Los barcos que salen del Paraná cada vez cargan más cereal en Bahía Blanca

16/5/2020 | 07:00 |

Por la bajante histórica en la Hidrovía los buques que antes completaban 22 mil toneladas en los puertos locales ahora embarcan 30 mil.

Gentileza Federico Moreno

Adrián Luciani

aluciani@lanueva.com

 

   Finalmente, como se preveía, los efectos de la mayor bajante del río Paraná en 50 años comienzan a verse en el puerto de Bahía Blanca.

   Durante lo que resta del mes al menos 20 cargueros procedentes en su mayoría de los puertos de Rosario y San Lorenzo deberán completar más carga en los muelles locales.

   Normalmente se trata de buques que al no poder salir cargados a tope del Paraná deben completar sus bodegas en Bahía Blanca, cargando entre 22 mil y 24 mil toneladas de cereal.

   Ahora, por el bajo calado de la Hidrovía cargan unas 30 mil toneladas, es decir, entre 6 y 8 mil toneladas más.Esta situación es consecuencia de la situación imperante en el norte del país por la bajante de los ríos.

   La mayoría de estos buques embarcan en sus bodegas maíz y poroto de soja con destino a países asiáticos: Singapur, China e India, principalmente.

   Si bien los puertos bahienses normalmente actúan asistiendo a los ubicados en la provincia de Santa Fe, completando las bodegas de los buques para que puedan salir del país cargados a tope, evitando las pérdidas que supondría navegar con un 20 por ciento menos de carga porque el río Paraná no les permite salir llenos, ahora dicho rol se viene incentivando por la sequía.

   Guillermo Wade, gerente de la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas dijo que habitualmente en esta época el calado de despacho está en 30 pies 4 pulgadas y en la actualidad se encuentra en 29 pies 2 pulgadas.

   “En relación a lo que son los buques Panamax (294 metros de eslora y 32,3 de manga), por cada 2.200 toneladas el buque se sumerge 1 pie. Así que si restamos en una cuenta muy rápida los 34 pies que es el calado habitual menos los 29 pies, son cinco pies de diferencia y si lo multiplicamos por las 2.200 toneladas, ese barco está navegando con 11.000 toneladas menos de lo habitual, entre un 22 y 24% de caída de lo que se carga en una época normal”, explicó a medios rosarinos.

   La situación se complicó aún más hace una semana cuando, por causas naturales, a la altura del kilómetro 390, en Arroyo Seco, al sur de Rosario, se derrumbó una porción de la pared del canal (veril), lo que dificultó la navegación de embarcaciones ya cargadas.

Gentileza "La Nación"

   Se trata de una zona con un paso crítico por menor profundidad que, de golpe, perdió 1,5 metros y complicó el paso de varios buques, hasta que las dragas “Álvar Nuñez Cabeza de Vaca” y “Manzanillo”, de la empresa belga Jan de Nul, efectuaron un dragado de emergencia en varios puntos del río y aseguraron la navegabilidad.

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   La Bolsa de Comercio de Rosario estimó que la bajante provocó pérdidas por más de 240 millones de dólares en marzo - abril y recordó que el sector agroindustrial instalado en la zona del Gran Rosario, concentra el 80% de la capacidad teórica diaria de procesamiento de soja y girasol que tiene Argentina.

   Además, desde estas terminales portuarias se despacharon el año pasado el 67% de los granos, el 96% de las harinas y el 93% de los aceites vegetales que exportó el país en el período.

   En condiciones normales, el calado de la Hidrovía (34 pies o 10,36 metros) resulta muy inferior a la del puerto de Bahía Blanca (45 pies o 13,71 metros) con marea baja y 50 pies (15,24 metros) con marea alta.

   Desde marzo 510 buques han tenido problemas para trasladar la carga desde los puertos del Gran Rosario que, con 30 pies de profundidad, se perdieron de cargar casi 10 mil toneladas.

   Por eso el dragado y mantenimiento de los puertos locales constituye una obra estratégica para el país, ya que permite no sólo consolidar a Bahía Blanca como el principal puerto de aguas profundas, sino que garantiza la disponibilidad de una estación marítima capaz de despachar grandes buques al extranjero.

   Todo parece indicar que las dificultades del Paraná se mantendrán durante lo que resta del año y no sólo terminarán beneficiando al puerto de Bahía Blanca, sino al de Quequén.

   Precisamente esta estación portuaria  acaba de cerrar el mejor cuatrimestre de su historia con más de 2,5 millones de toneladas de cereales, entre los que predominó el trigo, seguido por cebada y soja.

Ultima carga de GNL

   Al margen de las operaciones cerealeras, en los muelles locales también se produjeron y están por concretarse otras operaciones de peso.

   Por ejemplo, días atrás partió rumbo a Brasil el buque metanero “Excalibur”, transportando la última producción de gas natural licuado producido, en esta temporada, por la barcaza de licuefacción “Tango”.

   Luego de la temporada invernal, donde todo el gas proveniente de Vaca Muerta y otros puntos de la Patagonia, tendrá como destino a los consumos domiciliarios, YPF reanudará en la primavera las ventas de dicho combustible al exterior.

Cada vez más pesqueros

   También resulta importante la creciente actividad de estibaje con buques pesqueros en el ex Muelle Nacional de Ingeniero White, tarea que demanda mucha mano de obra.

   Podría decirse que durante los primeros 20 días de mayo habrán pasado por los sitios 18 y 19 siete pesqueros, todos ellos pertenecientes a la firma española Iberconsa, en su mayoría con capturas de langostino.

   La nómina incluye al Bogavante Segundo (90 toneladas), seguido por el Mar María (98 toneladas), Jueves Santo (65), Pevegasa Quinto (75), Nuevo Anita (65), Alver (58) y Miércoles Santo (65).

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