Un clásico por las nubes: cómo la inflación hizo trizas a la picada
En cuatro años en la Argentina perdimos 20 kilos de pan; 3 de salame; 3 de queso pategrás y casi 4 de jamón cocido, así como nos quedamos sin 17 botellas de gaseosa y 72 pintas de cerveza. Los datos de la FADA.
Guillermo D. Rueda / [email protected]
“Lo planteamos como una entrada para cuatro personas, pensando en el verano, en un grupo de amigos o en la familia que se junta una tardecita: la misma picada que hace 4 años costaba 300 pesos, hoy vale $ 1.450. ¡El precio se multiplicó por 5!”.
Para Natalia Ariño, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA), de este modo se continúa desvalorizando nuestra moneda.
“Cada vez necesitamos más pesos para comprar los mismos productos. Definitivamente, la inflación se comió nuestra picadita”, agregó.
Natalia Ariño, economista de la FADA.
“Si hablamos de los salarios reales, al comparar diciembre del año 2017 con diciembre de 2021, se perdió el 20 % del poder de compra”, dijo.
“Esto quiere decir que, de cada $ 1.000 que consumíamos en diciembre de 2017, en la actualidad podemos consumir el equivalente a 800 pesos”, explicó Ariño.
Este cálculo está realizado en base al índice de salarios que publica Indec, teniendo en cuenta salarios públicos y privados, formales e informales. Y fue reflejado en un informe denominado Changómetro, Edición Picada, que elaboraron los expertos de la FADA.
El valor de los sentimientos
“Para armar el cálculo de la picada pensamos en una juntada entre amigos o familia, en la previa a un partido o el reencuentro después de un tiempo sin vernos”, agregó —por su parte— David Miazzo, economista jefe de la FADA.
“Tuvimos en cuenta el queso, el fiambre, el pan, la cervecita y la gaseosa, que son productos que nunca faltan”, sostuvo.
“Con esto calculamos que, en cuatro años, el billete de $ 1.000 perdió la capacidad de comprar casi 4 kilos de jamón cocido; 3,300 kilos de salame; 3,300 kilos de queso pategrás; 20 kilos de pan; 18 botellas de cerveza y 17 botellas de gaseosa”, detalló.
“Con 1.000 pesos, en diciembre de 2017 comprábamos 4 kilos de queso pategrás ($ 247), y hoy sólo adquirimos 700 gramos ($ 1.340)”, afirmó.
David Miazzo, economista jefe de la FADA.
“Con el fiambre sucede lo mismo: en 2017 comprábamos 4,7 kilos de jamón cocido ($ 213) o 4 kilos de salame ($ 257), pero hoy no nos alcanza ni para un kilo de ninguno de los dos: jamón $ 1.140 y salame $ 1.360”, sostuvo.
“Para acompañar todo esto nos falta el pan. En 2017 comprábamos 24,5 kilos ($ 40,60). Hoy nos alcanza para 4 kilos ($ 210)”, amplió.
“Para tomar, si pensamos en picadita se nos viene una cerveza a la cabeza: en 2017 con $ 1.000 podíamos comprar 24 botellas ($ 41), y hoy solamente nos alcanza para 6 ($ 160). Son 72 pintas menos para brindar”, añadió Natalia Ariño.
“Con la gaseosa cola pasa lo mismo: en el año 2017 comprábamos 23 botellas de 1,5 litros ($ 45,50) pero hoy sólo adquirimos 6 ($ 150)”, sostuvo.
La huella de la inflación
“El Changómetro nos deja ver que la inflación afecta a todo tipo de productos: suben los alimentos, la nafta, los artículos escolares, la ropa. En realidad, porque el problema no es de un sector u otro; sino que nuestro peso cada vez vale menos”, explicó Miazzo.
“Por este motivo, no son efectivas medidas como restringir exportaciones; poner controles de precios; congelar tarifas y precios o buscar culpables de las subas de precios de la lechuga o el huevo, porque el problema no está en una cadena productiva en particular, o en un empresario”, aseveró el economista jefe de la FADA.
“Si analizamos una compra del supermercado, el mismo changuito, con semejantes productos, hoy nos cuesta más de 5 veces lo que costaba en el año 2017: lo que nos salía $ 1.000 entonces, hoy nos cuesta $ 5.312”, comentó.
“Con la ropa pasa lo mismo: las mismas prendas por 1.000 años de 2017 hoy salen $ 5.453”, detalló.
En tal sentido, la pregunta se cae de maduro: ¿Se puede frenar la inflación?
De acuerdo con los economistas de la FADA, la respuesta es sí, porque existen formas para aplicar un tratamiento. Sostienen que hay que tomar medidas en tres sentidos: emisión de pesos, equilibrio fiscal y confianza en la economía del país.
“Lo primero a decir es que sí o sí hay que encarar los tres focos para que funcione”, aclaró Miazzo.
“Hay que dejar de imprimir pesos. El Changómetro muestra que el problema no son los precios, (sino que) son los pesos y su pérdida de valor”, agregó.
Añadió el economista que, para dejar de imprimir pesos, es necesario contar con equilibrio fiscal.
“Este es el segundo punto: los Gobiernos tienen que dejar de gastar más de lo que recaudan por impuestos; no hay otra opción que controlar el gasto público para controlar la inflación”, sostuvo.
El último punto es generar confianza en nuestra moneda.
“Los pesos, como cualquier moneda, son un papel impreso. Su valor está determinado por la confianza que genera el país que lo imprime. Hoy, nuestra moneda sirve para comprar cosas, pero no es de referencia o en la que se pueda ahorrar”, explicó —en tanto— Ariño.
“Por esto, la solución pasa también por generar confianza, en la salud y el rumbo de la economía de un país. Para eso se hace necesario un plan económico consistente y que sea capaz de ir solucionando los grandes desequilibrios macroeconómicos del país”, aseveró Miazzo.
“El Changómetro nos muestra en cada edición, con distintos ejemplos cotidianos, que necesitamos más pesos para comprar los mismos productos. Esto golpea aún más fuerte a quienes menos tienen”, dijo Ariño.
“Es por esto que es necesario tomar el toro por las astas y atacar las causas del aumento de precios para dar solución a la inflación”, contó.
Por su parte, los referentes económicos de la FADA sostuvieron que el acuerdo con el FMI plantea ciertas medidas que van en sentido correcto para hacer descender la inflación, pero que será un proceso de años.
“Antes de que comience a bajar se necesita corregir los atrasos de las tarifas de los servicios públicos y cambiario; la brecha y el cepo; y sanear el balance del Banco Central, perjudicado por años de exceso de emisión de pesos que, hoy, se traduce en una bola de Leliqs que amenaza el resultado de las políticas antiinflacionarias relacionadas a la reducción de la emisión y la suba de tasas de interés”, sostuvo Miazzo.
“Por eso, se han acumulado tantos desequilibrios en la economía que, incluso con las medidas correctas, se necesitarán varios años para que la inflación comience a descender”, concluyó.
De qué se trata
El Changómetro es el medidor de las compras que realiza la FADA para los cálculos.
“Es una nueva medición para tomarle la temperatura a la inflación”, sostuvo Miazzo.
“Al profundizar sobre la inflación producto por producto, propone innovar para entenderla. También se indaga más allá de las cifras como dato frío para dimensionarlo en cada familia”, agregó.
“Hablamos todo el tiempo de la inflación, pero ¿qué es? Sabemos lo que sufrimos por ella, pero ¿cómo actúa? Este desarrollo cruza distintas cifras y aporta otros tipos de análisis para que podamos entender más sobre estos términos económicos que sufrimos en nuestra realidad diaria”, comentó.
“Asimismo, se trasladan los números a imágenes, para visualizar y profundizar con explicaciones basadas en información. Y, ante la preocupante información, se señalan propuestas para avanzar en escenarios de solución”, dijo.
Respecto de la metodología base, se considera ante la siguiente pregunta: ¿Cuánto compramos con $ 1.000?
Para realizar este cálculo se toman los precios para el Gran Buenos Aires obtenidos del Índice de Precios al Consumidor (elaborado por Indec) y se analizan cuántas unidades de un producto seleccionado se podían comprar con 1.000 pesos en diciembre de 2017 y cuántas se puede comprar actualmente, mostrando el efecto de la inflación y la pérdida de valor de los pesos.
Para estimar el costo de una picada como entrada para 4 personas, se consideraron 500 gramos de pan; 200 gramos de jamón cocido; 200 gramos de salame; 400 gramos de queso pategrás; una cerveza de un litro y una gaseosa cola de 1,5 litros. En base a estas cantidades, se estimó el costo de la picada en diciembre de 2017 y en enero de 2022.