En tiempos del Covid, no hay que descuidar el corazón
Ninguna epidemia ha logrado desplazar a las enfermedades del corazón como la principal causa de muerte en el mundo.
Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com
Audionota: Malena Ruppel (LU2)
Por el aislamiento social del Covid-19 muchas personas dudan a la hora de tener que recurrir a una guardia o consultorio médico, aún teniendo síntomas que, en una situación normal, lo harían.
Sin embargo, una de las situaciones que, según aconsejan los especialistas, no debe postergarse ni dilatarse es la relacionada con el cuidado del corazón.
Dolor de pecho, dificultad al respirar o mareos son algunas señales que exigen una inmediata consulta médica, aunque sea telefónica.
Porque además, ninguna epidemia ha logrado desplazar a las enfermedades del corazón como la principal causa de muerte en el mundo, un órgano que trabaja sin descanso, generando 100 mil latidos cada 24 horas para bombear 8 mil litros de sangre.
Walter Zukerman: "Ser estrictos con el aislamiento"
Walter Zukerman es médico consultor de cardiología. Menciona que el Covid-19, al igual que la gripe común, es una enfermedad que “descompensa cualquier cuadro cardiovascular”, dando lugar a síntomas como pueden ser la angina de pecho o insuficiencia cardíaca.
“Eso se manifiesta con dolor precordial o con la sensación de falta aire, que incluso se puede sentir con medianos o leves esfuerzos, como vestirse o bañarse o incluso en reposo, lo cual lo hace una situación más delicada”.
El coronavirus afecta más a quienes tienen afecciones cardiovasculares previas, sean miocardiopatias, enfermedades valvulares, congénitas, arritmias o alguna angioplastia o bypass coronario.
“Quienes tengan estos antecedentes se pueden descompensar con una infección viral”, apunta.
La prevención para mayores de 65 años es vacunarse contra la gripe y respetar el aislamiento.
“Tenemos que ser estrictos con estas medidas, cuidando el ingreso de personas, alimentos o medicamentos, que deben limpiarse con agua y lavandina”.
El aislamiento prolongado exige prestar atención a ciertas conductas para evitar complicaciones cardiovasculares.
“Es importante no aumentar de peso, controlar el stress, hacer una dieta saludable --con comidas de bajo contenido de sodio y colesterol—mantener una rutina de actividad física y buscar actividades que nos hagan sentir bien. Evitar, por caso, el exceso de información que genere tensiones y ocupar la cabeza con cosas positivas”.
Por último, Zukerman recomienda que ante cualquier síntoma como falta de aire, dolor de pecho o sensación de mareo se consulte de inmediato al médico, incluso por vía telefónica.
“Nunca se debe postergar una consulta relacionada con el corazón”, finaliza.
Nadia Budassi: "Asistir a los controles y no dejar ninguna medicación"
Nadia Budassi es médica cardióloga, jefa de la unidad coronaria del hospital Penna. Señala que toda persona en situación de riesgo coronario que tenga algún malestar “debe asistir de inmediato a los controles que correspondan”.
“Esto se adecua a cada persona y según lo que acuerde con su médico. Los pacientes estables deben postergar esos controles hasta después de la cuarentena. Ninguna medicación debe suspenderse, excepto prescripción médica, y menos la cardiológica, bajo ninguna excusa”.
Los síntomas que hay que atender para una consulta inmediata son el dolor en el pecho, la falta de aire, palpitaciones, pérdida de conocimiento. Ante cualquiera concurrir inmediatamente a la guardia, sin dudarlo y sin retrasos
En cuanto al aislamiento por el coronavirus, Budassi menciona que sus consecuencias son tanto para pacientes cardiológicos como no cardiológicos.
“El stress, la ansiedad y la incertidumbre nunca son buenos consejeros de ninguna patología”.
Aquellos pacientes que están controladas con medicación, dieta y ejercicio pueden esperar a que finalice la cuarentena para su examen médico. Los que sientan síntomas diferentes a los habituales deben concurrir a la guardia, sin ningún tipo de dudas.
Rodrigo de la Faba: "Vacunarse y hablar con los médicos"
Rodrigo de la Faba es cardiólogo, jefe de Cardiología del hospital Municipal y coordinador de distritos de la Sociedad Argentina de Cardiología.
Reitera el concepto de que las personas mayores de 60 años son las que más cuidados deben tener en esta epidemia. Por un dato no menor: el 80% de las mayores de 60 años son hipertensas, lo cual es un factor de riesgo contra el coronavirus, al igual que una enfermedad coronaria, la insuficiencia cardiaca y respiratoria, la hipertensión arterial o la diabetes.
“Un corazón debilitado dificulta la capacidad de un paciente para superar un cuadro de neumonía causada por un coronavirus”, puntualiza.
El COVID-19 produce una sobrecarga para el corazón, si un paciente presenta una enfermedad previa de insuficiencia cardíaca, empeorará su funcionamiento y se puede producir una congestión en los pulmones.
“Por eso ante la aparición de dolores de pecho, agitación, palpitaciones y pérdida de conocimiento es imprescindible consultar rápido al sistema de emergencias o al médico. El temor a la asistencia domiciliaria o a ser internado es infundado en este momento”, indica.
Las guardias dividen las consultas en fiebre-no fiebre y se han generado áreas y circuitos para que los pacientes con COVID-19 queden aislados del resto del hospital.
Explica además que los medicamentos cardiovasculares previenen complicaciones y no se deben suspender salvo consulta previa.
“Si tiene dificultades para acceder a la medicación que se comunique con los profesionales e instituciones".
“No existe ningún tratamiento cardiovascular ni para la presión arterial que deba ser cambiado o suspendido por la epidemia. Las enfermedades de este tipo no descansan durante la epidemia, así como muchas otras, y postergar o demorar consultas y tratamientos puede tener consecuencias muy riesgosas”.
El corazón, ese músculo
No debe haber órgano del cuerpo humano más inspirador para los poetas que el corazón. El que se puede romper por una pena de amor, el que a veces se tiene en la boca, el que se sale del pecho, el que suele imponerse a la mente a la hora de tomar decisiones.
Muchas acciones humanas han sido siempre relacionadas con este músculo, por caso las de recordar, palabra que viene del latín re-cardis, que significa “volver a pasar por el corazón”.
Para los egipcios, en el corazón se encontraban el pensamiento, la conciencia moral y la inteligencia, mientras que para los griegos, Aristóteles y Galeno incluidos, era el órgano que determinaba las sensaciones y los movimientos.
El filósofo Blas Pascal aseguró que el corazón “tiene sus razones que la razón desconoce” y Antoine de Saint Exupéry escribió que “no se ve bien sino con el corazón”.
Por estas razones también hay que cuidarlo. Y porque trabaja sin descanso de una manera agotadora, con 100 mil latidos cada día para bombear la sangre al organismo. Su último latido es, finalmente, el que pone punto final a este milagro que es la vida.