Bahía Blanca | Jueves, 01 de diciembre

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Un debate que promete nuevos capítulos en la Provincia

La columna semanal de nuestro corresponsal en la capital de la provincia.

Archivo La Nueva.

   Buscado o no, la agenda política logró momentáneamente dejar en segundo plano a la agenda económica, con un debate con final abierto. Es que, en la dimensión política de la vida, hasta el presidente Alberto Fernández blanqueó una idea que anda rondando en la cabeza de más de un dirigente del oficialismo gobernante, que es la de suspender las PASO de 2023. 

   El argumento económico en virtud de la crisis de bolsillo producto del alza inflacionaria suena algo ingenuo, y así lo hicieron saber desde la oposición, pero el motivo esgrimido es lo menos relevante. 

   Lo vital es la presión que ejercen los gobernadores y algunos intendentes peronistas, que no quieren la foto de una posible derrota (según parece pronosticar en privado Máximo Kirchner) dos meses antes de la elección real, y de paso, complicarle la vida a la oposición, que necesita de las PASO para ordenarse. 

   Agarrados de la proyección inflacionaria actual, el faro gubernamental del Frente de Todos utiliza la “agenda social” como argumento válido: el gasto económico de ir a las urnas para que los partidos políticos definan sus internas. 

   En la Provincia el gobernador Axel Kicillof fue cauto y señaló que la posibilidad o no de avanzar con una suspensión de las PASO, es un tema que deberá definir el Congreso de la Nación. Pero en lo doméstico, desde el bloque legislativo de Juntos y sobre todo desde el PRO fueron tajantes señalando que nunca validarían o aprobarían una decisión en ese sentido. 

   “El Gobierno busca complicar a la oposición a 5 meses de comenzar el calendario electoral y evitar su propia foto de la derrota. Por eso utiliza argumentos económicos, mostrándose defensor de los recursos del Estado cuando no lo hizo nunca”, disparó el senador Juan Pablo Allan, alineado con Patricia Bullrich. 

   Por su parte, desde el radicalismo, el diputado Emiliano Balbín fue más gráfico y señaló que “quieren eliminar las PASO porque tienen el boleto picado”, en alusión a que el Gobierno se ve perdedor, aunque también aclaró que “hasta el momento no hay una posición consensuada dentro del partido ni con el bloque”. 

   El tema es que el oficialismo no tiene los números en la Legislatura para avanzar en la suspensión, y mucho menos en el Senado bonaerense, donde las fuerzas están empatadas, y ni siquiera tienen asegurado el quórum. Si la Provincia no suspende las PASO y la Ciudad de Buenos Aires tampoco –como adelantó Horacio Rodríguez Larreta- sería un sinsentido la aplicación a nivel nacional. 

   Alcaldes y legisladores de la coalición opositora tienen una ficha extra para jugar fuerte ante cualquier negociación política en la PBA.  Juntos pretende “institucionalizar” el Fondo de Infraestructura Municipal (FIM) y el de Seguridad, como canal de negociación que podrían impulsar ante las principales espadas parlamentarias del FdT y ministros del Ejecutivo en la rosca previa a la discusión parlamentaria por la sanción del Presupuesto bonaerense, la Ley Impositiva y las autorizaciones de endeudamiento de cada final de año. 

   En paralelo, también se espera que las bancadas opositoras pongan como condición para la sanción de las iniciativas gubernamentales alguna baja de impuestos tal como viene ocurriendo durante la gestión Kicillof. 

   Otra novedad semanal, casi en medio del picnic primaveral, fue la irrupción mediática de la exgobernadora y actual diputada nacional María Eugenia Vidal, quien se autoproclamó como una posible candidata presidencial por Juntos por el Cambio. 

   Vidal se montó sobre las palabras del expresidente Mauricio Macri, quien la semana anterior la había nombrado como una posible candidata, y redobló la apuesta al colocarse a la altura de Bullrich, Rodríguez Larreta, y del propio expresidente. 

   Por el momento sus afirmaciones hacia adentro del espacio sólo recogieron un respetuoso silencio, el mismo que viene recibiendo cada vez que hace alguna declaración de fuerte connotación política, dirigida a un auditorio a estas alturas imaginario. 

   Al mismo tiempo en la PBA, el vínculo con intendentes le viene aportando a Kicillof un buen rédito político. Días atrás, el directorio del Banco Mundial le aprobó al Ministerio de Economía bonaerense un nuevo proyecto de USD 50 millones para financiar programas de protección social destinados a casi dos millones de personas en situación de vulnerabilidad que residen en la Provincia. 

   Este financiamiento estará destinado a obras viales, hidráulicas, de agua potable, saneamiento, transporte eléctrico, salud, educación, viviendas, urbanización y al fortalecimiento de las redes de protección social, aseguró el ministro de Hacienda y Finanzas, Pablo López. La aprobación del BM fue confirmada por el ministro de Economía, Sergio Massa, quién desde su asunción, logró moverse rápido. Se sabe, los trabajos de infraestructura le permitiría al oficialismo del FdT inflar el pecho en plena campaña electoral. 

   La situación salarial y laboral de los trabajadores municipales es otro de los temas que aparece bajo el radar. Para interiorizarse de la cuestión el nuevo ministro Walter Correa viene manteniendo reuniones con jefes comunales, sobre todo del oficialismo, que desembarcan en las diagonales. 

   Al momento de establecer un diagnóstico el funcionario destaca la necesidad de fortalecer el trabajo territorial en la Sexta a través de la presencia del Estado.