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René Favaloro y el fútbol, una historia de corazón...

Se cumplen 20 años del suicidio del hombre que cambió para siempre la historia de la medicina. Fanático de Gimnasia, los clásicos “a elección” y el doloroso desgarro durante un partido de aficionados en Estados Unidos.

Fotos: Archivo-La Nueva.

   Se cumplen 20 años del suicidio del doctor René Favaloro, un hombre que trascendió las fronteras argentinas y también las de la ciencia.

   Nació en La Plata, estudió Medicina en esa ciudad y se perfeccionó durante una década en la Cleveland Clinic de Estados Unidos, que se ganó un lugar en la historia por su aporte a la medicina. En 1950 se fue a vivir cerca de Bahía Blanca, a la localidad pampeana de Jacinto Aráuz.

   Favaloro era un apasionado por el deporte: primero con el básquet, después con el tenis, pero siempre con el fútbol.

   Cuenta la historia, incluso, que un día fue a hablar con su entrenador de básquet en Gimnasia, Aníbal Tassara, para comunicarle que no iba a asistir más a los entrenamientos porque tenía que estudiar y trabajar, que era de una familia humilde y que no le sobraba el tiempo.

   “Hace muy bien, si yo hubiera hecho lo mismo, hoy sería abogado”, le contestó el DT (1993, en una entrevista con El Gráfico).

   “A elección”. Favaloro estudiaba y jugaba al básquet en Gimnasia, aunque hacía lo imposible para ir hasta Capital Federal a ver algún clásico entre River y Boca o el que sea. Hacía todo lo que tenía que hacer hasta el mediodía, cuando quedaba libre y se iba a la cancha en micro o en tren desde la ciudad de las diagonales.

   “Era la época de oro del fútbol argentino, le hablo del '37, del '38, del '40...”, recordó en El Gráfico. En ese entonces tenía poco más de 15 años, pero ya disfrutaba de ver buen fútbol.

   Con Gimnasia en el corazón. Según le contó a La Nación el 29 de julio del 2000, días antes de su suicidio, sus dos partidos más recordados del Lobo fueron la victoria ante Racing en 1984, que marcó el regreso del club a Primera (4-2 con goles de Ángel Ismael Flores, Gabriel Pedrazzi y un doblete de Carlos Carrió) y la derrota ante Independiente en la última fecha del Clausura de 1995, que le dejó servido el título en bandeja a San Lorenzo.

   La lesión en Estados Unidos. La entrevista que brindó a El Gráfico en 1993 tenía en el horizonte el Mundial de 1994. Fue una pregunta obligada: “¿Cree que se puede enganchar a la gente?”. Favaloro, con mucho tino, consideró que iba “a pasar un tiempo antes de que lo adopten”.

   Y recordó un partido que disputó allí, en un campeonato de comunidades, en el que sufrió el desgarro “más importante” de su vida: “Había operado como diez horas y fui a jugar porque era un partido muy importante, pero me lastime tan mal que me costó recuperarme. Además del hematoma, el músculo me tiraba y me dolía hasta para caminar; no es el corazón pero...”, destacó.