Género: el servicio penitenciario y una necesaria apuesta hacia la igualdad
En 2022 la institución bonaerense hizo historia. Conformó casi toda la cúpula con dirigentes femeninas y ahora también la escuela de formación la conduce una mujer.
Como seguramente ninguna fuerza o institución relacionada con la seguridad en todo el país, el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) apostó fuertemente a la igualdad de género.
La entidad, que tiene el control de las casi 60 cárceles de toda la provincia, rompió con la histórica tradición de sesgo masculino y hoy está mayoritariamente controlada por jerarquías femeninas.
Para romper con estructuras hegemónicas, muchos consideran que las mujeres generan una empatía más grande con los grupos que dirigen y afrontan relaciones humanas efectivas para favorecer mejores climas de trabajo, además de tener una sensibilidad especial y perseverancia en el logro de los desafíos planteados.
En abril, se dispuso que cuatro de los cinco rangos más altos de la cúpula que conduce el abogado Xavier Areses sean ocupados por mujeres.
Y ahora, en otra medida histórica, asume la prefecta María José Anaya, quien pasa a ser la primera directora del Instituto de Formación de donde egresan los futuros oficiales penitenciarios, que en la actualidad tiene una matrícula récord de 1.733 aspirantes (la mayoría del sexo femenino).
Anaya, casada, madre de 3 hijos, de 40 años y oriunda de Junín, vive en la localidad platense de Lisandro Olmos y forma parte de una familia netamente penitenciaria.
Su marido es oficial en la Unidad Penal Nº 26, sus padres son retirados del SPB y sus hermanas tambien pertenecen a la fuerza.
Crecer como personas
"En los últimos 11 años cumplí funciones en la Escuela de Cadetes y he pasado por casi todos los roles: instructora, jefa de la compañía femenina, jefa de sumario, secretaria docente, regente de formación y subdirectora de formación", sostuvo Anaya, quien como estudiante fue la primera mujer en obtener el mayor orden de mérito en la tecnicatura superior en Seguridad y Tratamiento Penitenciario.
La diversidad de roles femeninos que marcó la nueva directora también se sigue dando hoy en estamentos inferiores, porque hay decenas de mujeres que conducen cárceles, incluso algunas de máxima seguridad y también forman parte de grupos especiales.
"Siento una fuerte emoción ante esta designación. Siempre me gustó la formación. La Escuela de Cadetes del SPB cumple una función social muy importante. Recibimos a jóvenes de entre 17 y 24 años que vienen a proyectar un futuro y les damos las herramientas necesarias con la enseñanza de valores y un ejemplo a seguir”, observó.
"La escuela transforma a los jóvenes, los padres nos suelen decir que sus hijos e hijas manifiestan con hechos su crecimiento como personas, y eso nos gratifica”, amplió.
Altas esferas
A fines de abril, también por primera vez en la historia, el Servicio Penitenciario Bonaerense designó una plana mayor con 4 de 5 cargos ocupados por mujeres.
Se trata de Norma Raquel Díaz (directora general de Asistencia y Tratamiento), Andrea Fernández (directora general de Recursos Humanos), Cristina Alejandra Córdoba (directora general de Coordinación) y María Luján Arbe (directora general de Institutos de Formación y Capacitación).
Díaz fue directora de la Unidad Nº 8 de Los Hornos; subdirectora de la 51, en Magdalena e instructora de la Escuela de Cadetes y Fernández, quien ingresó en el servicio durante 1992, llegó al cargo luego de cumplir funciones en las unidades 8, 28 (Magdalena) y 12 (Gorina).