Estaba considerado como un “narco peligroso” pero recuperó la libertad
La Justicia absolvió a Ramiro “El Rata” Aristimuño y a otros dos acusados de vender drogas en Punta Alta. Declararon nulo un allanamiento. La fiscalía va a apelar.
Audionota: Mariano Muñoz (LU2)
Catalogado por los investigadores como “uno de los mayores proveedores de droga” de Punta Alta y la región, la Justicia absolvió a Ramiro Ariel "El Rata" Aristimuño y ya recuperó la libertad, al igual que otros dos acusados.
La medida la adoptó el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca, al finalizar el juicio y luego de decretar la nulidad de uno de los allanamientos que en 2019 derivaron en la detención del puntaltense.
No trascendieron los detalles de la disposición porque los fundamentos del fallo se darán a conocer recién el miércoles 24 de este mes.
Al igual que Aristimuño, de 38 años, fueron absueltos Pedro Gastón D'Albora (32) y Roque Eloy Fernández (42), quienes también habían llegado detenidos al debate por comercio de drogas.
El único condenado por esta causa resultó Elvio Mauro Hoppe (44), domiciliado en Villalonga, quien recibió 5 años de prisión por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, aunque se encuentra bajo arresto domiciliario.
Los operativos que derivaron en las detenciones de los cuatro se dieron en julio de 2019, cuando personal de Drogas Ilícitas de la policía provincial allanó distintos domicilios en Punta Alta, entre ellos el de Roca 650, que fue declarado inválido por los jueces Sebastián Foglia, Ernesto Sebastián y José Mario Triputti.
En aquel momento, desde esa dependencia policial se sindicó a "El Rata" como uno de los más "importantes y peligrosos" proveedores de droga en la zona, desde Punta Alta a Viedma.
En principio la causa la tramitó en el fuero provincial el fiscal Mauricio del Cero, aunque luego pasó al ámbito federal y completó la investigación el fiscal federal Santiago Ulpiano Martínez.
"Hasta la última instancia"
El fiscal de juicio Gabriel González da Silva se mostró lógicamente disconforme con la resolución, porque pretendía penas altas para los acusados.
Explicó que aguardará los fundamentos para saber por qué motivo se declaró la nulidad de uno de los allanamientos, realizado por orden de la justicia de Garantías bonaerense y por parte de la policía provincial.
"La expectativa era la condena, vamos a recurrir a Casación. Iremos hasta la última instancia", advirtió González da Silva.
Según el criterio de la acusación, fue difícil determinar escuchas incriminatorias contra Aristimuño, D'Albora y Fernández, porque tenían como modalidad usar teléfonos que no eran suyos (en general se comunicaban a través de los de sus parejas y/o allegados) y no así Hoppe, quien a su vez acreditaba la comercialización.
La fiscalía consideró probadas distintas llamadas entre el condenado y algunos de los procesados, como Aristimuño, pero la defensa cuestionó que no era la voz del mismo.
Por otro lado, se supo que la expareja del principal sospechoso, que lo habría denunciado por amenazas y violencia de género, declaró a su favor en el juicio en cuanto al tema drogas.
Tiroteo, granada y rehenes
Uno de los antecedentes que llevó a considerar a Aristimuño como peligroso se registró en marzo de 2016 y derivó en el secuestro de casi un kilo de cocaína.
Fue una toma de 3 rehenes, durante más de una hora, en una vivienda del barrio Albatros XXVII en Punta Alta y el intercambio de disparos con la Policía.
El incidente se registró luego de que los agentes persiguieran el Fiat Punto en el que se movilizaba.
“El raid comenzó en Paso, siguió por Colón y en 12 de Mayo se produjo un intercambio de disparos, 12 en total, y uno impactó en el parabrisas y el torpedo de un patrullero”, se aclaró.
La situación se tornó más grave porque desde el auto arrojaron una granada de mano que no explotó. Luego fue detonada por peritos de la Base Naval.
Aristimuño escapó a contramano hasta que bajó de su auto e ingresó, mediante amenazas, en una casa del Albatros XXVII, donde redujo a una pareja y a su pequeño hijo.
La negociación duró más de una hora, hasta que finalmente desistió y se lo detuvo. Dentro del auto hallaron 970 gramos de cocaína, una balanza y una pistola. Otro revólver se secuestró en el camino.
Un año antes y un año después fue protagonista de otras persecuciones. La primera, en 2015, desde Grünbein y hasta la ruta 51 -por espacio de 13 kilómetros- cuando se movilizaba en un Audi A4, en el cual se secuestraron armas, municipios, dinero y celulares.
En 2017, en Punta Alta, la Policía lo arrestó cuando supuestamente escapó en auto de un operativo en 11 de Septiembre y Espora.
Incluso antes de someterlo a juicio, el mismo tribunal que ahora lo absolvió -por errores en el procedimiento- tuvo en cuenta sus antecedentes para impedir la libertad previa al debate.
Contaron una condena, dictada el 30 de junio de 2010 por la Justicia de Zárate-Campana, a 3 años y un mes de prisión, por robo agravado y su condición de "rebeldía" en 2019, por el delito de amenazas agravadas.