer país de América Latina en permitir la opción de género "X" en los documentos nacionales de identidad. Esta medida, aseguró, allanó el camino para una mayor visibilidad y reconocimiento de las personas no binarias en diferentes áreas, incluido el ámbito laboral. Debido a esto, Chancalay pudo por fin acceder a su cédula de identidad.
“Siempre se relacionó a las personas transgénero con todo lo malo, cuando de repente ¡basta!, yo creo que lo más importante es conocer a la persona”, afirmó Chancalay, quien contó que junto a su pareja, Migue Sstuarts, fueron el primer matrimonio igualitario de la ciudad.
“Fue una relación muy linda, crecí mucho con él y aprendí muchas cosas”, dijo.
Y comentó que el 24 de noviembre del año pasado su marido falleció de cáncer. "Hasta hoy es esa voz que me alienta a seguir adelante", afirmó.
Con respecto al futuro, Chancalay expresó su deseo de que “ser una persona de género no sea motivo de fascinación”.
"No quiero que digan: ‘che, tengo una compañera trans’. Así no. Quiero que digan: ‘Tengo a mi compañera de trabajo que se llama fulanita de tal, que estudió tanto para llegar hasta acá, que tiene experiencia y ¿sabés qué? es transgénero’”, dijo.
“A las personas no binarias les diría que se animen, que luchen por sus sueños, que lo más importante es lograr lo que uno quiere. En el camino te van a decir que no vas a poder hacerlo, que es imposible, pero nunca hay que perder la esperanza y el buen humor”, cerró.