"Soy lo que soy como entrenador gracias a mi ciudad, Bahía Blanca", dijo el "Che" García
Néstor, en un inicio con Dominicana que ilusiona en el Mundial, vuelve a sus raíces y recuerda a su mamá, recientemente fallecida, cuando dice que no puede dormir.
Ingresó en La Nueva Provincia en 1995. Trabaja en la sección Deportes y fue colaborador en Regionales y Locales de este mismo medio. Se especializa en básquetbol. Formó parte del staff de la revista Encestando y Zona de Básquet durante 10 años. Tuvo experiencia en el programa Radial Contrabásquet, en Radio La Red.
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Durante la última charla distendida de Néstor García con "La Nueva" hubo temas que hoy volvió a sacar a luz, durante la conferencia de prensa en el Mundial que se disputa en Filipinas, Indonesia y Japón.
La diferencia entre ese momento y el actual, más allá de lo deportivo, es que Hilda, su mamá, ya no está.
Aquella nota:
Ella era portera del edificio de Rondeau 56, allí donde vivieron los García después de estar, primero en calle Bélgica, pasando la vía, y más tarde en Malvinas 1024.
Rafa, su marido, por la mañana era empleado del ferrocarril y a la tarde atendía la cantina de Olimpo. Dos laburantes que tuvieron un único hijo: Néstor Rafael. La mamá supo sobreprotegerlo. Para ella siempre fue el nene. El papá intentó ser más duro. Y el hijo, hizo siempre lo que quiso.
—¿El punto de partida, sin imaginarlo fue cuando tu viejo vendió el Dodge 1500 para ayudarte a pagar el primer viaje a Puerto Rico?
—Hay un paso previo: mi raíz... Tiene que ver con Bahía Blanca y el club Olimpo.
—Me atrevo a darte nombres propios: el japonés Santini (padre de Tito), Daniel Allende, Carlos Boismené y Julio Toro (el puertorriqueño que recaló en el club y lo adoptó como un hijo).
—Sí, está bien. Y también el club Pacífico, que me dio la posibilidad de dirigir menores y ser asistente de la Liga, con dirigentes como el Cabezón (Ricardo) Montecchiari y cuando estaba Paquito Alvarez de técnico, más allá que me quedé poco tiempo. Pero sí, ahí empieza.
Pasó más de un año. Hoy el Che se encuentra triunfando con Dominicana, tras meterla en el Mundial y ganar los dos primeros partidos, ante el local Filipinas y contra Italia.
Mañana jugará para quedarse con el número 1 del grupo, frente a Angola, desde las 5. En la previa recordó sus raíces.
"Yo empecé a ser entrenador de básquet en la Capital del Básquet, que es Bahía, pero nunca me imaginé que iba a estar en esta situación. O sea, siempre quería llegar, pero nunca me imagine...", contó.
Y continuó: "Ya mis hijos (Tomás y Macarena) están apoyándome totalmente, y tengo a mi mamá (Hilda) que murió hace poquito menos de un mes, que es la que le habla a ese Néstor de Bahía, ¿no?".
"Y... Quizá por eso no pueda dormir -agregó-, porque me habla y tengo una presión bárbara. No sé, quizá sea por eso, pero... Yo soy lo que soy como entrenador gracias a mi ciudad, Bahía Blanca, porque desde chiquito te ponen el básquet en la sangre... Y siento que la estoy representando, por supuesto. Así que estoy muy feliz de estar acá y muy agradecido a lo que tenga que ver con mi ciudad y mi país"