Bahía Blanca | Martes, 03 de febrero

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La realidad de la crisis del IOSFA

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La Asociación de Suboficiales Argentinos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (ASUBA) siente la obligación moral e institucional de alzar la voz ante una realidad que ya no puede ocultarse ni relativizarse.

Lo hacemos con respeto por las instituciones de la República, pero con la firme convicción de que callar sería convertirnos en cómplices del abandono silencioso que padecen miles de afiliados.

Nuestra obra social está en crisis, nuestras familias están en riesgo y las decisiones se toman lejos de quienes sostienen el sistema con su trabajo y sus aportes mensuales.

Una crisis que no cayó del cielo y es el resultado de años de mala gestión, decisiones equivocadas, omisiones graves y silencios prolongados en las más altas esferas de conducción del IOSFA.

Por eso, desde ASUBA afirmamos con claridad que el problema no es el IOSFA como institución, el problema es cómo fue administrado, quiénes tomaron decisiones y quiénes nunca rindieron cuentas.

Durante años, el IOSFA fue conducido por un Directorio integrado mayoritariamente por oficiales y civiles, sin representación efectiva de los suboficiales, que constituyen más del 70% del padrón de afiliados y sostienen el sistema con aportes obligatorios, tanto en actividad como en situación de retiro.

Nunca se permitió que los suboficiales eligieran representantes para integrar ese Directorio, aun cuando se decidía sobre la salud y la vida de sus familias.

Esa exclusión estructural es una de las raíces profundas de la crisis actual. Cambiar el nombre, dividir el Instituto o redistribuirlo no cura la enfermedad de fondo.

Si se mantiene la misma lógica de conducción, la misma falta de control y la misma ausencia de representación real, lo único que cambiará será la sigla de la credencial, no la realidad del afiliado.

En las últimas semanas trascendieron, a través de declaraciones oficiales y de la prensa, planes de reestructuración del IOSFA que incluyen: 1) separar a Gendarmería Nacional y Prefectura Naval del IOSFA y licitar su cobertura médica a empresas de medicina prepaga y 2) crear una nueva obra social exclusiva para las Fuerzas Armadas, separando definitivamente los sistemas de salud.

Lo más grave es que no existe información oficial clara, ni decretos publicados, ni garantías jurídicas que aseguren la continuidad de tratamientos en curso, la cobertura en zonas inhóspitas y fronterizas y tampoco la resolución de la deuda acumulada con prestadores.

El mercado privado no ve pacientes en lugares remotos; ve costos. Trasladar la salud de quienes cumplen funciones esenciales en zonas aisladas a un esquema puramente comercial es poner en riesgo vidas humanas.

Por otra parte, mientras se acumulaban deudas y se suspendían prestaciones, nadie explicó con claridad qué estaba ocurriendo.

ASUBA no se limita a denunciar. Contamos con un proyecto de ley que mantiene un IOSFA integrado, solidario y democrático. Pero que además contempla una nueva estructura de conducción con representantes elegidos por los afiliados, transparencia absoluta, auditorías externas y control social y un sistema cuyo objetivo central vuelva a ser cuidar la salud y la vida de quienes sirven y han servido a la Nación.

No queremos destruir el IOSFA. Queremos recuperarlo, ordenarlo y democratizarlo.

Por Comisión directiva, delegados y subdelegados de ASUBA