Bahía Blanca | Miércoles, 30 de noviembre

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El 60 por ciento de los pacientes con cáncer sufre ansiedad y depresión

Un estudio efectuado en Argentina en 300 pacientes oncológicos indicó que perciben como una tiranía tener que sostener una actitud positiva.

Un aspecto detectado en las entrevistas realizadas es que la asistencia psicológica no siempre es visibilizada como una necesidad.

   El número es contundente: el 60% de los pacientes con cáncer sufre ansiedad, depresión e irritación. Y de ese universo, ninguno recurre al apoyo psicológico. Esta es una de las conclusiones de un amplio estudio sobre bienestar entre más de 300 pacientes oncológicos argentinos. Muchos perciben como un mandato impuesto tener que sostener una actitud “positiva” todo el tiempo.

   Un estudio de All.Can Argentina con encuestas cuantitativas a más de 300 pacientes adultos con cáncer en el país y 20 entrevistas cualitativas en profundidad, reveló detalles sobre la experiencias que atraviesan los pacientes con esta difícil enfermedad.

   El informe detalló que entre las circunstancias más difíciles de atravesar está raparse la cabeza, que para las mujeres es una situación de extrema crueldad emocional. Además, los pacientes no recurren tan a menudo como sería aconsejable a la asistencia psicológica y tampoco a las asociaciones de pacientes para recibir ayuda y soporte.

   La investigación concluyó que la familia y los amigos son los principales apoyos para atravesar una enfermedad cuyo diagnóstico -dijeron los pacientes- es muy fuerte, porque los pone invariablemente ante la evidencia de la propia muerte. Muchas veces los pacientes solo necesitan que las personas queridas los acompañen en silencio, sin exigencias.

   Además, en cuanto a la atención médica, los entrevistados señalaron que la atención que reciben en quimioterapia, especialmente en el sector público y en el PAMI, es desgastante por el tratamiento y los efectos en sí, pero también por el espacio físico, un lugar frío y deteriorado que “tira para abajo”. 

   Sin embargo, pese a cuestiones edilicias, reconocen que el sistema público les brinda mejor atención.

   El “Estudio del Bienestar de los pacientes oncológicos en Argentina” fue encargado a la división de HealthCare de Ipsos Argentina y contó con un módulo cuantitativo de 328 entrevistas autoadministradas a pacientes oncológicos que hubieran visitado los últimos 3 meses un centro de atención de salud para recibir tratamiento o seguimiento de su enfermedad.

   Las encuestas fueron realizadas en línea y demandaron unos 30 minutos, en promedio. Para la parte cualitativa, se realizaron 20 entrevistas en profundidad de aproximadamente una hora de duración a 20 pacientes transitando distintos tipos de cáncer. Los pacientes encuestados y entrevistados tenían distintas coberturas médicas.

   El estudio se centró por un lado en comprender mejor la experiencia que atraviesan los pacientes adultos con cáncer, pero además rescatar qué perciben sobre la contención emocional que reciben y cómo valoran el sistema de salud, diferenciando el sistema público, PAMI y obras sociales.

   En términos generales, y en los últimos 12 meses, entre el 58% y el 64% de los pacientes consideran tener de excelente a buena salud física, salud mental y calidad de vida. Pero la percepción positiva aumenta a más del 70% cuando evalúan su capacidad para cumplir con sus roles sociales (por ejemplo, el trabajo) y su vida de relación (hogar, comunidad). Sin embargo, ellos transitan por una situación muy difícil, en la que se enfrentan todo el tiempo con distintos obstáculos.

   Más del 60% se ve afectado emocionalmente (ansiedad, depresión e irritación) especialmente en casos de cáncer ginecológicos y linfomas. Para gestionar sus emociones, los pacientes ponen en marcha diferentes recursos: su propia personalidad y su espiritualidad (muchos buscan refugio en la religión, la meditación, el yoga, el reiki), y el entorno: el social (la familia, los amigos, los compañeros de trabajo) y el profesional (el equipo médico).

   A la hora de encarar el tratamiento, recibir el abrazo, la asistencia o la compañía de las otras personas se convierten en baluartes. 

   El 71% de los pacientes declaró sentirse acompañado por su familia, aunque la contracara es que 1 de cada 3 refirió no tener ese acompañamiento. La enfermedad supone atravesar un duelo anímico que requiere transitarse a veces con palabras y risas, pero en otras oportunidades en silencio, sin que los demás aporten su “punto de vista”.