Lucas Alaniz, "Capocha": un mensaje de vida.
Una manera de pararse ante la vida a pesar de todas las difcultades y limitaciones.
Acompañado de su familia y luego de soportar los embates de una dura enfermedad, Lucas “Capocha” Alaniz, se despidió de esta vida en plena juventud y tras haberse convertido en un referente y modelo de una forma de hacer frente a las adversidades y encontrar el lado bueno de las cosas.
Nacido en 1992, Lucas tenía un año y medio cuando en una caída se quebró la cadera. Su familia inició un periplo por varios médicos hasta que le diagnosticaron displasia fibrosa y el síndrome Mc Cune Albright, afección que hace que los huesos se deformen y debiliten.
Confinado a una silla de ruedas y con severas limitaciones físicas, decidió hacer frente a la vida con todas sus fuerzas, coraje y empuje, acompañado de su familia y amigos, un entorno que jamás dejó de secundarlo.
Fue así que completó sus estudios de periodismo, consiguió trabajo y manifestó siempre, a través de las redes sociales, su entusiasmo y entrega a cada actividad que iniciaba.
Su historia trascendió a nuestra ciudad y tuvo oportunidad de ser entrevistado por periodistas y medios de todo el país, al punto que apenas un día antes de su fallecimiento fue publicada una extensa nota en un diario capitalino.
Fanático del deporte, amaba el rugby. Era hincha de Argentino, donde parte de su familia participaba de manera activa. No sólo concurría a ver cada partido sino que tenía su propia página donde los comentaba.
“Capocha” fue, con su actitud y conducta, un ejemplo de entereza, de cómo pararse ante las dificultades. Nunca se victimizó ni hizo de su enfermedad algo especial, sino que desde esa circunstancia mostró como muchas cosas que parecen imposibles se pueden hacer realidad.
La ciudad es un poco más pobre sin su presencia física. Pero fue una persona que dejó una huella, una manera de respirar, una forma de creer.