Bahía Blanca | Viernes, 17 de mayo

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La verdad tras la mentira de Milei

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Por Rodrigo Aurrecochea (*)

En tiempos de campaña, muchos depositamos nuestras esperanzas en figuras políticas que prometen el cambio y la transparencia. En este sentido, Javier Milei se erigió como un candidato que prometía decir la verdad, desafiando a la tradicional clase política. Sin embargo, hoy debemos reconocer que nos mintió.

Aquellos que lo respaldaron lo hicieron movidos por la indignación, con la creencia de que su elección podría significar el castigo merecido para una clase política que parecía inmune a las consecuencias de sus acciones. Pero lamentablemente, la realidad es otra: Milei no cumplió con sus promesas y traicionó la confianza de quienes confiaron en él como un agente de cambio.

Ahora nos enfrentamos a cuatro años de lucha, y es crucial comprender que debemos unirnos en esta adversidad. La historia nos enseña que estas decepciones políticas no son nuevas; ya ocurrieron por ejemplo  con Menem o Macri, y aquellos que confiaron en sus palabras también se vieron defraudados. Este es un recordatorio de que no debemos caer en la trampa de creer ciegamente en un líder político sin cuestionar sus verdaderas intenciones.

La realidad que vivimos es desalentadora: salarios en decadencia, pérdida de empleos y el inminente cierre de fábricas. Estamos reviviendo situaciones que pensábamos superadas. Es el momento de comprender que, ya seas dueño de un negocio, empresario, productor, profesional, desempleado o empleado privado o público, siempre estarás sujeto a las decisiones políticas que influyen en la economía. La simpatía no venderá productos ni garantizará empleo; necesitamos un gobierno que promueva el consumo, la producción y la creación de empleo, respaldado por políticas que faciliten el acceso a créditos y apoyen el desarrollo económico.

Al reflexionar sobre la próxima elección, es esencial que aprendamos de esta experiencia desalentadora. Debemos reivindicar un proceso que nos lleve hacia un futuro más próspero. En este contexto, Sergio Massa merece nuestro respeto y perdón como representante de ese programa de gobierno que nos puso a disposición generando obras beneficiosas para el sistema productivo para lograr ahorro en dólares (ejemplo, la obra de gasoducto NK) y el ingreso de la misma moneda generando más exportaciones.  

Es hora de razonar y elegir líderes comprometidos con el bienestar de la sociedad, basando nuestras decisiones en hechos concretos y no en discursos vacíos.

El futuro de nuestro país depende de nuestra capacidad para discernir la verdad detrás de las promesas políticas y para construir un camino conjunto hacia un mejor porvenir.

* Abogado y exprecandidato a intendente por Union por la Patria en Carmen de Patagones