Bahía Blanca | Miércoles, 30 de noviembre

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El pene y sus formas

Conocer las formas de los penes es fundamental porque dependiendo de esta habrá posturas más adecuadas, más satisfactorias, más placenteras y también más incomodas.

   Ya hemos hablado de las dimensiones del pene y es sabido que hasta provoca desvelo no estar dentro de las medidas esperables. Por cierto, fue el tema más consultado en este espacio, pero ¿qué hay de sus formas? ¿Todos los penes son iguales?

   Así como hay rasgos de personalidad, corporales, fisonómicos, también los penes pueden tipificarse. Basta con mirar un poco y sabrás de lo que estoy hablando. Conocer las formas de los penes es fundamental porque dependiendo de esta habrá posturas más adecuadas, más satisfactorias, más placenteras y también más incomodas.

   Este episodio es algo así como dime tu forma y te diré qué postura te puede resultar mejor.

   Uno de los más habituales es el pene curvo o corvo. Como su nombre lo indica, este pene presenta una curvatura en forma de “c”. En casos extremos requiere intervención quirúrgica. Si la curvatura está dentro de lo normal este pene es el ideal para estimular el Punto G.

   Si la curva es hacia abajo recomendamos la posición conocida como perrito, si la curvatura es hacia arriba se recomienda la típica, es decir el misionero. Las curvaturas muy pronunciadas pueden provocar grandes dolores tanto al propietario como a la compañera o compañero. Para el pene corvo lo recomendable es evitar los movimientos bruscos y tener mucha paciencia.

   El pene “banana” es uno de los favoritos porque se caracteriza por realizar una penetración placentera al tener el tronco más grueso que el glande o la base del miembro. Salvo que el grosor sea una exageración no produce molestias en ninguna práctica o postura. Para las paredes vaginales es una gran experiencia, ya que la vagina se adapta a su forma en cada movimiento, la estimulación es casi constante.

   El más común es el “lápiz” o pene recto. Un clásico. Su forma es bastante cilíndrica, regular y con un glande acabado en punta del mismo tamaño que el tronco, lo que facilita la penetración. Si bien es ideal para el sexo anal porque facilita la penetración, se adapta a varias posturas y estimula a la vagina en su totalidad, puede ser doloroso si es muy largo y la gran desventaja a veces es su punta.

   El pene denominado piramidal se caracteriza porque el grosor de la base es aún mayor que la del tronco. Su forma de pirámide es el ideal para la penetración anal, porque permite una dilatación progresiva. Lo mismo sucede con la vagina. Es considerado uno de los favoritos porque la sensación placentera es progresiva. Obviamente si la base es excesivamente grande como ocurre con todo lo excesivo provoca dolor.

   No podía falta y es la estrella el pene “hongo”.  La característica es que el glande es mayor que el tronco. Al tener mayor grosor en la punta permite estimular la vagina con mejores resultados si se extrae el pene por completo con cada penetración, recordemos que en la entrada de la vagina hay muchas terminaciones nerviosas y las sensaciones aumentan.

   Las felaciones, con este tipo de forma suelen ser más placenteras para los hombres si la otra persona se centra en el glande. No se recomienda para el sexo anal ya que la penetración con este tipo de pene puede ser muy dolorosa. Las posiciones más recomendadas son las convencionales.

   Más allá de la forma no permitas que nada te limite. La idea es disfrutar, probar posturas, utilizar siempre lubricantes, protección, tener la mente abierta y entregarse para dar y recibir placer.

   Hasta el próximo encuentro. Lic. Magda.