Parque de Mayo: comenzó otra etapa para la transformación
La decisión de generar las intervenciones se relaciona con la voluntad de reforzar el carácter peatonal. El paseo, desde hace un tiempo, ya ha restringido la circulación vehicular por sus calles.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Un cerco de paneles plásticos armado frente al portal del parque de Mayo —en avenida Alem y Córdoba— da cuenta de una intervención que modificará la estética del lugar, generará una plazoleta antecediendo a la arcada y terminará de definir la condición peatonal del lugar.
La obra consiste en la prolongación de las veredas de avenida Alem y Córdoba, que definirán los límites del espacio de una plaza seca que será equipada con canteros, bancos, arbustos y bicicleteros.
A esta intervención se suman las mejoras que se llevan adelante en el sector del pilar-reloj, obsequio de la comunidad sirio libanesa a la ciudad en ocasión de celebrar los cien años de su fundación, en 1928, y en proximidades de la pista de salud sobre calle Córdoba.
La decisión municipal de generar estas intervenciones se relaciona con la voluntad de reforzar el carácter peatonal del paseo, el cual desde hace un tiempo ha restringido la circulación vehicular por sus calles.
Si bien ya se venía avanzando en la idea de peatonalizar el lugar, la pandemia del coronavirus generó intervenciones más drásticas al considerar al espacio público como elemento principal de toda planificación. Esa situación llevó a repensar muchas áreas destinadas prioritariamente al uso vehicular para adecuarlas al uso peatonal y favorecer las actividades al aire libre.
En este marco, puentes, monumentos y rotondas se potenciaron como hitos, los cuales ahora se busca poner en valor revalorizando, además, su potencial histórico.
Un ejemplo de esos cambios es el uso que está teniendo la diagonal de ingreso desde la arcada, bautizada en 1908 como avenida de las Sophoras, reconvertida en El Paseo de la Arcada, lugar donde, de manera periódica se organiza una muy concurrida feria de emprendedores que ofrecen una amplia variedad de productos.
Construido en 1942, el portal del parque de Mayo constituye un hito urbano de la avenida Alem, que tomó características propias entre esa obra y calle Alsina, con el teatro Municipal como telón de fondo.
La obra en marcha en el sector consiste en prolongar las veredas de Córdoba y avenida Alem y ocupar el sector de calle limitado por las mismas. La intervención obligará a ajustar el giro de los vehículos, “reordenando el tránsito y los cruces peatonales del lugar”, según explican desde la comuna.
La plaza tendrá 280 metros cuadrados y será equipada con canteros, bancos diseñados especialmente para espacios públicos de alto transito, bicicleteros y cestos. La idea es crear un punto de encuentro, con sectores verdes y sombra.
Un reloj ausente
La segunda plazoleta que se está materializando se ubica alrededor del monumento donado por la comunidad sirio libanesa en 1928, pilar que originalmente estaba rematado por un reloj de cuadrantes esféricos, alimentado a electricidad.
En ese punto fue demolida la pequeña rotonda y en su lugar se construirá una plaza seca, de planta triangular, de 280 m2, “generando un espacio de ocio e inicio del llamado Paseo de los Guardianes”, explican desde el municipio.
Construido en el año 1942, el portal del parque de Mayo constituye un hito urbano de la avenida Alem.
La bautizada plaza del monumento será equipada con canteros y bancos. Si bien en esta etapa la comuna no consideró la posibilidad de reponer el reloj faltante —vandalizado en dos ocasiones, 1928 y 1929— si han manifestado su interés en el tema tanto el Centro Social Sirio Libanés, con sede en Alberdi 1437 de Villa Mitre, como la Sociedad cultural sirio argentina, de calle Rondeau 259.
La realidad es que, a casi un siglo de ese faltante, quizá sea el momento —de cara al bicentenario de la ciudad— de devolverle su sentido de pilar-reloj, hoy rematado por un hueco.
Finalmente se construirá la plaza Pista de Salud, de 199 m2, siguiendo idénticos lineamientos, recostada sobre calle Córdoba. Para eso se retirarán los bolardos y se colocarán canteros.
En el sitio se instalará una estación de bicicletas, sistema que funciona como una suerte de taller que, mediante un código QR, permite desbloquear su puerta y acceder a herramientas destinadas al inflado de neumáticos y a reparaciones menores.
Entre las tres plazas se colocarán 338 ejemplares arbóreos —entre ellos agapanthus, dietes, gauras y sisyrichium— y 288 aparatos de iluminación dicroica.
Paseo de los Guardianes
Todas las intervenciones anteriores se enlazan con el denominado Paseo de los Guardianes, generado con la adecuación de la calle que bordea al lago, llamada avenida de los Álamos Holandeses.
La calle se convertirá en peatonal, con carriles destinados al tránsito de bicicletas, sectores de descanso y una importante variedad de vegetación.
Con un presupuesto de $ 121 M, el proyecto busca potenciar las actividades de ese sector; por caso, el bicicross, el uso de los fogones, juegos y circuitos de ejercicios físicos.
También sumará un área para la ubicación de food trucks, bancos, mesas lisas y con tableros de ajedrez, cestos, bicicleteros y bebederos. Se colocarán 2.200 plantas de diferentes variedades, entre ellas Dietes, Lavanda, Abelia, Salvia Rusa, Gaura y Glicinas.
Esta obra incluye —además— un memorial destinado a Daiana Herlein, la chica de 14 años que falleció en el paseo la noche del 5 de marzo de 2014, cuando una rama se desprendió desde gran altura impactando a la niña de manera fatal.
Se llegará a ese punto mediante un sendero rodeado de narcisos amarillos (color de flores que Daiana amaba), para llegar a un monumento de planta circular con un ejemplar de ginkgo biloba en su centro y una escultura de dos manos que lo sostiene.