La alfalfa: una alternativa rentable para producir y exportar desde el Sudoeste

1/8/2020 | 07:00 |

Este cultivo tiene una demanda, principalmente de China y Medio Oriente, que no puede ser cubierta por los principales exportadores mundiales.

Pablo Laschiaza

Especial para La Nueva.

   Cuando pensamos en cultivos con buenos rindes, automáticamente pensamos en soja, maíz y trigo, que fueron y son apuestas seguras a la hora de generar ganancias en el campo argentino.

   Desde hace unos años, la alfalfa intenta posicionarse como una alternativa viable para exportación en nuestro país. El sudoeste bonaerense puede ser uno de los candidatos a la producción y al trabajo de este cultivo que tiene varios beneficios y, además, cuenta con la ventaja de tener una gran planta de almacenaje y procesamiento en nuestra ciudad. Esta planta es la única del país autorizada a exportar hacia China, el principal consumidor mundial de alfalfa.

   Toda la producción se exporta a través del Puerto de Bahía Blanca.

   Alfalfa y Forraje de la Patagonia empezó a operar en Argentina en 2008 e integra el grupo español Nafosa, empresa que contribuyó a posicionar a España como el segundo exportador mundial de alfalfa.

   Uno de los principales motivos para instalarse en Argentina fue la disponibilidad de alfalfa durante los meses de invierno en el hemisferio norte. La alfalfa es un cultivo de verano y la disponibilidad temporal y espacial de nuestro país presentó una gran oportunidad para suplir esa limitación que se presentaba en Europa.

   Después de una primera experiencia productiva y de procesamiento en la zona de Viedma, adquieren 10.000 hectáreas en Pomona e instalan un sistema de riego bajo pivots, lo que garantiza el correcto manejo del agua. Poco tiempo después, deciden montar una planta de procesamiento en Bahía Blanca, aprovechando la cercanía con el Puerto de Bahía Blanca.

   La planta tiene capacidad para compactar megafardos por unas 80 mil toneladas, pero los volúmenes de producción actualmente ocupan poco más del 50% de su capacidad operativa.

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   Esta situación se traduce en una excelente oportunidad para los productores de la región, máxime considerando que la demanda inmediata de los mercados asiáticos está lejos de ser cubierta.

   Medio Oriente y, principalmente, el Golfo Pérsico siempre fue un gran comprador de alfalfa, pero la legislación actual lo lleva a una necesidad mayor debido a su problema con el agua.

   Desde 2019 está prohibido regar en todos sus territorios y el agua sólo puede ser destinada a consumo animal y humano.

   China, por otra parte, es el mayor consumidor actual y debido a la falta del producto durante el invierno europeo y la guerra comercial con Estados Unidos, empezó a buscar otros mercados que puedan brindarles alfalfa a precios razonables.

¿Qué beneficios tiene la alfalfa?

   La alfalfa es un cultivo que necesita, principalmente, poder manejar la cantidad de agua que recibe. Dicho vulgarmente: se puede regar todas las veces que sea necesario, pero no puede pasarse de agua. Es por esto que el sudoeste bonaerense ampliado (tomando algunas zonas de La Pampa y Río Negro) tiene una gran oportunidad. Actualmente hay muy buenas producciones en Coronel Suárez, Espartillar, Tornquist, Trenque Lauquen y Daireaux.

   Es como el césped: una vez sembrada, crecerá por los próximos cuatro años. No hace falta resembrar en ningún momento. Y, a su vez, es un cultivo mucho menos agresivo para el suelo A diferencia de los commodities tradicionales, que necesitan urea, la alfalfa es liberadora de urea y devuelve nitrógeno al suelo. Es por esto que, después de los cuatro años de explotación recomendados, el suelo donde se produjo alfalfa tendrá rindes superlativos para lo que se decida sembrar en ese mismo lugar.

   La mejor manera de producirla es con el régimen de riego bajo pivot para poder distribuir el agua que demanda la alfalfa todo el año. Esto aumenta el costo de producción en aproximadamente 200 dólares por hectárea, pero marca una gran diferencia en la calidad del producto. Una hectárea promedio en Córdoba, zona con grandes cantidades de lluvia, tiene una producción de 11 toneladas de las cuales el 30% pueden ser destinadas a exportación. En cambio, en los campos de Choele-Choel, con el sistema de riego bajo pivot, la producción es de casi 18 toneladas por hectárea, con más del 70% del producto con estándares de calidad exportación.

   Es ideal cultivarla en grandes cantidades para que la campaña sea atractiva y rinda, ya que la ganancia está asegurada. Hoy, una hectárea de alfalfa tiene un rinde aproximado de USD$600 en calidad exportación. 

   El Sudoeste bonaerense ampliado tiene una gran oportunidad debido al bajo costo logístico por su  cercanía a la única planta autorizada para exportar a China, y al Puerto de Bahía Blanca.

   Pero, sobre todo, debido a las condiciones comerciales y a la posibilidad de satisfacer una demanda internacional que, por cierto, necesita urgentemente ser abastecida.

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