Bahía Blanca | Sabado, 25 de junio

Bahía Blanca | Sabado, 25 de junio

Bahía Blanca | Sabado, 25 de junio

Murió Federico Carboni, la primera persona en conseguir el suicidio asistido en Italia

Tenía 44 años y trabajaba como camionero hasta que en 2010 tuvo un accidente que lo dejó tetrapléjico. "Ahora por fin soy libre para volar adonde quiera", dijo el hombre.

Foto: Facebook Associazione Luca Coscioni

   El primer paciente que tuvo acceso al suicidio médicamente asistido en Italia, legalizado por una sentencia del Tribunal Constitucional, falleció esta mañana, según anunció la asociación Luca Coscioni, que milita por la legalización de la práctica.

   Federico Carboni, conocido hasta ahora con el seudónimo de "Mario" para preservar su intimidad, murió esta mañana a las 11:05 (6:05 hora argentina), después de haberse inyectado en su domicilio una droga letal a través de un aparato especial, que tiene un costo de unos 5.000 euros y, para el cual, la asociación Luca Coscioni había recaudado fondos, informó la organización a través de un comunicado de prensa.

   En ausencia de una ley, el Estado italiano no se hizo cargo de los costos de asistencia al suicidio asistido y dispensación de la droga, a pesar de que la técnica está permitida por el Tribunal Constitucional.

   El procedimiento de suicidio asistido se realizó bajo la supervisión del médico Mario Riccio, el anestesista Piergiorgio Welby y el acompañamiento de su familia, amigos, y abogados de la asociación, informó la agencia Ansa.

"Ahora por fin soy libre para volar adonde quiera"

   La aprobación de la práctica había llegado el 9 de febrero, con el dictamen sobre la droga y sobre los métodos de "ejecución", luego de casi dos años desde la primera solicitud, y luego de una larga batalla legal, en la que contó con la asistencia de la asociación Luca Coscioni.

   Carboni, de 44 años, trabajaba como camionero hasta que en 2010 tuvo un accidente que lo dejó tetrapléjico y lo llevó a pedir la autorización de recurrir al suicidio asistido a las autoridades sanitarias de su región, Las Marcas, en el centro del país.

   Actualmente, la ley italiana castiga la ayuda al suicidio con una pena de entre 5 a 12 años de cárcel.

   Sin embargo, en 2019, el Tribunal Constitucional, la más alta instancia jurídica en Italia, introdujo una excepción para "los pacientes mantenidos en vida con tratamientos [...] y con una patología irreversible, fuente de sufrimiento físico y psicológico que consideran intolerable, aunque son plenamente capaces de tomar decisiones libres y conscientes", según consignó la agencia de noticias AFP.

   Federico Carboni cumplía todos estos criterios y en sus últimas palabras aseguró: "No niego que lamento despedirme de la vida, sería falso y mentiroso si dijera lo contrario porque la vida es fantástica y solo tenemos una. Pero desafortunadamente fue así."

   "He hecho todo lo posible para poder vivir lo mejor posible y tratar de recuperarme al máximo de mi discapacidad, pero ahora estoy agotado mental y físicamente. No tengo un mínimo de autonomía en la vida diaria, estoy a merced de los acontecimientos, dependo de los demás para todo, soy como un barco a la deriva en el océano", expresó el hombre citado en un comunicado de la asociación.

   "Soy consciente de mis condiciones físicas y de mis perspectivas, así que estoy totalmente tranquilo y sereno respecto a lo que voy a hacer", agregó y concluyó: "Ahora por fin soy libre para volar adonde quiera".

   En tanto, desde la asociación difundieron un mensaje de agradecimiento a Federico "por la confianza que nos ha brindado en estos dos años, ya que prefirió renunciar a la posibilidad de ir a morir a Suiza y optó por hacer valer sus derechos en Italia".

"Estoy a merced de los acontecimientos, dependo de los demás para todo, soy como un barco a la deriva en el océano"

   "Su terquedad no sólo le permitió conseguir lo que deseaba, sino que allanó el camino para quienes de ahora en adelante se encontrarán en las mismas condiciones", sostuvieron.

   "Seguiremos ayudando a los que nos lo pidan. En este punto ya no haría falta una ley", finalizaron.

   En Las Marcas, la historia de "Mario" trascendió en simultáneo con otras dos, la de Fabio Ridolfi, 46 años de Fermignano que puso fin hace dos días a sus sufrimientos con sedación profunda, considerando los obstáculos para la luz verde definitiva del suicidio asistido, y otra de Antonio, de 43 años, tetrapléjico desde hace ocho debido a un accidente de tránsito, cuyo caso aún está pendiente de la opinión del Comité de ética regional sobre idoneidad para el "procedimiento".

   "Mario murió, como un hombre libre. Luchó por la libertad de todos", comentó Riccardo Magi, diputado y presidente de + Europa.

   Al recordar los "obstáculos y las dificultades encontrados por Mario", Nicola Provenza (Movimiento Cinco Estrellas), ponente de la ley sobre la muerte voluntaria asistida médicamente que recibió el visto bueno en la Cámara, declaró: "Debemos permitir el acceso a un procedimiento claro y transparente para todos los que cumplen los requisitos: ya no se puede aplazar".

   Sobre el suicidio asistido llegó la firme oposición del presidente del partido Pueblo de la Familia, Mario Adinolfi, que habló de "supresión" en el caso de Fabio y la máquina de muerte que mató a Mario".

   "Hemos llegado a la locura destructiva y mortal", aseguró. (Télam)