Bahía Blanca | Jueves, 01 de diciembre

Bahía Blanca | Jueves, 01 de diciembre

Bahía Blanca | Jueves, 01 de diciembre

Los “daños colaterales” de los abusos como agravante de la pena

Una niña afrontó una serie de consecuencias psicológicas provocadas por el delito cometido por su cuñado durante largo tiempo. Al hombre lo condenaron a 16 años de cárcel.

Fotos: Archivo LN.

   Las consecuencias psicológicas provocadas por los delitos sexuales muchas veces resultan más duras y prolongadas que las físicas.

   Son secuelas o “heridas” que no las cicatriza una sentencia a prisión o un fallo condenatorio. Son muy profundas.

   Un hombre fue condenado recientemente por el Tribunal en lo Criminal N° 1 a 16 años de prisión, acusado de abusar de su cuñada.

   Una de las agravantes consideradas por el juez Christian Yesari para mensurar la pena fue la extensión del daño que se le causó a la chica, quien fue sometida entre los 5 y 11 años.

   Disminución de su autoestima, dificultad para relacionarse con otras personas, pesadillas y problemas en el ámbito escolar, son algunas situaciones que sufrió o sufre la pequeña.

   En el fallo se las describe como “una serie de consecuencias sintomáticas que deben considerarse como graves secuelas que persistan en la siquis de la niña y que puedan referirse como un daño o lesión, aun cuando no permanentes, por lo menos perdurables”.

   Para Yesari quedó probado que entre los años 2013 y 2019, en distintas circunstancias y cuando concurría a una vivienda de nuestra ciudad, el procesado aprovechaba “momentos en que se encontraba a solas” con la niña y “la sometió en reiteradas oportunidades”.

   Consideró que el sujeto -que actualmente tiene 30 años y se encuentra detenido- realizó exhibiciones obscenas frente a la chica, la manoseó y llevó adelante otras prácticas sexuales.

   Los hechos salieron a la luz en diciembre de 2019, tras un cumpleaños, cuando la niña rechazó quedarse a dormir en la casa del acusado y otra menor de la familia le reveló a su madre lo que le había confesado.

Cumple no feliz

   La mujer, hermana mayor de la víctima, admitió que durante el festejo había observado que ambas nenas hablaban “en un pasillo y en forma reservada”.

   Hizo una llamada telefónica y pidió charlar con ella, quien terminó confirmándole lo que le había contado su hija.

   Describió que contó lo que estaba sucediendo a otros familiares y finalmente realizaron la denuncia ante la Policía.

   En el mismo sentido declaró la madre de la víctima, quien indicó que la menor solía concurrir a la casa del acusado y que la “cuidaban” cuando ella estaba trabajando.

   También mencionó los hechos que describió su hija cuando contó lo que había padecido.

   Durante la instrucción de la causa la joven brindó su testimonio mediante el sistema de cámara Gesell, donde relató los hechos, la forma en que eran llevados adelante y admitió que temía contar lo que pasaba por miedo al enojo de su hermana (pareja del acusado).

   En las audiencias declararon otros familiares de la menor y un médico de policía que la examinó.

Afectación

   Dos psicólogas que entrevistaron a la niña coincidieron en que no fabuló ni recibió presiones externas y también describieron las consecuencias padecidas por los hechos.

   Una consignó en su informe que “la visión que ella tiene sobre sí misma está teñida de una mirada crítica, de pudor y vergüenza y de una autoestima vapuleada”.

   Indicó además que la chica “presenta un relato sobre los hechos denunciados con suficientes detalles y un recorrido claro y espontáneo sobre los años que vivió los acosos”.

   En su evaluación mencionó haber hallado en la víctima “mirada excesivamente crítica y descalificante sobre sí misma, conflictos para establecer y mantener relaciones con sus pares, pesadillas y trastornos de sueño, actitudes de desapego y desinterés por lo social y rasgos de aislamiento”, entre otras cuestiones.

   La restante profesional, por su lado, concluyó que el discurso de la menor “mantiene lógica y coherencia” y que “su producción es desestructurada”.

   Por todo ello, el juez Yesari encontró culpable al procesado y lo condenó a 16 años de prisión por los delitos de “abuso sexual gravemente ultrajante, abuso sexual con acceso carnal y, exhibiciones obscenas agravadas”.

"Jamás hice algo así", dijo el acusado

   Versión. Durante el juicio oral y público, el acusado declaró y negó los cargos en su contra. Describió la relación que tuvo con la hermana de la víctima y sostuvo que “jamás hice algo así y menos en un lugar donde estuviera mi familia y hubiera chicos”.

   Desconocimiento. Ante esas afirmaciones, y consultado sobre el motivo de la denuncia en su contra, el hombre dijo que “no sé, no entiendo…tampoco entiendo. De la familia hubiera esperado cualquier cosa, pero algo así jamás”.

   Opinión. En el fallo condenatorio, el juez Yesari consideró que la prueba acumulada desvirtúa el relato del procesado, agregando que “si bien con una versión disidente de los hechos que han quedado desacreditados, se ubica en el lugar y en contexto de la acción enjuiciada”.