Bahía Blanca | Miércoles, 24 de abril

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A los 74 años, falleció Carlos Alfredo “Chupete” Guerini

Los que lo vieron jugar aclaran que fue uno de los mejores wines que pasaron por el fútbol de la Liga del Sur. En 1971 fue campeón con Rosario Puerto Belgrano, antes de dar el salto a Boca y al Real Madrid.

Una noticia que conmueve y entristece al fútbol argentino, cordobés y de la Liga del Sur: a los 74 años, en Madrid (España), falleció Carlos Alfredo Guerini, ex delantero y campeón con Rosario Puerto Belgrano en 1971.

Para quienes lo vieron jugar en el tricolor puntaltense (temporadas `70 y `71) y en el combinado liguista, “Chupete” fue uno de los mejores punteros (en su caso izquierdo) que pasaron por el fútbol local, donde completó 31 cotejos oficiales y marcó 21 goles.

“Barú, Dagotto y Guerini”, la ofensiva rosarina respaldada por nombres como Luis Botálico, Pizzoni, Alberto Saldico, Marcos, Ludueña, la “Bruja” Ortiz, Strack, Raúl Martínez, José Dolcemáscolo, Víctor Rímolo, Jacobo y Minciacca, por citar algunos de aquel plantel consagrado en 1971.

Guerini había nacido el 10 de marzo de 1949 en Córdoba capital y su primer club fue General Paz Juniors, debutando en Primera en 1966.

El servicio militar en Puerto Belgrano le permitió seguir con su carrera deportiva en la entidad de Humberto Primo y Villanueva, antes de dar el salto al fútbol profesional: Belgrano de Córdoba (1972), Boca (1973), Málaga de España (1973-1975), Real Madrid (1975-1979), Talleres (1979-1980) y otra vez Belgrano (1980-1985).

“Fue uno de los más notables delanteros que vistió la celeste”, posteó en su cuenta de twitter el club pirata, donde se retiró después de cumplir los 36 años.

El paso de Real Madrid a Talleres es por lo que más se lo recuerda en la Docta. Así lo contó Guerini: "Amadeo Nuccetelli, dirigente de la T, había viajado a Sevilla a comprar a Bertoni, que se negó a volver a la Argentina, entonces me preguntó a mi, y le contesté: `me voy mañana´ Ahí mismo, en el aeropuerto, me hizo el contrato en la hoja de vuelo que tenía él, hablé con los dirigentes del Real Madrid y me volví”.

Y siguió: “Los que manejaban al Real no querían saber nada, me decían: ‘usted está loco... No es por nada, pero no va a comparar Talleres, de una Liga de Córdoba, con nosotros, que estamos jugando Copas en Europa. Usted está en el mejor club del mundo’. No me importó nada, y como soy caprichoso, les manifesté ‘me voy, me voy y me voy’. Perdí dos años de contrato y un montón de cosas”.
Guerini fue un purísimo producto del fútbol cordobés, hecho en baldíos y en campeonatos de barrio, amasado desde joven en partidos más que ásperos y en los rigores de fríos o calores destemplados.

“El empeine de su zurda le daba seco a la pelota, y esta, sin girar, entraba echando fuego por cualquier lugar del arco”, supo contar Enrique Vivanco en un artículo publicado en La Voz del Interior, en el cual recordaba sus “patitas flacas, cuerpo erguido y un remate fulminante”.

“En Belgrano empecé a hacer goles, goles y goles... Viste cuando te tocan con una varita mágica, algo así. El Gigante se ponía hasta las manos, iban las hinchadas de Belgrano y de Talleres juntas. Terminó el Nacional, me vengo a mi casa y esa noche llega un inspector de la Fiat, que me pregunta: ‘¿usted es Guerini?’. Sí, le contesto. Me dice: ‘Bueno, mañana preséntese a trabajar’. Eso es lo que buscaba yo. Preparé la ropa para vestirme al día siguiente y cae René Gorreta, el que me manejaba los papeles. Me comenta que Boca quería comprarme, y ahí empezó otra historia”.

Lo que sucedió después: “Le dije que no porque tenía que empezar a trabajar. Me insiste: ‘es Boca, el señor Armando (Alberto Jacinto, su presidente) está interesado en vos’. Yo pensaba: `no vaya a ser cosa que pierda el laburo´. Gorreta me aclara: `¡Está todo hecho!’. Entonces le digo a mi señora, ¿qué hago? Me dice. ‘Probá, andá’. Me la jugué y me fui. Salió bien. Fue en el 1973″, recordó “Chupete” en una entrevista a ese medio escrito.

Sobre su paso por el Real Madrid, supo contar: “Allá jugué con los alemanes Breitner y Netzer, Vicente del Bosque, Quique Wolf, Juanito... Salí tres veces campeón en la Liga. Lo que pasó es que nunca fui profesional. Me daba lo mismo estar en el Madrid que en Villa Azalais”.

Por otra parte, Guerini tuvo un paso por la selección argentina, en la que jugó 15 partidos y anotó 7 goles. Uno de ellos fue clave para conseguir la clasificación al Mundial de 1974.

Alcanzó a formar parte de la albiceleste que dirigía Enrique Omar Sívori y que logró la clasificación al Mundial de Alemania Federal de 1974 en la Bombonera, en 1973 ante Paraguay, en un partido que lo tuvo como protagonista principal.

No hizo una gran diferencia económica en sus años de esplendor, pero vivía bien, en la acomodada zona de Tablada Park, cerca del Cerro Las Rosas, con una jubilación española en euros y con la idea de regresar a vivir allí (residió hasta hace doce años) con su mujer.

Según los medios cordobeses, habría fallecido por causas naturales en España, donde se encontraba visitando a uno de sus hijos.