Bahía Blanca | Miércoles, 29 de junio

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Falta de gas en las escuelas bahienses: “Los chicos vienen a sufrir”

Varios establecimientos todavía están esperando que concluyan las obras para poder calefaccionarse.

Fotos: Pablo Presti - La Nueva.

Hernán Guercio / hguercio@lanueva.com

   La falta de gas que sufren algunos establecimientos educativos bahienses dejó de ser hace varias semanas una noticia más para convertirse, conforme se acerca el invierno y ola polar mediante, en un problema que directamente involucra a los alumnos y su estado de salud: en la escuela hace frío y no hay vuelta que darle.

   En algunas aulas pareciera que el invierno hubiera llegado hace rato y no hubiera manera de extirparlo de ellas: las heladas matinales están pegadas a las paredes; solo faltan las estalactitas colgando del techo. Con suerte, con el correr de la mañana el sol irá pegando sobre alguna de las ventanas y elevará un poco el registro térmico por unas horas; sin embargo, todo esto volverá a ocurrir al día siguiente.

   Y, tal cual está la situación, parece que continuará repitiéndose durante varias semanas más.

   Chicos, maestros y auxiliares concurren a la escuela abrigados desde la cabeza a los pies, y permanecerán así hasta que regresen a sus casas: más que lápices de colores, cuadernos, carpetas, biromes o gomas de borrar, la exigencia actual en algunas escuelas de Bahía Blanca es ir abrigado para soportar el día de clase.

   En algunos establecimientos, los calefactores parecen ser un adorno caro. Se encuentran nuevos, relucientes y, a pesar del casi invierno, cero kilómetro; sin uso. Directamente no están conectados a la red. Algunas escuelas ni siquiera cuentan con medidores de gas: las empresas responsables de los trabajos los quitaron antes de modificar la instalación y no los volverán a instalar hasta que todo esté en orden, ya sea que se hagan las inspecciones correspondientes o la Provincia libere los últimos fondos para pagar por obras que -se esperaba- estuviesen listas en marzo.

   En la Escuela Nº 1 Nicolás Avellaneda, la de Chiclana al 800, sin ir más lejos, se está esperando una revisión de los trabajos desde principios de febrero: los calefactores nuevos que se instalaron en cada aula y en el SUM continúan sin uso mientras los alumnos permanecen en su interior con camperas, bufandas, tapabocas y gorros de lana. De acuerdo a los registros que lleva el Consejo Escolar, la obra está finalizada en un 95%; ese 5% restante es hoy la diferencia entre ir a clases a aprender o arriesgarse a congelarse en el intento.

   “Los chicos vienen a sufrir”, reconoce a “La Nueva.” una de las porteras. La falta de gas condiciona también el alimento que se les da a los alumnos: la copa de leche de la mañana y de la tarde ya no tiene leche, porque no tienen forma de calentarla; solo es pan con mermerlada. Algunos lo deben comer con guantes.

   A pocos metros de la plaza Rivadavia, debido a la falta de calefacción los chicos ya hace varios días que van menos horas a clase: en turno mañana, el horario es de 10 a 12, y en turno tarde de 13 a 15; los auxiliares llegan una hora antes y se van una hora después. En las últimas horas, por el frío, se analizó muy seriamente la posibilidad de suspender las clases durante la mañana. Algunos establecimientos ya advirtieron que mañana y el miércoles no abrirán sus puertas. En estos casos no hay virtualidad: “si seguimos así, se pierde la clase directamente”, lamenta un docente.

   No hay calefactores en funcionamiento, pero sí hay caloventores. Llegaron tres al establecimiento, para más de una decena de aulas y dependencias, por lo que todavía están estudiando cómo repartirlos. Eso sí, como la instalación eléctrica es vieja, solo pueden tener prendido un máximo de dos al mismo tiempo; cuando quisieron usar los tres se produjo un cortocircuito. Entonces, hay un par en todo momento funcionando, rotando dentro del establecimiento, estén o no estén los chicos.

   A principios de año, se proyectaron obras de gas en 16 escuelas de la ciudad con la idea de que estuviesen terminadas antes del comienzo lectivo, a comienzos de marzo. Sin embargo, desde la Provincia dilataron la llegada de los fondos para llevarlas a cabo por lo que, con la llegada de los primeros fríos, los trabajos estaban sin terminar.

   La comunidad educativa puso el grito en el cielo: se venía el invierno y muchos de estos establecimientos no podían calefaccionarse; muchos optaron por volver a un sistema educativo entre presencial y virtual. Finalmente, después de muchos reclamos, desde el gobierno bonaerense actualizaron los montos comprometidos y enviaron una primera partida para que algunos trabajos pudieran realizarse; sin embargo, al día de hoy todavía faltan llegar unos 20 millones de pesos.

   “Con el primer depósito, las empresas vieron que había un compromiso de pago por parte de la Provincia, por lo que retomaron los trabajos”, se indicó días atrás a este medio desde el Consejo Escolar. Hoy, la duda de algunos es si estas compañías tienen temor de no cobrar por su trabajo, por lo que los dejan casi terminados, a la espera de revisión.

   En el mientras tanto, de las 16 escuelas que esperaban obras a principios de año, más de la mitad todavía está aguardando que estos terminen: del listado original, ya están finalizados los trabajos en las EP 25 y 66, en la Escuela Especial Nº 507, en el Jardín Nº 940 y en el Centro de Formación Profesional Nº 403.

   Por su parte, las escuelas primarias 1, 11, 17, 29 y 57; las secundarias 21 y 23, y la Técnica Nº 4 todavía se esperanzan con que terminen los que tienen iniciados hace meses.

   O, al menos, que la ola polar termine rápido.