Bahía Blanca | Martes, 23 de abril

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Una nueva película política con final abierto

La columna semanal de nuestro corresponsal en la capital de la provincia.

A diferencia de la pulseada por alcanzar la banda presidencial, en la provincia de Buenos Aires la elección por conseguir el bastón de la gobernación de calle 6 se gana o se pierde por un voto. Es ahí, en el recuento del escrutinio donde queda desarticulada cualquier teoría político electoral.

Por eso, tal vez, el gobernador Axel Kicillof parece querer disimular el ruido nacional y se expone en modo candidato natural a la reelección bonaerense, construyendo con actos de gestión la campaña discursiva, con el propósito de ser el elegido para continuar al frente de la botonera gubernamental en la provincia.

Igual, las preocupaciones por las internas del Frente de Todos -ante la posibilidad de ser “empujado” de la Provincia para hacerlo jugar en la liga nacional- sigue sobrevolando sobre la terraza de la principal residencia platense.

"Si nuestra fuerza política decide que eso es estratégicamente lo mejor, Axel no va a tener problema de hacerlo", insinuó el jefe de Asesores, Carlos Bianco.

Claramente, será Cristina Fernández de Kirchner la encargada de la estrategia del tablero político electoral, tanto en el ámbito bonaerense como nacional. En ese virtual tridente de análisis, además de Bianco, asoman el jefe de Gabinete, Martín Insaurralde por la “liga de intendentes” y el hiperactivo ministro de Justicia, Julio Alak.

En el oficialismo, al bajarse CFK argumentando su condición de “proscripta” por la Corte Suprema de Nación, aparecen distintos precandidatos presidenciales de variados colores.

La posible postulación del ministro Sergio Massa, apoyada incluso por sectores del kirchnerismo, se ve frenada al mantenerse el fenómeno inflacionario que sigue golpeando los bolsillos de la economía popular.

En el medio, algunos sectores domésticos -comenzando por el albertismo- insisten en una gran PASO, con el exmotonauta Daniel Scioli y la ministra Victoria Tolosa Paz como sus cabezas de playa.

Otros, más moderados, como los renovadores que reportan a Massa, buscan llegar a una lista de unidad en una suerte de síntesis para disputar la elección por la Casa Rosada. En líneas generales, sonó a reflotar aquella frase del peronismo: “Pongan el carro en movimiento para que los melones se acomoden solos”. 

Para algunos parlamentarios del oficialismo, “la única figura que sintetiza el Frente de Todos es Cristina”.

Mientras tanto, los coletazos internos dentro del universo del PRO, y los reiterados fallidos intentos por calmar los ánimos, la precandidata presidencial Patricia Bullrich salió decidida a disputar a todo o nada en las próximas PASO.

La decisión de no llevar un candidato único del PRO, sino dos en la Provincia -Diego Santilli en representación del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta y Néstor Grindetti por el bullrichismo- parece complicar aún más el escenario de los alcaldes municipales.

Incluso, desde la cúpula del radicalismo bonaerense salieron a pedir agotar todas las instancias para alcanzar una lista única de JxC para que la coalición opositora salga fortalecida de las primarias, y sumar después “el voto útil” en las elecciones generales del 22 de octubre.

Nada es casual. Algunos radicales siguen pensando en el diputado Maximiliano Abad, si es que el marplatense se decide a cerrar filas con la exministra, teniendo en cuenta que sus opositores en la Provincia, encabezados por Evolución y el possismo, cerrarían filas con Larreta.

Dentro del microclima opositor legislativo, no pocos con olfato electoral consideran que el bullrichismo tiene chances de vencer al larretismo en la puja doméstica si es que la exministra sigue avanzando como hasta ahora con el aval del propio Mauricio Macri.

Algunos de los más cercanos dicen que Larreta no puede repetir la experiencia presidencial actual de Alberto Fernández que asoma en el escenario nacional “más débil que un pato rengo”, y que constantemente encima debe negociar con sus socios del kirchnerismo duro.

Unos y otros -oficialismo y oposición- mantienen la esperanza en poder, intentar al menos, bajar un poco los decibeles de la grieta. Lógicamente sobre el actual escenario provincial se advierte un momento político crítico.

“El malhumor social está, existe un fuerte disgusto con el oficialismo gobernante por la situación económica, pero también existe un votante que tampoco quiere volver para atrás y premiar a los que ya nos endeudaron y no defienden los intereses de la población, y tampoco creen que la solución sea votar a cualquiera que solo expresa el voto bronca”, dicen espadas del FdT sobre las diagonales.
También subrayan una serie de reproches a la anterior gestión de María Eugenia Vidal en ámbito bonaerense.

En el caso puntual de la Provincia, no hace falta ser un estadista para darse cuenta de que, a mediano y largo plazo, resulta prioritario preservar un plan de obras de infraestructura social, casi tanto como empezar a remediar la estructural crisis de inseguridad de la población, sobre todo en muchos barrios del conurbano.

La oposición legislativa se sumó, en tanto, al reclamo de productores rurales nucleados en la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) por las demoras en la efectivización de los beneficios impositivos para paliar los efectos de la histórica sequía por parte de la Provincia.