Bahía Blanca | Viernes, 12 de agosto

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Rusia arrasa con edificios y monumentos que son patrimonio de la humanidad

El patrimonio cultural y arquitectónico de Ucrania también paga tributo al horror de la guerra.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha verificado que al menos 152 lugares protegidos por su valor artístico, cultural e histórico para la humanidad en Ucrania han sufrido daños a causa de la invasión rusa.

   Más allá de que la guerra mide su horror con la cantidad de muertes, sin dudas las ciudades también sufren una drástica e irreparable pérdida cultural, ya que los bombardeos no respetan ni edificios ni lugares históricos

   Las bombas rusas no hacen diferencia alguna en sus ataques, al punto que en las últimas horas arrasaron con la maravillosa Iglesia de Pokrowski, cerca de Kiev.

   Según comprobaciones realizadas por la Unesco, 152 lugares culturales han quedado parcial o totalmente destruidos, entre ellos 70 edificios religiosos, 30 históricos, 18 centros culturales, 15 monumentos, 12 museos y siete bibliotecas.

   "El patrimonio cultural no puede ser considerado un objetivo de la guerra”, indicó la directora de la ONU, Audrey Azoulay.

   “Ucrania y Rusia, signatarios de la Convención de La Haya de 1954, tienen la obligación de proteger el patrimonio cultural en caso de conflicto armado”, dijo Azoulay.

Los cuidados

   Desde el inicio de la invasión, la Unesco adoptó medidas para prevenir la destrucción de los lugares protegidos, con refugios para poner a salvo objetos y reforzado los dispositivos anti-incendios. Mientras tanto, los habitantes se encargan de proteger monumentos con bolsas de arena.

   Europa y Asia han sufrido la destrucción de cientos de edificios durante las guerras mundiales. Es famosa la historia de la orden dada por Adolf Hitler al general Dietrich von Choltitz, gobernador de París durante la ocupación Nazi, de destruir por completo la ciudad luz antes de que los aliados la recuperaran. Von Choltitz decidió incumplir esa orden. Las campanas de la catedral de Notre Dame sonando fueron escuchadas por teléfono por Hitler dando cuenta de que su decisión ya no tenía peso.

   El mundo implora para que un criterio similar prime en quienes deben tomar las decisiones en medio de ese horror sin fronteras que es la guerra.