Claudio Tolcachir apuesta por no dejar a nadie afuera del barco

15/6/2020 | 06:30 |

El actor y dramaturgo es el fundador y director de Timbre4, una de las principales usinas de formación y programación del teatro independiente.

 

Claudio Tolcachir.

   Claudio Tolcachir, director de Timbre4 tomó la decisión de mantenerse activo bajo los nuevos límites que impone el aislamiento para "no dejar nadie afuera del barco" y seguir pensando y transformando la realidad, que en su caso tiene el plus de convertirse en reflexión y acción.

   Desde Timbre4, pequeña sala que levantó primero en el fondo de su casa y luego expandió, el autor y director de "La omisión de la familia Colemann" (éxito que dio varias veces la vuelta al mundo y fue y es representado en distintos idiomas), "Tercer cuerpo" y "Emilia" entre otros, construyó una compañía de solidez envidiable pero también un foco expansivo de teatralidad, abierto al país y grupos extranjeros que lo visitan regularmente.

   En esta cuarentena decidieron continuar con talleres de formación, charlas y foros y presentar obras online (timbre4.com/teatro/), que en el primer fin de semana fueron seguidas por más de 100.000 personas y que en los dos primeros meses de cuarentena permitió ver en streaming 55 obras.

   Para conocer cómo atraviesa la cuarentena, conocer la situación actual del teatro y entrever los posibles rumbos pospandemia, así como hablar de las eternas grietas presentes en la sociedad argentina, que adquieren protagonismo en los posicionamientos respecto de la situación de aislamento y las obligadas medidas que hay que tomar en resguardo de la salud y la vida, dialogamos extensamente con Tolcachir, a distancia, como se hacen las cosas ahora, pero sin por eso dejar de intentar establecer puentes de cercanía.

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   —¿En qué cosaste hizo pensar este tiempo de cuarentena y virus?

   —Hay temas que me obsesionan siempre y que están en mis obras que tienen que ver con el individualismo, con la incapacidad de incorporar a los otros, con las decisiones personales o grupales, con la madurez para enfrentar las situaciones. Creo que vimos todo esto en la pandemia, vimos en qué lugar se paró cada uno frente a los demás, quién lo pudo entender, quién no, quién se salvó solo frente a una demanda colectiva, solidaria. Desde mi punto de vista, me alegra pertenecer a un espacio como Timbre4 que tuvo una reacción, desde todos sus integrantes: profesores técnicos, todos, de ponerse la camiseta aún mucho más que antes, salir a pelearla y asegurarnos que todos estuviéramos arriba de la balsa, que el que pudiera trabajar y el que no pudiera estuvieran a resguardado hasta que pase la situación.

Las grietas existen y no se pueden disimular

   “Como en cada tema que se plantea en la realidad, es imposible disimular que existen grietas que tienen que ver con cómo miramos el mundo, muchas grietas, no una sola; pero creo que el problema es pretender que no exista esa diferencia entre los que pensamos en conjunto antes y los que piensan en la salvación personal”, aclara.

   “La verdad es que todo es tan teatral y futurista, porque todo se volvió como una realidad transformada, algo parecido a lo que era la realidad pero atravesado por cambios a veces ínfimos: distancias, cuidados, barbijos, todo se vuelve muy extraño, no puedo dejar de pensar en Beckett y en un mundo deformado”.

El teatro online y el trabajo en cuarentena

   “Lo que hicimos con Timbre fue empezar a compartir casi inmediatamente las obras que teníamos grabadas; luego también sumamos a la plataforma Teatrix que tiene grabaciones mucho mejores de las funciones y la verdad es que el público acompañó muchísimo, mucho más de lo que podíamos imaginar. Lo más importante es que no se nos olvide nadie y que nadie queda afuera del barco. La situación, obviamente, es calamitosa. Todos los teatros y salas independientes estamos viendo cómo resolver esta realidad”, concluyó.

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