Blindaje político, buscando calmar la suba inflacionaria

20/4/2019 | 06:30 |

La columna semanal de Ricardo Salas, corresponsal de La Nueva. en La Plata.

Archivo La Nueva.

Por
Ricardo Salas

   Apurada por el flojo arranque de Cambiemos en el calendario electoral nacional, la gobernadora María Eugenia Vidal, exploró una noticia positiva en medio de tantas pálidas económicas.

   Utilizando un tono conciliador, Vidal anunció el cierre de la negociación paritaria docente en la Provincia, antes del paquete de anuncios antiinflacionarios impulsados por el Gobierno nacional, como parte de “una puesta en escena meramente electoralista”.

   Ahora Vidal aprovechará el feriado largo otoñal de Semana Santa para meditar cómo “bajar” a la Provincia el congelamiento de una parte del “tarifazo” hasta fin de año: tarifas de electricidad y transporte público de pasajeros. El plan tienen un claro objetivo político de fondo: blindar y mejorar la perspectiva electoral de Cambiemos, en baja por el impacto de la crisis económica y social, señalan actores de la oposición en La Plata.

   Vidal decidió jugar fuerte. El acuerdo salarial con el sindicalismo docente le permitiría alcanzar esa dosis necesaria de “paz social” con la comunidad educativa cuando en los próximos meses se juegue ni más ni menos que su reelección como mandataria bonaerense.

   La extensión de un escenario de confrontación ya provocaba dolores de cabeza y un desgaste político sobre la figura de Vidal. Ya bastante tiene la mandamás de Cambiemos con tener que atajar la fuerte caída que viene experimentando la imagen presidencial en el mapa bonaerense como para agregar un belicoso conflicto y casi permanente con docentes, padres y alumnos.“El diálogo es el camino, no la confrontación", se desmarcó de la Rosada.

   El arco legislativo de Cambiemos celebró y remarcó la importancia de este entendimiento con los gremialistas docentes. Esperan que ahora se abra paso a una nueva etapa en la discusión, “que vuelva a poner el centro en los alumnos, y en nadie más". Postura desafiante del oficialismo. Los maestros pidieron no perder poder adquisitivo frente a la inflación.

   El macrismo puro sabe que necesita cerrar la tranquera para que no escapen radicales hacia el armado de un Roberto Lavagna que comienza a emerger como tercer candidato presidencial. El exministro de Economía dice querer un gobierno de unidad con radicales “rebeldes” y socialistas. Les tiró el anzuelo electoral. Lavagna ya protagonizó un encuentro “casi” reservado con Ricardo Alfonsín, Federico Storani y Juan Manuel Casella, entre otros. Este colectividad radical desconoce a la conducción orgánica de la UCR bonaerense.

   Todavía sin fecha ni lugar para la Convención nacional de la UCR, los radicales de la PBA, de la mano de su titular y vicegobernador Daniel Salvador, apuran el meeting bonaerense que deberá decidir (ratificar en este caso) la política de alianzas del centenario partido.

   Días atrás fue el turno de la Coalición Cívica Ari, que de la mano del jefe de la mesa bonaerense, el senador bahiense Andrés De Leo, ratificó la pertenencia a Cambiemos en un encuentro en las diagonales platenses.

   En este caso los radicales tienen previsto una juntada el 18 de mayo en Brandsen, donde se espera cumplir con la formalidad, amén de la catarsis de costumbre, sumado al reclamo de un sector crítico al gobierno, y poder anunciar la continuidad de los boina blanca en Cambiemos, dándole así un respaldo al presidente Macri y a la gobernador María Eugenia Vidal.

   De la mano de Salvador, los radicales bonaerenses cumplirían así con la postura histórica del partido, abriendo el debate aún en los momentos más calientes. Mientras, se espera por la Convención nacional, sin fecha ni lugar…

   “Con lo que pasó en Entre Ríos ya no hay vuelta atrás, si el peronismo se junta, en octubre volvemos al 60 % histórico y Cambiemos, Macri, Vidal y Marcos Peña se van a la casa”, advierten desde el massismo legislativo entusiasmado con los resultados que el peronismo viene obteniendo en las distintas elecciones provinciales."Los radicales de la provincia de Buenos Aires son todos lavagnistas", aseguran.

   La tendencia que vienen reflejando las distintas urnas provinciales (en ningún caso, la marca electoral Cambiemos supera el 35% de los votos) indica el malhumor social con la receta económica del Gobierno nacional. “Si los sectores del trabajo siguen perdiendo poder adquisitivo, la evaluación del voto será con el bolsillo”, indican en las diagonales conocedores del paño político.

   Con el disfraz de referentes cercanos al tigrense Sergio Massa insisten en la responsabilidad que tienen como opositores a la hora de unirse para ganarle a Cambiemos. Incluso, piden a toda la dirigencia bonaerense juntarse cuantos antes para empezar a delinear la unión provincial, para volver a soñar con “poder combatir la pobreza, la inseguridad, el narcotráfico y las mentiras del insensible gobierno de Vidal”.

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