Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

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Córdoba: el insólito final que tuvo una colecta para una jubilada que no podía pagar el alquiler

Ana Díaz debía abandonar su departamento porque no podía afrontar los gastos. Una vecina junto más de 18 millones de pesos y teme por una sanción de Afip.

Ana Díaz.

La historia de Ana Díaz, una mujer de 79 años que contó en televisión que debía abandonar su departamento en la ciudad de Córdoba ya que no podía pagar el alquiler, generó una amplia repercusión a nivel nacional. Una vecina logró recolectar más de 18 millones de pesos en tan solo cuatro días.

La jubilada había comentado que el monto le aumentó más del 100% de un mes para otro y que se le “hacía imposible” costear los gastos. El dueño del departamento, comentó Ana, le aumentó el alquiler de $ 80.000 a $ 170.000. Los ingresos de Ana son de $ 240.000 entre su jubilación mínima y la pensión de su marido, por lo que no podía pagar esa suma.

Ante esta situación, la señora dijo que iría a la terminal de ómnibus para resguardarse de las lluvias y tener un lugar en donde dormir.

Agostina Salado, vecina del cuarto piso del edificio donde vive Ana, tomó la iniciativa y ofreció su alias bancario “para juntar entre 150 y 200 mil pesos entre todos los departamentos”, sin imaginar que desde el whatsapp vecinal el flyer podía viralizarse.

En 72 horas ya se habían recolectado 10 millones de pesos y un día después la cifra alcanzó los $ 18.000.000. “Yo no entendía nada, no podía creer lo que estaba pasando y me asusté un poco, porque ese monto con tamaña cantidad de ceros jamás lo había visto en una cuenta mía. Tuve que pedir por favor que no transfirieran más”, relató Agostina.

La chica, que trabaja de niñera y limpia casas y gana unos 120 mil pesos por mes, contó que le iba comentando a Ana a cada hora como iban sucediendo las cosas. Sin embargo, de un momento a otro, la actitud de la jubilada cambió. “Me empezó a reclamar el dinero, me insistía y presionaba, sin entender por qué —legalmente— no se lo podía transferir”, relató Agostina.

Ana contrató a una abogada. Agostina, por su parte, hizo lo mismo para que la asesore sobre cómo hacer la transferencia y hacer las cosas de manera transparente. “Fui a la AFIP, conté lo que había ocurrido con la colecta y me dijeron que había cometido un grave error en ofrecer mi cuenta de Mercado Pago para una causa solidaria, ya que podría tener consecuencias fiscales o tributarias ante semejante cifra. Y me recomendaron que consultara con un abogado”.

“Se puso intensa, pero con la ayuda de Pablo, mi pareja, intenté serenarme, no entrar en el apuro de Ana y fui haciendo las cosas como correspondía. Conseguí un abogado, le expliqué toda la situación y me dijo que tenía que acreditar que el dinero recibido pertenecía a donaciones y que yo debía hacer la transferencia a Ana ante escribano público. Todo esto se lo expliqué a ella, que no me creía y su trato hacia mí había cambiado notoriamente”, contó Agostina.

Las transferencias comenzaron el jueves último, ante escribana y con prints de pantalla como comprobantes oficiales y firma de actas. Las mismas finalizarán este miércoles “porque la cuenta de Mercado Pago tiene un monto límite de 4,5 millones de pesos diarios”, dijo Vladimir Yzet, abogado de Agostina. “Esperemos que la señora (Ana) tenga un gesto hacia Agostina, porque sin su iniciativa hoy probablemente estaría en la calle”, siguió.

La jubilada expresó su malestar y dijo: “Estoy re mal. Me juntaron dinero de todos lados y no me lo quieren dar, por eso puse a una abogada. Ahora estoy en un lugar provisorio, pero me parece que me mudaré por seguridad”.

La vecina que inició la colecta para Ana convive con su novio Pablo y entre ambos juntan ingresos por 285 mil pesos y pagan un alquiler de 110 mil. “Imaginate lo que es ver en mi cuenta 18 millones de pesos, te juro que te quita el sueño. Yo no toqué un centavo, no me pertenece nada y actué correctamente. Gente conocida me decía por qué no había agarrado algo... Yo tengo la esperanza de que Ana tenga un gesto, pero está muy distante, enojada, no entiendo por qué, apenas si me saluda cuando me la encuentro en la escribanía”, contó. (La Voz)