Bahía Blanca | Miércoles, 29 de junio

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El adiós al padre Franco Castellani, un salesiano que marcó rumbos

Fue director del secundario del Colegio Don Bosco en dos oportunidades. Quienes lo conocieron, aseguran que era una "persona incansable y de avanzada".

   Dicen que en su larga trayectoria en el ámbito de la educación, el padre Franco supo generar un sinfín de sentimientos encontrados, pero todos ellos cargados de un profundo respeto y admiración.

   Era una persona "de avanzada, sin medias tintas", que tuvo a su cargo el colegio secundario Don Bosco en dos oportunidades, pero, por sobre todas las cosas, era un misionero de alma.

   Nació en Sedegliano, Udine (Italia), el 20 de enero de 1940. Su noviciado transcurrió en Chieri y el 16 de agosto de 1963 hizo su primera profesión religiosa.

   Vino como misionero comenzando su formación inicial en Fortín Mercedes y realizó sus estudios de teología en La Crocetta (Turín).

   Quienes crecieron y se formaron a su lado hablan de él como "un tipo incansable, que dejó su Italia natal para venir a trabajar a la Patagonia argentina con los jóvenes".

   Fue ordenado presbítero en Sedegliano (Udine) el 25 de abril de 1974. Sus primeros años de ministerio sacerdotal los desempeñó en los colegios La Piedad y Don Bosco de Bahía Blanca.

   Luego fue al Domingo Savio de Comodoro Rivadavia y más tarde al Deán Funes, de esa misma ciudad, como director.

   También estuvo en el Don Bosco de Neuquén, Cipolletti, Don Bosco de Bahía Blanca nuevamente y en la Casa Inspectorial.

   Los recuerdos de su gente fluyen entre su firmeza y la incansable voluntad de hacer.

   En un momento se lo podía ver en el patio del colegio, proyectando el inicio del polimodal, pensando en la secundaria, en cómo mejorar el nivel académico de la institución y a las 2 de la mañana, alguien se lo cruzaba visitando enfermos en los hospitales, ya sea docentes, estudiantes o quien lo necesitara. No paraba.

   Una de sus tantas innovaciones fue instaurar en Bahía la misa de las 11.30, donde sus homilías, fuertes, directas y sin claudicaciones de ningún tipo,  se hicieron famosas.

   Finalmente fue destinado a las casas  salesianas en Villa Regina, Fortín Mercedes, Viedma y en la Casa Zatti de Bahía Blanca hasta su fallecimiento el 11 de diciembre de 2020, a los 80 años.

Desde Udine, carta de un exalumno

   Querido Franco, ¿cómo empiezo estos párrafos? "Yo conocí al Padre Franco Castellani” creo que será lo mejor…

   Era 1991 y habías llegado el año anterior para asumir como rector del colegio Don Bosco (sustituyendo al padre Emilio Rodríguez) y yo era un flamante alumno de cuarto año.

   Lo primero que hiciste fue cambiar todo: plan de estudios (tuvimos que elegir la orientación Humanística, Exactas o Económicas), profesores, alumnos. En poco tiempo te ganaste admiradores y detractores en igual número, ese fue siempre tu estilo, no había medias tintas.

   Te presentaste como siempre hacías, en modo sereno y serio. Cómo no cargarte –cuando no estabas obviamente– por tu acento Italo-alemán! Nos tuviste cortitos desde el primer momento porque tenías bien claro el principal objetivo de tu tarea: "dar lustre a un colegio que merece siempre brillar; hacer egresar buenos cristianos y honrados ciudadanos", como Don Bosco quería.

   Y vaya que lo has conseguido. Cuántos mensajes, recuerdos y gente en la que has dejado huella que siempre te recordará con inmenso cariño.

   Fuiste siempre un gran ejemplo de rectitud y de carácter. Preparar los retiros espirituales con vos (algunos de los más grandes éramos “guías” de nuestros compañeros más chicos) era dar por descontado que algo mágico sucedería en esos días juntos: y puntualmente así era.

   Tanto en el Don Bosco como en tus actividades posteriores siempre estuviste disponible para quien te buscaba, escuchando y acompañando a todo el que lo necesitaba. Carisma de sobra, “caro amico”.

   “Soy de un lugar  cercano a Udine…” me contaste en una de nuestras charlas en alguna convivencia en el Ateneo“. De un pueblito chiquito chiquito que se llama Sedegliano, todo lejos, frío, niebla, nieve…”. Quién diría, querido Franco, que estas palabras las estoy escribiendo propiamente desde tu tierra, en Italia y más exactamente desde Coderno, a 20 minutos exactos de tu pueblito natal. Desconcertado por la casualidad, te puedo confirmar que el frío, la niebla y la lejanía de todo persisten. Recuerdo esta anécdota y se me dibuja una sonrisa.

   Descansa en paz y tranquilo que tu recuerdo perdurará en nosotros por siempre.

   Ignacio Iturralde, 5to Humanísticas B – Egresado 1992